Una economía sólida, creciente y competitiva. Así podríamos resumir lo que representa la economía de Australia, el país exótico ubicado en Oceanía. Se trata de una nación de la que hablamos muy poco en América Latina, y que relacionamos con alguna película, con los canguros o con el famoso teatro de Sidney. Pero Australia tiene datos económicos interesantes para su estudio por parte de los países emergentes, que podrían encontrar muchas respuestas a viejos males que no se ha sabido curar.
Algo
interesante de los australianos es su seriedad en el manejo de la cosa pública,
lo que se nota en políticas eficientes con miras a atender necesidades
específicas en el campo de la educación, de la economía, de la formación
profesional con miras al mercado laboral, del comercio exterior y del
aprovechamiento de las riquezas naturales que poseen. Y dentro de las políticas
públicas, una necesidad imperiosa es establecer reformas constantes, en la
convicción de que hay que renovarse siempre para poder competir en el mercado
global.
Australia
posee mucha capacidad de exportación de productos primarios, pero en los
últimos años ha volcado sus expectativas económicas hacia el sector de
servicios. Ha desarrollado muy fuertemente su sistema de telecomunicaciones y
ha apostado por el turismo, que hoy en día es una de sus principales fuentes de
ingreso y empleo. Pero para lograr un estándar de calidad en estos servicios,
se basa en una fuerza laboral altamente calificada que, a su vez, es el
resultado de una educación competitiva planificada con miras a que los
estudiantes tengan oportunidades reales en el mercado de trabajo.
Los
indicadores de la economía australiana son estables: la inflación se mantiene
baja, lo que garantiza que el poder adquisitivo de los ciudadanos sea bueno,
pues los empleos son bien pagados y no resulta complicado conseguir un buen
puesto laboral. La economía crece en forma sostenida y la tendencia es que lo
siga haciendo, a partir de el desarrollo de productos cada vez más
competitivos, realizados por mano de obra calificada.
Un
sector importante para el bienestar es el de las microempresas, que son grandes
generadoras de empleo. Por cada microempresa creada, prácticamente se generan 3
empleos, ya que hay 1.2 millones de microempresas que generan 3.3 millones de
puestos laborales.
Pero
no se trata de un esfuerzo aislado del sector privado, sino que el Estado
favorece la generación de empleos y la inserción de los jóvenes en el mercado
laboral. Encontrar trabajo no es una tarea complicada en Australia, pues el
mismo gobierno promociona los empleos y se encarga de darle capacitación a los
jóvenes que deben iniciar el desafío de cumplir las exigencias del mercado
laboral.
Al
igual que los países que han erradicado la pobreza, Australia está apuntando a
la formación de sus recursos humanos, pero lo hace con una peculiaridad: la
educación técnica vocacional que no sólo ha servido para estrechar el vínculo
entre la formación y el mercado laboral, sino para extender el periodo en el
que los estudiantes se mantienen en las aulas. Y son los jóvenes los más
favorecidos, pues la tasa de desempleo juvenil es muy baja y las oportunidades
de acceder a un buen puesto son muchas.
Hay
varias cosas que podríamos aprender de los australianos: desde saber diseñar e
implementar políticas públicas, hasta trabajar en la formación vocacional de
los jóvenes e irlos preparando para un mercado laboral competitivo. Los países
latinoamericanos tenemos la gran oportunidad del bono demográfico, pero no lo
estamos aprovechando como se debe.
Mientras
un país rico como México tiene más de 7 millones de "ninis" -jóvenes
que ni estudian ni trabajan- y soporta que haya 33 millones de personas con
rezago educativo, en tanto el 66% de los ciudadanos con más estudios se
encuentra en la informalidad, Australia tiene a sus jóvenes bien empleados.
Debería
darnos vergüenza que un país como Paraguay, que tiene al 62% de su población
por debajo de los 30 años de edad, deba soportar elevados niveles de pobreza,
desempleo alto y una deficiencia educativa que condenará a los jóvenes de hoy a
un futuro de pobreza y limitadas oportunidades de empleo.
Al
igual que Australia, deberíamos apuntar hacia la generación de riqueza en el
sector de servicios, a la formación profesional de nuestros jóvenes y a una
política que favorezca la creación de empleos y de riqueza.
Comentarios
Eso quería compartir, pero insisto, es sólo la visión que tengo de lo que veo, puede ser que esté equivocada.
quisiera dejar una opinión en tu columna. Yo actualmente estoy viviendo en Australia, llevo 1 año 9 meses viviendo acá y según es mi apreciación de lo que he visto, conversado y con la gente me he encontrado, me parece que el análisis que haces no se ve tan reflejado en el día a día acá. Hay muchos puntos de los que hablas que no sabría acreditar, pero el tempa de la profesionalización no es algo que sea demasiado difundido entre los australianos. Si bien hay muchas universidades y de alto prestigio y con gran numero de estudiantes, gran parte de ellos son extranjeros (que por lo demás deben pagar aranceles de casi el doble que un nativo). Muchos de los jóvenes que terminan el colegio buscan inmediatamente trabajo y esto porque no hay un gran incentivo por seguir estudiando, ya que, como mencionas, hay mucha oportunidad de trabajo (seguramente por la vocación en la difusión de servicios y turismo) y no importa en qué te desempeñes, el trabajo es bien remunerado, por lo que incluso siendo garzón, puedes ahorrar dinero, tener un auto, irte de paseo los fines de semana y otros lujos que probablemente no muchos garzones en América Latina se puedan dar. Pero esto también genera un problema, como es la rotación de mano de obra, la necesidad de contar con extranjeros para desarrollar trabajos que los australianos no quieren hacer (como trabajo agrícola). También hay ciertas señales que me hacen pensar en la necesidad que tiene el país de formar jóvenes profesionales, ya que les dan becas para realizar sus estudios de pre y posgrado. "Eso es geníalisimo" se poría decir, y claro que lo es!, pero lo veo más como una forma de engatuzar a los jóvenes a que estudien carreras profesionales más que un beneficio por premiar la vocación o el simple hecho de estudiar.
Yo creo que la gran ventaja que tiene Australia es la riqueza del país (generado también por la minería, que por cierto también ha traído problemas por el uso de tierras con valor ecológico y