Las autonomías han fracasado
Ciudadanía | 30/09/2012

En el actual modelo autonómico no veo ventajas para la ciudadanía, ni mejora en la atención pública, pero sí compruebo un claro ocultamiento de datos por parte de las autonomías.

Me apena y me molesta comprobar que el presidente de mi Comunidad autónoma, Castilla y León, está empeñado en defender el actual modelo de Estado autonómico que consagra la Constitución de 1978. Alguien tiene que ‘hacerle caer del burro’ y demostrarle que puede hacer el ridículo más sonado entre la población.

El actual modelo autonómico solo ha generado más gasto, menos compromiso, peor gestión, más corrupción, más indiferencia, demasiados gobiernos de segunda clase y un claro deterioro del Gobierno central. Si a ello unimos el actual estado de indignación de la ciudadanía, ante tanta corrupción y tanto despilfarro, la intervención de Herrera Campo en el Senado, coincidiendo con la V Conferencia de Presidentes, el próximo día dos de octubre, puede convertirse en el divorcio final entre la ciudadanía contribuyente y la ceguera de la inmensa mayoría de los políticos.

En el actual modelo autonómico no veo ventajas para la ciudadanía, ni mejora en la atención pública, pero sí compruebo un claro ocultamiento de datos por parte de las autonomías y una evidente degeneración del compromiso político para con el contribuyente. Antes de empecinarse y mirarse el ombligo, mi presidente (Juan Vicente Herrera) debería reflexionar sobre la necesidad de devolver algunas competencias al Estado, entre ellas las de Educación y Sanidad. A ello hay que añadir que no debe aceptar las competencias de Justicia; sería un gasto inútil que la Comunidad no puede soportar y que generarán un agujero difícil de tapar.

Tampoco estaría de más que Herrera Campo, Juan Vicente, estudiara el funcionamiento del modelo federal, aunque ello le suponga un poco menos de poder egoísta y un poco más de formación personal que le ayude a eliminar el exceso de palabra vacía que utiliza y a sustantivar mejor aquello en lo que siempre se atranca, dado su incorregible nivel de endiosamiento. De paso podría estudiar la forma de sujetar la población en su Comunidad, que es la mía, y a evitar que la juventud con más preparación se vea obligada a marcharse de Castilla y León.

No sé qué pensarán los demás líderes autonómicos sobre la necesidad del cambio de modelo y de la devolución de competencias al Estado central, pero seguro que también se muestran conformes y satisfechos porque ese modelo que tanto perjudica a la ciudadanía beneficia la ‘tumbona’ y las aspiraciones de quienes viven de no hacer nada por la mañana y pasar eso mismo a limpio por la tarde.

Es una evidencia que hay divorcio entre muchos políticos y ciudadanía. Esa evidencia está en la calle. Los recortes no afectan a los culpables ni a quienes siguen encerrados en sus despachos, con prebendas mil. Afectan al trabajador, al jubilado, a quien ha perdido el empleo. Decía Ortega y Gasset que “el malvado descansa alguna vez, el necio nunca”.

Me sorprende que tenga que celebrarse una Conferencia de Presidentes para pisar lo pisado, recordar lo sabido, pasar a limpio el nulo trabajo que se ha hecho en las autonomías  e insistir en lo que ya marca la propia ley. Sí, sí, como lo leen: quieren hacer un análisis de la situación económica española, con la intención de establecer un posible compromiso de todas las comunidades para cumplir con el objetivo de déficit y garantizar  la estabilidad presupuestaria. ¡Qué gamberrada! Algo que va implícito en el gobierno de los Gobiernos autonómicos resulta que tienen que recordarlo y reflexionar sobre ello. ¿Pero qué gamberrada es esa?

¿Es que no saben aún la lección ni han hecho los deberes? Más vale que se dediquen a reflexionar sobre cómo crear empleo, cómo rebajar los niveles de paro, cómo devolver la paga extra a los funcionarios y cómo dejar de hacer el ridículo en Europa.

Jesús Salamanca Alonso

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