Existen diversas formas de
comunicarnos. En realidad, lo hacemos conscientes e inconscientemente.
Una de las maneras de
comunicación a la que menos le prestamos
atención es a la que abarca el lenguaje gestual y no verbal, que en infinidad
de oportunidades, dice mucho más de lo que creemos.
El lenguaje gestual como
cualquier sistema organizado a base de gestos o signos corporales, aprendidos o
somáticos, no orales, de percepción auditiva o táctil, son empleados por
personas que, o bien no tienen una lengua común para comunicarse, o bien están
discapacitadas física o psíquicamente para usar el lenguaje oral. Sin embargo,
compartiendo una lengua y una cultura, también lo utilizamos.
Solemos llamarlo “sexto
sentido” cuando logramos interpretar una mirada o un gesto de una cara de
desagrado o cuando es “el otro” el que logra decodificarnos a nosotros.
Pero vamos a develar
algunos secretos de lo que dice nuestro cuerpo.
En el caso de las manos: las
palmas hacia arriba es un gesto no amenazador que denota sumisión. Las palmas
hacia abajo: la persona adquiere autoridad. Las palmas cerradas apuntando con
el dedo: es uno de los gestos que más pueden irritar al interlocutor con quien
habla, especialmente si sigue el ritmo de las palabras.
En el caso de los ojos:
Al mantener la mirada fija el ser humano se siente amenazado, e inmediatamente
aparta la vista. Mirar hacia arriba y a la izquierda es buscar una excusa,
mirar hacia arriba y a la derecha es buscar algo en el recuerdo.
Las cejas son todo un
diccionario. Alzamiento de una ceja: Es una clásica señal de duda. Alzamiento
de ambas cejas: señal de sorpresa y bajar ambas cejas es un mensaje de incomodidad o sospecha.
Vale aclarar que en el
ámbito de la comunicación, también existe un perímetro, un área, una zona donde
establecemos contacto con el otro aunque no nos toquemos y estemos en
silencio. No es en vano que muchas
personas se sientan incómodas en medio de una multitud o que cambien su actitud
por sentirse invadidos en su espacio. Esto, tan sutil, también entra en las
ramas de la comunicación no verbal y gestual.
Para resumirlo: existen en
derredor de nosotros 3 zonas. Estas son: la zona íntima (que cubre un área de 15 a 34 cm.). En ella se permite la entrada a
personas que están emocionalmente cerca. Cuando una persona no autorizada
penetra en la zona íntima puede que se la reciba como hostil. La zona personal
(de entre 46 y 122 cm). Es la distancia que separa a las personas en el trabajo
o reuniones sociales y la denominada zona social (entre 1.23 y 3.6 metros.). Es
el espacio que nos separa de los extraños.
Estas cuestiones, que
parecen invisibles, son analizadas y estudiadas por expertos. Son utilizadas
por quienes deben asesorar a políticos, dirigentes, personalidades públicas y
líderes.
Es por ello que conocer
los buenos manejos de las herramientas de la comunicación es tan importante.
No olvidemos que aunque estemos en silencio y creyendo que no movemos un pelo, desde el mismo momento en que respiramos, nos estamos comunicando.-