Según 5ª
Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas en Hogares en últimos años los
uruguayos beben más de lo que fuman. El alcohol aparece como el mayor problema
registrado en 2011. El 25% de los consultados son dependientes o han tenido
abusos de ingesta de la bebida. Eso representa que unas 260 mil personas son
adictas al trago, mientras que sólo el 5 por ciento ha dejado de consumir
tabaco. Claro que la dependencia a las drogas denominadas
“lícitas” ha sido una problemática verdaderamente oculta en muchos casos y no
tratada en otras. ¿Por qué? Porque durante décadas el hecho de beber era un
acto íntimo, reducido a las cuatro paredes de un hogar, y fumar una actividad
social que daba status social y hasta económico a quien lo hacía.
Si bien el estudio también abarca temas como los sicofármacos y las drogas duras, la problemática en estos temas parece darse en sectores sociales diferentes. Los sicofármacos (tranquilizantes, ansiolíticos) tienen asidero hoy en día bajo la consigna de aplacar el estrés y las otras tienen un espectro tan enorme que es para que los profesionales explicar el por qué. Las noches de los fines de semana suelen ser un hervidero de jóvenes y adolescentes que pululan por las calles entre casas de amigos, cumpleaños y boliches bailables. Aquí es lamentable observar el alto consumo de alcohol que se produce. Alarmante también es observar el notorio incremento que ha tenido entre las mujeres, que ya no sólo fuman a la par de los hombres sino que toman, incluso, más que ellos. Ver chicas ebrias es común y quizá este es el problema: que se ha convertido en algo consuetudinario. Sin dudas que las cifras de la Junta Nacional de Drogas es necesaria: saber dónde estamos parados implica intrínsecamente entender por dónde puede estar el camino para mejorar la realidad. Lo que no plantea y sería bueno estimarlo es las consecuencias futuras de estas conductas. La salud y la perspectiva de vida de quienes beben a destajo y fuman sin control. Esos seres que hoy beben sin parar mañana (si es que hoy ya no lo son) serán padres y (lo más preocupante) madres de la generación que nos precederá. ¿Cuáles pueden ser las consecuencias de semejantes conductas? Hoy en día existen campañas intensas de difusión, por ejemplo, para mejor manejo en el tránsito y evitar las tragedias…quizá sea el momento de intensificar, con coordinación y responsabilidad institucional y gubernamental, un fuerte mensaje de cordura, cuidado y mesura ante el consumo de alcohol y cigarrillo. Evitemos que una mecha inocente de tabaco encienda la bomba trágica del alcohol.-
URUGUAY 30 - SIC @anailenprensa
Comentarios
Felizmente hay quienes estamos trabajando (Hogares Beraca) y dando de nosotros para ayudar a salir de ese oscuro lugar en el que se encuentran exclavisados.