Una sola voz frente a la sinrazón
Economía | 28/10/2013
Cuando el individualismo se está instalando de forma silente en una sociedad inmersa en los aparentes beneficios de una globalización más que ficticia, se hace muy dífícil encontrar amplias, sonoras y emotivas manifestaciones en las que una mayoría de la población de casi 300.000 mil habitantes apoya sin condicionantes a 200 familias víctimas de la sinrazón de una multinacional, Tenneco.
Los elevados índices de productividad marcados por la cualificación de los trabajadores y la innovación de una planta de producción deberían suponer el objetivo de cualquier empresa que se precie, intentando fomentar la implicación de los trabajadores de la misma con la empresa a la que pertenecen. Obviamente, la reforma laboral instaurada por el PP con infaustos resultados mercena estas situaciones favoreciendo el despido masivo de personas que luchan por sus trabajos y por un salario digno.
La planta de Monroe en Gijón es uno de los mejores ejemplos, con una elevada productividad ha de ver como los empresarios buscan nuevos países con mano de obra barata desdeñando la calidad del producto y la profesionalidad de sus trabajadores permitidas y amparadas bajo el paraguas de una ley que no ampara por igual a todos los ciudadanos.
Pesa a todo, la esperanza volvió a aparecer en una ciudad que parecía dormida y a la que de momento solo la han podido despertar 200 familias elevando una única voz frente a tanta sinrazón "Monroe no se cierra". La calle volvió a ser protagonista y desde las ventanas se escuchaban aplausos a todas esas familias. Quizás sería hora de ir planteándose en que lugar nos encontramos cada uno de los ciudadanos y donde nos gustaría estar en un futuro no muy lejano.

Comentarios

Esta columna aún no tiene comentarios.
BUSCAR
volver a vista clásica