Los habitantes de la ciudad de Valdivia, nos hemos visto enfrentados con posterioridad a ser nombrados como Capital Regional, a un sueño aletargado respecto del avance y mantenimiento de los hermosas casas y edificios que forman parte de la Historia Patrimonial y Arquitectónica de nuestra ciudad, especialmente en el centro urbano de la Capital Regional.
Las huellas del pasado Chileno Español y Chileno Alemán eran y siguen siendo la identidad arquitectónica de la ciudad, tenemos un gran desafío para la conservación, no obstante, es menester informar, educar, rescatar y participar de las iniciativas publico y privadas para la restauración y conservación de tan bella herencia patrimonial. Invitemos a nuestros amigos y visitas a recorrer, por ejemplo, la casa donde nació Fray Camilo Henríquez - padre del periodismo en Chile- en calle Yungay, convertido en un Juzgado de Policía Local que depende del Municipio de la Ciudad, si bien no está convertido en casa museo de la primera imprenta en Chile o de la historia del periodismo, se puede recorrer por fuera. Teniendo presente, incluso, que puede no sea esa la casa de nacimiento del referido Fraile según historiadores locales, no hay un esfuerzo mayor en reinventar esa historia de mucho valor. Hay sin dudas un esfuerzo no muy reconocido de la Universidad Austral en mantener la historia arquitectónica de la ciudad, por medio de un circuito por calle Yungay y General Lagos para conocer la Casa Martens Hoffman , Casa Kaheni , Casa Hoffmann Deppe, Casa Noelke Pausenberger, casa residencia Von Stillfried, casa Pausenberger, Casa Ehrenfeld, Casa Commentz Hofmann, Casa Monge Anwandter.
Valdivia parece ser un Chile venido a medias, entre el sucumbir de los años y como si nada importara , la ciudad se reinventa con nuevos centros comerciales, con destrucción y nuevas pasarelas en las calles, con baños públicos en paseos peatonales, con ferias artesanales provisorias convertidas en fijas, tapando obras arquitectónicas , por nombrar solo el campanario de la Iglesia Luterana construido en 1960 por el arquitecto Jorge Anwandter , que es invisible entre arboles, cables, pendones, letreros y techos de una feria para emprendedores. Otro edificio que con mucho esfuerzo y recursos privados de Valdivianos sobrevive frente a la plaza de la República es un edificio que data al menos desde los años 1800 y remodelada hacia el año 1922 , donde están unidos dos clubes centenarios como fueron el Club Alemán La Unión y Club Alemán de Valdivia, hoy es el Club de La Unión, el edificio mejor preservado y hermoso del centro de la ciudad, que se puede recorrer por dentro y por fuera.
Valdivia tiene un gran potencial, que ha sobrevivido a los fríos y lluvias del sur, y que parece perderse con el tiempo, si bien lo material no es eterno, el entorno construido que los ciudadanos habitamos, vivimos y convivimos debe ser integral de los procesos y sistemas que se interconectan, en otras palabras debe haber armonía. Si evaluáramos, como ciudadanos la arquitectura históricamente significativa de Valdivia y todo lo que ello comprende, la integridad de sus estructuras y la estética de los edificios, debiera merecer un nivel de elogio estético, en cambio al parecer algunos edificios se han atascado en el tiempo como una especie de status quo.
Debemos preocuparnos de la conservación así como de la preservación futura de nuestra historia Valdiviana, especialmente de su arquitectura, que es muy importante, sin embargo, debe haber un justo equilibrio. Debemos dar espacio a las herramientas y métodos digitales avanzados, sin antes fomentar la educación de la ciudadanía y en la forma que estamos aprendiendo sobre nuestro pasado.