La carroza
Cultura | 21/07/2012

Una enorme carroza bloquea una de las calles de la ciudad. Muchos de los vecinos de la cuadra, sin distinción de edad, sexo o profesión, se empeñan en adornarla con todo cuanto pueda lucir en esa mole de cartón, tela y metal.

Hasta bien tarde en la madrugada recortan, pegan, sueldan, adornan; mientras poco a poco los hierros de la armazón y el tractor que jalará de la mole, van perdiéndose bajo el decorado. Se trabaja contrarreloj.

En unos días iniciará el Carnaval y el fruto del trabajo de todos estará recorriendo las avenidas santiagueras, luciendo sus galas y compitiendo contra otras que se habrán gestado en historias similares.

Una vecina, en cambio, dice no querer que se la lleven nunca, mientras argumenta con una seriedad de espanto:

“Desde que está en la cuadra hay más tranquilidad: los carros no pasan por aquí y hasta los niños joden menos por estar atentos a la carroza.”


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