
Una semana más en la Argentina, los periodistas no nos podemos quejar,
hechos y noticias sobran, lo que falta es información (e independencia informativa).
50 años de condena para Videla, un juicio más, se va a terminar Videla
antes que los juicios. 22 meses después se presentó un Jefe de Gabinete en el
Congreso, Abal Medina dijo "que la corten con el Indec" y casi nada
más (al menos serio). 2 a 0 perdió Boca. Roman renunció, Angelici miró y se
formó una comisión que no va a hacer nada para traerlo de nuevo, ¿tiene destino
brasilero?. Shocklender salió en libertad y le bajaron la caución de $4
millones a 40 mil pesos(una ganga) La presidenta cambió de actitud y estado de
animo, pero no de discurso, todos los voceros oficiales le pegaron a Scioli,
Domiguez dijo que "a la provincia la debía gobernar alguien de la
provincia" (olvidando que Néstor y Cristina fueron Legisladores por Buenos
Aires) los intendentes hicieron fila y reuniones para criticarlo también (las
obras, los fondos, todo lo valen) y Scioli dio una conferencia de prensa sin
limites de preguntas (que no es poco)mostró que nada de eso le dolió y hasta
intentó hacernos creer, que no le pegaron y que su Vice estaba trabajando.
Telerman su nueva adquisición, estuvo por detrás de él, se asomó, pero no
habló.
Linda semana para informar. Claro que nos debemos consolar sabiendo,
como dice la presidenta "que en Europa están peor"
Buscando algo de realidad, por debajo de esta contienda en la que el kirchnerismo siempre va por más,
aunque más signifique ir contra si mismo. Por esta "ola de
inseguridad" esta semana escuchamos a todo tipo de expertos (todo tipo)
que diagnosticaron el problema. La marginalidad, la droga, la pobreza si, la
pobreza no porque los pobres también la sufren, la policía,
las policías, los policías, la corrupción, la falta de controles, el narco
y los valores, entre otras causas. Sin embargo la gente común muere a manos, de
otra gente común que delinque ( por lo que sabemos. psicópatas o
asesinos seriales no son, por lo menos el Estado no lo determinó así) pero
muchas veces, matan y no roban.
No inspirará ninguna serie televisiva sobre crímenes todo esto, en
cambio si hace vivir a la sociedad con terror. Pero el miedo se convierte en
indignación, cuando desde el gobierno, lejos de ofrecer alguna explicación, se
lanzan “ muñecos” de celebridades políticas, mientras los vecinos al mismo
tiempo toman un municipio y tantos otros reclaman por los medios.
Entre los estudios y estadísticas que esta semana se
escucharon, hubo una, que por un lado debería alarmarnos y por otro,
tranquilizarnos. Esta dice que en Latino América tenemos el 9% de la población
mundial y el 25% de los homicidios planetarios, esto es lo alarmante. Lo tranquilizador,
que Chile, Uruguay y Argentina, son los tres países con menor
indice, la mitad que el resto. (tenemos 6 a 8 posibilidades en 100.000 que nos
asesinen)
Sin embargo lo que el crimen no hace, lo completa el tránsito ( tenemos
una de las más altas tasas de siniestros ) La desidia en el transporte. Trenes
sin mantenimiento. Rutas saturadas, Falta de controles, ni la
Gendarmeria está a salvo de accidentarse. Muertes evitables, tan
evitables como las que producen la desnutrición, la falta de agua segura, el
poco acceso a la salud de muchas regiones. El Estado puede ser incompetente
(como es) para evitar estas muertes, pero al menos no debería producirlas. Los
1700 gatillos fácil que denuncian las ONGs en esta década y los
16 crímenes en protestas sociales, relacionados con Fuerzas de
Seguridad (o sindicatos), indican lo contrario Para terminar con el horror, que
parece que el Gobierno- los gobiernos- no ven y si ven, no hablan, tenemos
las muertes en el fútbol, solo esta temporada más de 10 (según SAF y los
registros policiales)
Escuchando a la presidenta, a sus ministros, hoy a Scioli y entre viaje
y viaje a Macri , nada de esto analizan, salvo para criticarse mutuamente, (uno
muestra los problemas del otro, sin dar respuesta a los propios ). Seguramente
los conocen y conocen más que estos
datos, pero no acusan responsabilidad. El tema central del
gobierno nacional es: el Modelo, los medios de comunicación y sus
ataques, además de inventar un candidato que le de continuidad (Scioli casi descartado, aunque con el gobernador y su personalidad, nunca se sabe ) Cuando
no, se ocupa de un enemigo de turno, al que critica sin nombre,
pero con sobradas características, para identificarlo (él que viaja, él chanchito o él que no administra).Los ministros y voceros del gobierno
repiten. Scioli niega y habla de buena onda y de trabajo. Macri se queja y dice que piensa en los vecinos de
Buenos Aires y que el gobierno nacional no lo avala.
