Se ha generado un hito para los
movimientos sociales. Iván Fuentes, vocero del movimiento social de Aysén, con
la consigna “Tu Problema es Mi Problema”, viajó a la Moneda para entrevistarse
con el Vicepresidente de la República. En estas conversaciones cara a cara, los
dirigentes sociales lograron sacar el problema de la escalada violentista y
alcanzar un Acuerdo, con el retiro de las Fuerzas Especiales de Carabineros,
retiro de querellas por la Ley de Seguridad Interior del Estado y la
subsecuente continuación de las mesas de trabajo con las autoridades de
Gobierno. Importantes lecciones para el movimiento social de todo el país. La
No violencia Activa sería la estrategia a seguir.

El talón de Aquiles de las manifestaciones sociales ha sido la distorsión
que han provocado grupos violentistas minoritarios, que se infiltran y
ocupan espacios en las marchas solamente para provocar los enfrentamientos,
saquear y destruir. Sobre el origen de esa violencia se cruzan hipótesis.
Algunos argumentan que es consecuencia de la marginación, que el anarquismo
tiene esa expresión a partir de la marginación que sufren sectores populares.
También se atribuye a infiltración de agentes encubiertos del Estado que
causarían las acciones de violencia para manchar con ella actos ciudadanos
pacíficos, generando una actitud de temor y de rechazo en la opinión pública
que afecta las movilizaciones centrando el foco de atención en los desmanes
antes que en los planteamientos.
Se sostiene complementariamente que los vándalos serían piquetes rentados por
delincuentes mayores, como el narcotráfico, a quienes sirve distraer a la
policía hacia estos conflictos restándolos del trabajo de protección de los
barrios. Los adictos angustiados son soldados de las mafias y materia dispuesta
para actuar al margen de la ley, sobre todo si los escenarios favorecen una
suerte de impunidad. Dentro de la especulación sobre la violencia, se intuyen
nexos entre las diversas versiones señaladas, con zonas grises en donde la
manipulación ideológica y material, prefabrica situaciones de violencia y por
ende la dirigencia social debe tener enorme cuidado de que una concentración o
marcha sea vigilada por los propios convocantes, para prevenir a tiempo el
inicio de enfrentamientos.
El impacto noticioso de los hechos de violencia causa daño a la imagen del
país ya que se pierde la percepción de un país relativamente estable y
tranquilo. El impacto mediático de la violencia es de terrorismo psicosocial y
una forma de distorsionar las demandas sociales, ubicándolos en una dialéctica
de guerra antes que una dinámica de conciliación que lleve a la búsqueda de
soluciones.
La violencia es lo que se difunde en los medios internacionales, a
partir de la escalada se pierden los espacios de negociación y con ello hay
quienes buscan sacar dividendos particulares, sacar las castañas con la mano
del gato, con lo que los movimientos sociales son tironeados por intereses que
buscan cada cual sus propias ventajas del caos.
La No Violencia Activa es una estrategia de protesta ciudadana que se
originó en el movimiento de independencia del imperio británico, que impulsara
Gandhi en la India. Es la conducción de las demandas de la comunidad con
presiones que obliguen a establecer mesas de negociación y de solución a dichos
requerimientos. En el caso histórico de Gandhi lo que se buscaba era lograr la
independencia, con un cambio político, social y cultural revolucionario sin
necesidad del empleo de la violencia. Por el contrario, evitar la violencia del
imperio era lo sustantivo, hostigando con acciones no violentas en sí mismas,
pero de alta presión política.
Posicionar el problema en la agenda nacional e internacional, obligando al
Gobierno a reconocer el estado de necesidad y a establecer los canales para la
negociación, es lo que se busca.Eventualmente, lograr que se recurra a los
buenos oficios de personeros de influencia moral o, como mínimo, fijar las
mesas de trabajo para explorar un acuerdo de solución viable para ambas partes.
