Ya tenemos nuevo gobierno después
de haber sido investido Rajoy como presidente del gobierno gracias a la polémica abstención del PSOE. Un PSOE que dirigido
por la gestora que desalojo a Pedro Sánchez de la Secretaría General, ha
impuesto con mano de hierro la abstención de sus diputados. De hecho los 15
diputados díscolos, que mantuvieron el no, serán sancionados por ello. Pero el
nuevo gobierno, a partir de su primer Consejo de Ministros que se celebrará
esta misma mañana, comenzara a andar y a elaborar leyes que tendrán que ser
aprobadas en el Congreso de los Diputados.
Desde el comienzo de la
legislatura el PSOE estará de nuevo en una encrucijada: o sigue absteniéndose ante
las medidas que apruebe el flamante gobierno de Rajoy, o siendo coherentes con
las palabras de Javier Fernández, “abstenernos no es apoyar”, votará en contra.
De ser así hay motivos para pensar que esta legislatura será corta y que en
unos meses los españoles serán llamados a las urnas para acudir a unas “terceras
elecciones” que simplemente se han retrasado.
En cuanto a la necesidad de que
el PSOE se abstenga para facilitar la labor del nuevo gobierno, es interesante
observar la evolución que ha tenido Rajoy. Cuando la conspiración del grupo
PRISA, Felipe González y Susana Díaz consiguió sus objetivo, forzar la dimisión
de Pedro Sánchez, Rajoy afirmó que no pondría condiciones a la abstención del
PSOE en su investidura. Pero está actitud conciliadora del líder del PP ante el
enemigo derrotado, duró poco. Cuando se acercaba la sesión de investidura,
Rajoy varió su posición para reclamar al PSOE que su apoyo no se limitara a la
investidura. No era esta la primera vez que el presidente del PP exigía este
apoyo al PSOE, Pedro Sánchez lo recordó de una forma clara en su impactante
entrevista con Jordi Évole en la Sexta, “dudé
mucho de si teníamos o no que abstenernos. Y el punto de inflexión fue cuando
Rajoy me dijo que no sólo me necesitaba para la investidura, sino para
gobernar”
Javier Fernández y Antonio
Hernando podrán decir hasta la saciedad, y de cara a la galería, que no van a
apoyar los presupuestos ni las reformas que ponga en marcha el nuevo gobierno,
pero la realidad es que el PSOE tiene las manos atadas. Por otra parte los
nuevos gestores de Ferraz siguiendo instrucciones de Susana Díaz retrasarán lo más
posible el congreso extraordinario del PSOE y lo harán porque temen la vuelta
de Pedro Sánchez tras recorrer con su coche toda España para hablar con la
militancia.
Esta es a grandes rasgos la
situación en la que nos encontramos después de 320 días de bloqueo político. Si
la investidura de Rajoy ha estado todo este tiempo en manos del PSOE, la
estabilidad del nuevo gobierno depende de nuevo de los socialistas. Seguramente
muchos pensaran que hubiera sido mejor ir directamente a las terceras
elecciones que Rajoy intentó llevar al día de navidad. Pasaremos las Navidades
tranquilos pero nadie puede asegurar que se mantenga esta tranquilidad hasta la
primavera. Veremos.