El
Frente Amplio va a Primarias legales con dos candidatos, Beatriz Sánchez y
Alberto Mayol, periodista y sociólogo respectivamente. El 2 de julio se
realizarán las Primarias y durante junio se vivirá una serie de debates por
televisión abierta, lo que dará oportunidad para que se confronten ideas y se
logre clarificar posiciones de los distintos bloques y sus candidatos.
Con
los aires frescos de la nueva política, rechazando las etiquetas descalificadoras
como “extremistas o populistas” los jóvenes del Frente amplio tendrán espacio
para demostrar que son alternativa efectiva para gobernar este país. Desde la sociedad civil se han planteado urgencias
que se sintetizan en previsión social, salud, educación y seguridad. Estas
demandas no pueden esperar, pero atenderlas exige ir al fondo del sistema
político, recuperando un Estado que se
haga cargo de proteger a la población de manera eficaz. Que no se sigan
muriendo chilenos en las listas de espera, que no se evadan impuestos, que se
termine la corrupción.
Hasta
allí nadie plantea revoluciones totalitarias sino reformas institucionales que
permitan realizar gestión público privada sin distorsiones derivadas del
cohecho, el tráfico de influencias, la competencia desleal monopólica. Una
economía mixta que funcione sin abusos, sin populismo asistencial, promoviendo
el trabajo, e emprendimiento y la colaboración. Que esto requiera cambiar los
amarres constitucionales al Estado Subsidiario es una derivada que
políticamente se debe asumir.
Se
trata de alcanzar un nuevo Pacto Social. Un nuevo trato, más democrático y desconcentrado, colocando
límites al mercado, terminando con el capitalismo depredador y salvaje que
hemos vivido por 4 décadas. Estas expectativas sociales surgen por encima de
las militancias partidarias y reflejan a la sociedad civil, que en su gran
mayoría no quiere situaciones extremas y aspira a una democracia real que
respete a las personas.
Se trata de establecer consensos mínimos para un nuevo trato. Un Estado
que recupere sus atribuciones, que pueda invertir y gestionar, asociarse con
privados en un marco de transparencia y fiscalización pública. Un Estado
que fiscalice de verdad; un Estado que procura un desarrollo armónico, que no
es igual a crecimiento anárquico y en libertinaje que hemos sufrido la mayoría
de los chilenos.
Un
Estado con integridad, austeridad y honestidad, que tenga un sistema de mérito,
sin plantas paralelas a contrata u honorarios, con una efectiva coordinación
horizontal, sin feudos ni cuoteos, con una gestión moderna, descentralizada en
regiones que tengan facultades de gestión directa de sus proyectos. Si se
elimina la camisa de fuerza del Estado Subsidiario, el Estado se podrá hacer
responsable de asegurar salud pública, previsión social y educación en un eje público
de calidad, sin perjuicio de que existan los seguros, las clínicas, colegios y
universidades privadas.
Un
sistema judicial que no sea "garantista" con los delincuentes y sí
protector con las víctimas; Municipios que tengan control ciudadano con rendiciones
de cuentas cada dos años, auditadas por la Contraloría General de la República.
Regiones que puedan articular proyectos de inversión extranjera en forma
directa, generando alianzas estratégicas, procurando sustentabilidad y
racionalidad en la asignación del recurso territorial. Que no sean los poderes
fácticos los que deciden, como ahora, los destinos de las comunidades locales,
con tráficos de influencias e irrespeto a lo local y regional.
Generar
un consenso democrático mínimo, factible, que dé gobernabilidad, requerirá
abandonar mesianismos, dogmas, fanatismos ideológicos o intereses personales o
de grupos. Es una emergencia cívica crucial, ya que es como caminar por delgado
desfiladero en medio de turbulencias y cada paso cuenta, cada gesto, cada
compromiso personal, barrial, gremial, sectorial, local, todos son eslabones
para poder cruzar sin caer en los riesgos de ingobernabilidad o vacíos de poder
que quieran aprovechar poderes amenazantes que pueden estar dentro o fuera de
nuestras fronteras.
Es el desafío de la segunda
independencia, al cual estamos convocados los chilenos sin exclusión alguna. El
gran filtro es recuperar la decencia en la política y sacar fuera la maleza.
Hernán Narbona Véliz - Periodismo Independiente, 05/05/2017
@hnarbona en Twitter