El fin del juguete
cultural en
la América Latina
Para los brasileños y otros pueblos de la América Latina hay una afirmación que ninguno más puede olvidar: llega del amateurismo en los proyectos o en los productos culturales. Si en un pasado no muy remoto el miedo del desarrollo oprimió el crecimiento económico en las esferas del saber, ahora la realidad cambió y murió el tiempo del olvidar los negocios culturales. Otrora, proyectos y productos culturales fueron ignorados por sectores de la economía por razones asociadas a una clasificación equivocada. Dominaba la interpretación reducida que bienes culturales no eran bienes exclusivos, y como tal, no podrían tener el consumo individualizado. Así, en Brasil y otras localidades de la América Latina, como México, las opciones culturales, como teatro, libros y otros ejemplares, quedaron en según plano de las políticas de empresas y también de los gobiernos. Una actualización de las concepciones acerca de los productos y proyectos camina en las mentes de las llamadas naciones emergentes. Así, la cultura, es un modelo de estrategia para conquistar nuevos mercados y nuevas plazas financieras. Según el ex-director del Departamento de Estudios del Ministerio de la Cultura da Francia, Paul Tolila, en su libro ‘Cultura y Economía’, la aplicación en cultura garante la existencia y desarrollo de numerosos actos y manifestaciones que aseguran la manutención por años de museos, espectáculos en las calles y el cine. Tolila menciona que actividades del entretenimiento son responsables por impactos muy positivos en las financias locales. Mantenerlas lejas de las decisiones cruciales para el futuro de un país es el mismo que rasgar dinero o dejar de ganar un premio en oro. Con cultura no si juguetea, si respecta y apoya no con los ojos de piedad, pero con el ojos de las gran negocios viables para toda la sociedad y gobiernos.
Comentarios
La cultura nunca ha sido considerada como una necesidad primaria, y desde ese punto de vista resulta lógico que los gobiernos posterguen iniciativas de este tipo con el fin de resolver otras preocupaciones.
Ahora que existe la inversión cultura -sea por intereses financieros u otros- es tiempo de procurar que este llegue a todos y no generar de ella un nuevo problema de distribución