Estoy seguro que si lo vuelve a leer se
ruborizará, porque ha hecho un discurso lleno de obviedades vacías, al menos
ese era el comentario generalizado de esta mañana en los círculos políticos y
en el ámbito de los analistas más avezados.
Se acaba de celebrar la V Conferencia de
Presidentes autonómicos. A la vista de las fotos y de las expresiones de la
cara de los asistentes, parece que todos están conformes porque piensan que han
dado una imagen de tranquilidad a los mercados, a la ciudadanía y a
los inversores. Lo cierto es que ni nuestros socios comunitarios ni
los contribuyentes ni ellos mismos se creen la situación. Si para algo ha
servido ha sido para saludarse, comer, cobrar dietas, disfrutar a costa del contribuyente
y hacernos creer que las cosas irán a mejor, cuando sabemos que el Estado de
las Autonomías ha fracasado hace tiempo. Las propias comunidades autónomas son
un problema, nunca han sido la solución a la crisis y ni siquiera forman parte
de ella.
Mi objetivo, después de leer y estudiar la
intervención íntegra de mi presidente, es desmontar esa. Y lo voy a hacer a lo
largo de los próximos días, por partes, por ideas y por párrafos, pero con
sensatez y haciendo ver al presidente que aún quedan muchas duplicidades y
triplicidades que son un coste innecesario e interesado, un atentado a la
realidad y una mentira en su propia intervención en la V Conferencia.
Quienes le han escrito el discurso viven
de esa mentira y de la irrealidad en que están instalados. He vuelto a sentir
vergüenza al escuchar a mi presidente alabar a las autonomías, como si fueran
la solución a algo o para algo. Estoy seguro que si lo vuelve a leer se
ruborizará, porque ha hecho un discurso lleno de obviedades vacías, al menos ese
era el comentario generalizado de esta mañana en los círculos políticos y en el
ámbito de los analistas más avezados. Si algunas de sus ideas han sido
aceptadas es porque a todos ellos les interesa para seguir ahí: si se quedan ‘a
la intemperie’, algunos apenas tienen dónde ir por sus propios medios. Y sin
apenas, salvo que el partido les vuelva a apoltronar en otro ‘trono’ de buen
sueldo y mejores prebendas.
En principio, quiero decir que no es muy
importante, y ni siquiera rentable, esta Conferencia de presidentes
autonómicos. La prueba es que hacía tres años que no se reunía y, aunque
hubieran pasado otros tres, todo hubiera seguido igual. Puede ser el máximo
órgano de cooperación política entre el Gobierno de España y los de sus
Comunidades Autónomas y las Ciudades de Ceuta y Melilla, pero sirve de poco
porque jamás salió de ella nada interesante ni rentable. Ni siquiera alguna
idea que permitiera encarrillar la crisis: una crisis donde están metidas hasta
dentro las propias autonomías; unas autonomías que han olvidado la
lealtad institucional entre ellas, como han olvidado a la ciudadanía, aunque no
lo olvidan como contribuyente porque representa a la vaca que da la leche de la
que se mantienen en sus ‘reinos de taifas’.
Ahí tienen el inicio de la intervención de
mi presidente: Herrera Campo, don Juan Vicente: “(…) creo sinceramente que la
estabilidad de nuestro marco constitucional, la unidad, el trabajo y la
cooperación de todos, y la lealtad recíproca, son factores que siempre nos
hacen más fuertes”. No por contundente es cierta la afirmación, porque la
unidad la ponen en dudas algunos sectores decimonónicos, el trabajo apenas
existe y la cooperación sigue siendo una entelequia; no hay más que mirar a
Cataluña o al País Vasco. Respecto a la lealtad hay mucho que discutir, porque
el egoísmo se está apoderando de algunas comunidades que, además de pretender
ser Estado o Nación, quieren ser más que las demás. Incluso, han olvidado hasta
la cooperación interterritorial.
De la V Conferencia no han salido resoluciones
para acabar con la gravedad de la situación que reina en España. Lo único
razonable que ha dicho Herrera Campo es que estamos ante “una auténtica
emergencia nacional”. Lo de siempre: palabras vacías para la galería y para el
entretenimiento de periodistas poco agudos y nada experimentados en el análisis
político.
Si alguien pensaba que de esa reunión iba
a salir una solución al empleo o a las expectativas de los jóvenes, que son
quienes más sufren, entonces es que estaba muy desazonado, desconcertado y
engañado.
En nada ha avanzado mi presidente hasta
aquí. Si acaso se ha ‘columpiado’ y nos ha permitido a los analistas reírnos de
su acostumbrada palabrería, así como de sus pisadas y reiteradas intenciones.
Lo dicho: nada de nada. Pero es que en los párrafos que toca comentar mañana es
más de lo mismo.
En la Junta de Castilla y León se han acostumbrado en muchos departamentos, desde hace tiempo, a holgar por la mañana y pasar eso mismo a limpio por la tarde. Doy fe.