En el mes de noviembre de 2006 el Puente General San Martín, que
une ambas márgenes del Río Uruguay y conecta a nuestro país con Argentina
permaneció cortado ante los reclamos de los individuos que reclamaban la no
instalación de la planta de procesamiento de celulosa Botnia (hoy UPM).
En total, el puente permaneció sin actividad durante más de 1300
días, hasta que las cosas se suavizaron, la planta se armó y hasta cambió de
dueños y el tránsito volvió al pavimento. El corte se realizaba en la margen
argentina y llegó a decirse que sólo casos de urgencia o incluso por modestos
pagos a los vigilantes de la zona excluida, se permitía el paso a terreno
extranjero. La historia es conocida y justamente “es historia”.
Pero sin embargo, para la sorpresa uruguaya, ahora el Puente es
tomado como rehén de casos sindicales y gremiales uruguayos. El sindicato que
agrupa a los funcionarios del estado, COFE, decidió esta semana manifestar en
el mismo lugar y mediante la misma forma que los argentinos en 2006.
Gendarmería y efectivos policiales lo custodiaron e impidieron.
Nadie pone en duda que la necesidad de mostrar los reclamos es
también un derecho pero ¿dónde y quién pone los límites de lo grotesco?
Toda la ciudadanía oriental tuvo una actitud tranquila pero
constante cuando aquello sucedió en 2006, entendió que de nada servía el
conflicto y con el correr de los años incluso le costó a Tabaré Vázquez el
alejamiento de la política pública… ¿qué tiene el puente que tenemos que ir
ahora nosotros a quedar estampados ante los ojos incrédulos de los argentinos y
la consternación de los compatriotas?
¿qué solución es ésa para alguna cosa? Seguramente ninguna.
Aspiramos a que el diálogo será la primera puerta que se abra,
que la tolerancia sea como una cinta transportadora y que, entre tanta
problemática uruguaya, no nos miren desde afuera como niños caprichosos y
aprendices de malas costumbres.
Los uruguayos tenemos, a justa medida, la buena reputación de
ubicados, políticamente correctos, democráticos y defensores de nuestros
derechos. Hagamos hechos de estos conceptos.