Para la No Violencia Activa debe elevarse el grado de organización social de
los actores que plantean sus demandas, de modo que haya disciplina
interna, luego de alcanzar los comunes denominadores que delimiten la acción
asociativa. Esto significa salir del asambleísmo para lograr la acción
federativa, que le de consistencia a los planteamientos comunes, que a su vez
recogen lo prioritario de cada integrante. Esta etapa de preparación de los
grupos sociales para la estrategia de No Violencia Activa es relevante para
alcanzar los objetivos de un movimiento. El liderazgo social, apoyado por la
experiencia de los equipos de apoyo, debe sintetizar las demandas con racionalidad,
con proyectos de solución, con los que puede alcanzar un nivel de interlocución
que haga imposible no ser escuchado por los niveles políticos.
La agitación social es un elemento propio de la estrategia de No Violencia
Activa. Y es aquí donde los movimientos sociales deben echar mano a la
creatividad. El 2011 vivimos los sitting, las besatones, las performance de los
zombis, la histórica marcha de los paraguas, los desnudos de protesta. Así, con
el uso intensivo de las redes sociales, se mantuvo viva la movilización por 6
meses, pero poco a poco la violencia fue ganando el foco noticioso, en
perjuicio de la negociación. Cuando se había establecido una mesa, los
dirigentes cometieron el error de levantarse abruptamente, ya que carecían de
la preparación negociadora, habían mezclado en el petitorio cuestiones
ideológicas que significaban tumbar el sistema y refundar la república, con los
temas de calidad de la educación, la evaluación docente, el financiamiento o
gratuidad de la educación.
En la No Violencia Activa uno de los resortes más temidos por el sistema de
las grandes corporaciones y el retail es el boicot de usuarios y consumidores en
repudio de abusos de corporaciones o agentes económicos que violentan y
destruyen la libre concurrencia a los mercados. Los casos de las farmacias
coludidas, el de La Polar y sus delitos financieros y abusos con sus clientes,
son ejemplos de cómo la comunidad articula a través de las redes sociales una
acción de rechazo, logrando resultados. Sin embargo, hay mucho terreno por
ganar y explorar en términos de soberanía de los consumidores, exigiendo que
las Leyes sobre Probidad y Transparencia se apliquen en aras del bien común. En
todos los frentes, en el análisis de cada política pública, la estrategia ciudadana
de No Violencia Activa podría lograr articulaciones del tejido social que
podrían ir corrigiendo el sistema. El SERNAC Financiero y la nueva Ley DICOM
son ejemplos de cómo la movilización ciudadana ha podido forzar o apurar la
toma de medidas que eliminen situaciones de abuso a las personas. Dejar de
consumir bebidas gaseosas o alcohólicas o alimentos dañinos para la salud, con
componentes cancerígenos por ejemplo, sería una forma de no violencia activa
que tendría alto impacto, porque golpearía allí donde más duele a los intereses
económicos.
Queda un eslabón de la estrategia de no violencia activa que es la ocupación
social de los espacios políticos. Es quizás la piedra del tope de los
movimientos sociales, lograr que la representatividad de las autoridades de
gobierno y parlamentarios refleje las sensibilidades sociales reales. Lograr
que se desconcentre el poder a nivel territorial, implantar los plebiscitos
para las decisiones comunales o regionales, como podría ser la aprobación o
denegación de radicación de determinadas actividades productivas, daría un
empoderamiento efectivo a la civilidad, logrando que desde la base se vaya
colocando límites al centralismo y al oscurantismo que ha conllevado. Exigir la
rendición de cuentas, lograr que los Intendentes y gobernadores puedan llegar a
ser de elección directa, vale decir llegar a cierto grado de federalización del
sistema político, son expectativas que pueden llevar a un mejor país, con menos
distorsiones e inequidades.
Ocupar los espacios políticos exigiría
lograr nuevos candidatos, nuevos líderes que representen a las mayorías
vociferantes del país, a las grandes mayorías que buscan en paz construir una
alternativa de vida más humana y menos violenta. La violencia sólo conviene al
que maneja el statu quo. La estrategia de no violencia activa es una forma de
vivir en compromiso ciudadano, asumiendo el deber colectivo de ir construyendo
gradualmente una mayor justicia social.
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Periodismo Independiente, Hernán Narbona Véliz, 24 de marzo de 2012.
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