Es la gran chance del Presidente Piñera de convertirse en la dimensión
histórica de largo plazo, en el Presidente liberal que destrabó la democracia
de sus principales lastres, consagrando la inscripción automática y voto
voluntario y dando término al sistema electoral binominal que ha distorsionado
la representatividad popular en la sociedad chilena con un régimen
presidencialista altamente concentrado y centralista.
Eliminar
el sistema binominal, una de las principales medidas de amarre que dejó Pinochet a sus aliados en la Constitución
Política del 80, la misma que redactara principalmente Jaime Guzmán, estaría
sellando un largo período político, que transitó desde la dictadura instaurada
en 1973, pasando por el autoritarismo de los 80, a un sistema representativo de
democracia protegida que lleva ya 22 años.
El Acuerdo RN-DC es un hito relevante en la
historia política de las últimas 4 décadas, pues marca una salida de Estado a
un problema de legitimidad institucional, permitiendo que, logradas las mayorías necesarias que exigen
las Leyes Orgánicas Constitucionales, se pueda divisar la luz que lleve a la
sociedad chilena a una democracia sin camisas de fuerza, ni tutelas autoritarias.
Es
la posibilidad de revertir una situación de desgaste que ha sufrido el
Gobierno, y que también arrastra a la Concertación o lo que queda de ella. En
parte principal el deterioro de la credibilidad de Gobierno y Oposición se ha
debido a sus propios yerros, a actuaciones que van de espaldas a las
sensibilidades sociales expresadas en las calles. También se aprecia un déficit
en gestión política, y una acción corrosiva de una oposición que, entre tumbos, no encontró nada mejor que opacar los avances
que se han alcanzado, como la eliminación del 7% de salud a los jubilados, el
prenatal de 6 meses, medidas incipientes
de corrección en lo educacional, la aprobación de la inscripción automática y
el voto voluntario.
Ha
habido objetivamente una metódica actitud descalificadora hacia el Jefe de
Estado, a lo que se ha sumado la sobre exposición mediática que lo ha puesto en
riesgo innecesario. Por su parte, los
movimientos sociales que remecieron el 2011 las instituciones, colocaron en la
agenda principios de consenso respecto a cambios de fondo, que lleven a reducir
la concentración de la riqueza y eliminar las malas prácticas enquistadas en el
sistema de libertinaje que durante 20 años reinó en el país en perjuicio de la
población.
El Acuerdo de Renovación Nacional con la
Democracia Cristiana irrumpe en la vida cívica como una gran oportunidad de
cambios, que significa articular un civismo de centro democrático que no admite
etiquetas de izquierda o derecha, pues es transversal y expresa el sentimiento
y anhelos de un amplísimo sector democrático, que quiere mirar al futuro, que
rechaza los ultrismos anarquistas nihilistas y las nostalgias militaristas del
período militar, volviendo a su sitio la institucionalidad nacional con la
mayor legitimidad.
Si ese Pacto se reforzara mediante una
consulta ciudadana, un plebiscito respaldado en los registros electorales,
en donde el Ejecutivo propusiese los parámetros de una reforma profunda, se
podría conformar un hito de refundación política, que asegure la diversidad, la
tolerancia y el respeto a las mayorías reales. Un nuevo sistema electoral que
permita volver a una representación proporcional y que apunte a un sistema de
partidos transparente y pluralista, dando cabida a un espectro amplio de
sensibilidades, permitiendo alianzas en el libre juego de la democracia y la
participación ciudadana. Además, cambios al presidencialismo y una línea de fortalecimiento
de las regiones.
Si el Presidente Piñera es capaz de romper
amarras con los sectores recalcitrantes que permanecen en los dos partidos
de la Alianza y genera un movimiento cívico transversal con visión de Estado,
podrá romper esquemas estancos y verticalistas, para construir una mayoría
parlamentaria que le dé espaldas al cambio. Por su parte, la DC tiene en este
pacto la oportunidad de sumar y compartir las sensibilidades de la clase media
chilena que busca sincerar la democracia y refrescar las instituciones
gastadas, atrayendo a la vida ciudadana a esa mayoría silenciosa que ahora
puede votar si ve en este derrotero político la luz al final del túnel.
Periodismo Independiente, Hernán Narbona Véliz, 21
de enero de 2012.
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