Complicado.
Los tres referentes políticos más votados , conocidos e importantes del país, sumado al Sindicalista que los iguala; están en una batalla dialéctica, crítica y matemática, pero en sus cuentas, no cuentan las cifras de la sociedad, solo las propias.
El kirchnerismo rompe con todas las reglas, de la política, de la lógica y hasta de la probabilidades. Ningún matemático, sociólogo o consultor de estadísticas, acertaría en sus acciones. Era natural ir contra Macri, ya que a pesar de las semejanzas en su armado de poder y gestión (salvo porque uno tiene discurso ideologico y el otro no), es otro partido. Pero ir contra Moyano y Scioli de algún modo, es ir contra si mismo.
Según las encuestas, que como sabemos, dicen, dependiendo de quien las haga y quien las pague (aunque hay algunas confiables) todos perdieron algo de lo obtenido y a la vez cambiaron.
En líneas generales, la gran perdedora (de 54% para acá) es
Cristina, que como lo sabe (y lo sabía de antes) va a fondo para recuperar. Sin embargo el mejor
discurso de Macri, cuestionandola, parece que no la puede dañar más. Tampoco por lo visto, el tan temido Paro de Camioneros y hasta un Paro total . Pero la actitud de Scioli, de dar más de lo que le exigen, de mostrarse
conciliador ante los ataques y de negar incluso los ataques, cuando lo están
destrozando (y desde adentro) descoloca hasta al más destructor del kirchnerismo.
Todos mencionan como mayor preocupación la gente, paradójicamente en su disputa, el mayor perjudicado (y olvidado) es la gente.
Hay un estudio de comportamiento del delito, cruzado con problemáticas sociales, políticas y económicas. Con los datos que pueden obtener, con gran seriedad un pequeño grupo de profesionales universitarios, lo desarrolla. Por ahora es reservado, porque todavía no pueden probar con contundencia las relaciones que establecen y además, no quieren ser expuestos (trabajan en universidades estatales).
La curva del estudio les indica, que cada vez que hay una “ola de delitos violentos” por lo general con muertes que impactan en la sociedad, esta coincide, con coyunturas políticas o económicas, que el gobierno (o los gobiernos) no pueden eludir su responsabilidad.
Una lectura de esto sería que, como la inseguridad tiene responsabilidades “compartidas” (la pobreza estructural, los 90’, las desigualdades sociales, la educación, las cárceles, los jueces que liberan y más) es políticamente menos perjudicial para él o los gobiernos, que los temas políticos, económicos o casos de corrupción que apuntan directamente a su responsabilidad. Por otra parte, ante los hechos violentos, lo medios los amplifican y repiten, sacándole lugar a otros temas.
No es
incoherente pensar, que quien debe subir o relajar controles de las Fuerzas de
Seguridad, es el mismo que quiere desviar la atención de los problemas que son
de su responsabilidad. Ya lo vimos en la quita de policías Federales de
Hospitales, Subtes y Organismo de la Ciudad de Buenos Aires. Indudablemente con
una inseguridad latente, no es difícil deducir que si se quitan controles, se
producen hechos y los medios se hacen eco.
Los cuatro factores de poder más importantes del
país, lidian su guerra caliente, tibia y fría, al margen de la sociedad y a
veces utilizándola. El tiempo corre, estamos a 5 meses de que se haga efectiva
la ley de medios y a 9 de las elecciones legislativas. De los cuatro podrían
quedar dos ( o 3 y1 según como se lo quiera ver) más la oposición. Uno necesita
la desinversión que prevé la Ley de Medios, para quitarle llegada mediática a
los otros o al otro grupo. Y el otro grupo necesita de esos multimedios ( o de
ese: Clarin). El consorcio oficialista (estatal y privado) le cuesta una
fortuna a la sociedad y no tiene llegada, por eso hay que emparejar, más allá
de que sea justo o no y achicar la “Corpo”.
La sociedad puede tomar partido –seguir tomando- en
una guerra, de la que estos factores de
poder, hace tiempo la excluyeron, al menos de sus consideraciones (no de sus
perjuicios). O puede buscar en la
inexistente oposición, no digo partidos políticos, que casi no hay, pero si
algún político, que además de pensar en si mismo, piense un poco en la gente.