Durante los
últimos años he cumplido a cabalidad lo que consideré -y considero- una tarea
obligatoria para con el propio país. No me he detenido en las incomprensiones.
Numerosos libros, audios y videos he hecho para dejar sentada mi opinión, bajo
el criterio de que las ideas se caracterizan por ser de lento avance.
He
conceptualizado sobre una democracia del siglo XXI, he señalado los vicios a
superar, he marcado las falencias de la representación y he formulado un diseño
de país, al igual que un corpus de propuestas concretas sobre la realidad
nacional.
Llegué a
anunciar una precandidatura presidencial, manifesté las razones por las cuales
me negaba a ir a las primarias convocadas por la MUD y, en medio de esta
enfermedad llamada polarización, dejé ir la idea de aspirar al único cargo de
elección popular que me interesa.
La política es
el supremo sacerdocio de servicio. Mis ideas, todas las cuales ratifico ahora,
están expresadas en “Proyecto país”, “Lo propongo”, “Incisiones para una
democracia del siglo XXI” y “La tercera opción”, entre otras.
He hablado a
largo sobre la degeneración de las campañas electorales, he señalado como la
que vivimos se iba convirtiendo en el mejor ejemplo de ese aserto, he llamado a
estadios superiores y a no ver con mirada simplista la realidad venezolana sino
con pensamiento complejo.
He combatido los
radicalismos y extremismos y manifestado sin tapujos mis discrepancias,
inclusive con varios muchos de los anuncios programáticos hechos por la
oposición.
Y así, hoy, debo
anunciar que votaré por Capriles. Lo hago a pesar de las reservas. Apoyando a
Capriles hay alguna gente con la que no se puede compartir una visión de país,
pero la realidad política admite que primero se hace el viaje y se mantiene
limpia el alma. Algo al respecto le dijo Virgilio a Dante mientras le mostraba
las gradaciones del infierno.
Ya del gobierno
de Chávez no se puede esperar más. He hablado constantemente de algunos
principios correctos enlodados por la manipulación. Toca el uso de esparadrapo
y jabón. Aprovechemos que los marginados
de siempre fueron despertados y que una nueva cultura política se sembró en el
alma popular. El gobierno de Chávez se agotó a sí mismo y esta denominada
“campaña electoral” sólo ha mostrado ese agotamiento. Ya este gobierno no puede
dar nada más, a no ser lo que está mostrando: ejercicio de violencia y guerra
sucia.
A pesar de todas
mis consideraciones expuestas sobre la presente coyuntura atiendo a la
realpolitik e iré a votar el 7 de octubre, no sin recordar lo que siempre he
dicho: sin desconocer la importancia del hecho el futuro de este país se
decidirá realmente en fechas posteriores, en la marcha de unos acontecimientos
para los cuales se requerirá serenidad, sentido de país y mirada profunda. No caigo
en la polarización y mantengo mi idea de que cualquiera sea el resultado de las
presidenciales hay q ir a la conformación de una “tercera opción”, por las
docenas de razones que he expuesto y que no es menester repetir en la brevedad
de esta declaración, pero de las cuales sólo me permito recordar la muerte de
las ideologías y el agotamiento de los partidos venezolanos.
Prefiero estar
en la oposición al gobierno de Capriles, si ese fuere el caso de conciencia.
Votaré por él y estaré atento a sus gestiones de gobierno. Véase como se vea
este país cambió y espero que Capriles en el ejercicio del poder así lo
comprenda. Espero que Capriles muestre carácter, escoja bien a sus cercanos y
sepa dar acogida a las nuevas ideas mediante un gobierno alejado de élites
agotadas que sólo tienen como objetivo salir de Chávez y recuperar detestables
privilegios, cuando el objetivo verdadero es edificar lo que he llamado una
república de ciudadanos, una democracia del siglo XXI y una sociedad del
conocimiento, todo bajo un claro concepto de socieconomía y de justicia social.
Si el día de
mañana debo ejercer la oposición a Capriles no por ello me arrepentiré de esta
decisión. Los términos de la cruda realidad obligan.
Este país no
aceptaría una restauración. Capriles ha hablado insistentemente del futuro.
Para recordárselo con la vehemencia debida estará siempre este que hoy le
otorga su voto. Pero más dentro de la realpolitik aún, estará un país que hoy
es otro.
tlopezmelendez@cantv.net