Vos, yo,
cualquiera, en el medio, ahí te veo, en la misma. En esa situación que nos
miramos, cada uno, el que labura, estudia, el que es médico, abogado, albañil,
obrero, lo que fuese, el que tiene que rendir una materia, el que lleva los
pibes al colegio, es indistinto el sexo, nos miramos y estamos en la misma,
como si una línea nos separase con lo desconocido y nosotros esperando, no se
sabe qué, pero esperar. El subte, para cada uno de los porteños, forma parte de
la escenografía diaria de su vida, el medio de transporte más veloz que
posibilita realizar una vida cotidiana, ir, volver, todo mediante un pago, ahora elevado a 2,50 pesos, avalado por
la Ciudad, que no trajo ninguna novedad, algo que justifique, al menos en
pequeños detalles, en qué se invierte, en descubrir algún bendito plan de
inversión, de estructuras, de nuevas estaciones. Entendemos, por otra parte,
como concepto económico básico que la
inflación actual amerita una reactualización de la tarifa, amén de la
disputa Nación – Ciudad, por el traspaso del mismo.
Los perjudicados, ellos, nosotros, me incluyo, los usuarios. La ganancia, todita, todita para el Grupo Roggio, el mismo que hace la extensión de la línea E y tiene más del 90% de las acciones de Metrovías y posee empresas que a su vez trabajan con Metrovías, una hermosura que muy pocos se atreven a decir. Con los cuerpos tibios, pegarle a los Cirigliano resulta lógico. Ahora, ante un mismo cuadro de situación, el silencio parece ser la respuesta. La bomba ahí, sonando, despacito, con un relojito, como una película berreta hollywodense, pero mientras no explote, todo bien. Recauda, exprime sus ganancias y espera a la política, mientras no deja de facturar jamás, recordémoslo. Es una empresa, es su naturaleza, quieren la guita sin poner tanta, cuanto sea menos, mejor. Los otros, ellos, Cristina Fernández y Mauricio Macri, presidenta y Jefe de Gobierno en la Ciudad, se chicanean, arman discursos, más fluido el de ella que el de él (alguien que le escriba los discursos, por favor, Durán Barba), se enfrentan como si fuesen estudiantes, se revolean criterios como si los sacaran de una bolsa, CFK le dedica media hora para pegarle y más pegarle, de adolescente a caprichoso, que revolea contratos firmados por la cabeza, Macri jura por los hijos que quiere tener una entrevista con ella, nosotros mirando y viajando con la misma incomodidad de siempre, con una seguridad al respecto del que se sabe poco y nada, y lógicamente la palabra Sarmiento se nos deshace en la boca, como que ni quisiéramos nombrarla, pero está en la cabeza, pica, pica y pica como el pajarito de la publicidad.
Estado ausente es igual a muertos, los
ejemplos están a la vuelta de la esquina. Como el final de una ecuación, en
esta puja, que te doy la Federal, que la Metropolitana para que está, que son
más de mil policías para cubrir todas las líneas, que son 250, que son
inoperantes unos, totalitarios otros, que ellos, supuestamente dice preocuparse
por la cotidianeidad de cada argentino, pero en los hechos, en la situación de
cada mañana, la desprotección está vigente, y CFK y Macri, los otros ellos, no van a viajar como sardinas en lata en
hora pico. No quiero que lo hagan, al contrario, pido ponerse un segundo en
el lugar del usuario. Los recursos, las
facultades, se habla de eso, el oído se nos carga con esas palabras, se privilegian chicanas políticas
pensando que van a llevar agua a su molino. Una idea falaz, absurda, algo más
que tiene que ver con 2015 que con
el ahora. Lástima que nosotros viajamos ahora, la vida es ahora, ya, no en 3 años.