Cambios
que se avizora en la pos pandemia
En
lo político:
En
la globalización se nos impuso el poder corporativo multinacional que funciona
por sobre los Estados, comportándose como un actor político de gran peso, pero
con un bajo perfil público. El capitalismo financiero y especulativo ha
constituido un espacio lejos del control de los Estados, en donde confluye la
riqueza, sin cuestionamientos a sus fuentes, coexistiendo en ese plano una
plutocracia que digita los acontecimientos globales en función de sus
particulares intereses. El debilitar la soberanía
del Estado Nación, tratando de imponer Acuerdos que aseguran a las
corporaciones su libertad de acción, como ha sido el caso del Acuerdo TPP11,
del cual se retirara Donald Trump, por entender que iba en contra de su
capacidad como Estado de actuar en función de su interés nacional. El fenómeno
de los transgénicos y la imposición a los Estados de una obligación a no
realizar cambios a sus políticas públicas que pudieren perjudicar los negocios
corporativos, son evidencias de la influencia nefasta de ese mundo corporativo
sobre la comunidad internacional. Cuando las corporaciones actúan sobornando
políticos, asegurándose leyes que son leoninas para el público en general,
cuando obtienen leyes a la medida para apropiarse de territorios, gracias a la
obsecuencia y complicidad de gobernantes corruptos, se está enfrente de un
poder criminal que debe ser neutralizado invocando a los principios de la
soberanía de los Estados.
En
este sentido, cuando se vive la entropía de las instituciones, corrompidas en
función de asociarse con intereses foráneos, además de constituir una traición
a la Patria, en términos éticos, se hace necesario retomar la acción política
desde la sociedad civil. En este sentido, siguiendo a Santo Tomás de Aquino,
cuando el representante del pueblo falla, el poder vuelve al pueblo soberano y
éste puede darse un nuevo sistema político, que apunte al bien común.
El
empoderamiento de la sociedad civil, que deberá romper amarras puestas por los
partidos políticos, en su intento de monopolizar la representatividad popular.
Los movimientos sociales han ganado legitimidad, en medio de la pandemia, al
expresar, convocar y transmitir las demandas sociales, lo cual ha ido más allá
del activismo, a la propuesta programática y a la acción de organización
popular, en la base social, procurando la autoayuda y la toma de
responsabilidades colectivas, para ordenar la convivencia cuando el Estado está
ausente.
En
una nueva política, el pueblo chileno en forma soberana, libre e informada,
podrá, mediante el Plebiscito convocado para el 25 de Octubre de 2020, aprobar
la apertura de un proceso constituyente que conduzca a una nueva Constitución
Política, a un nuevo Acuerdo Social para Chile.
En
Salud Pública:
La
soberbia que han mostrado gobiernos neoliberales y su incapacidad de hacer
funcionar al Estado para la protección social, así sea postergando sus
gananciales, ha demostrado que la salud como negocio ha tocado fondo, que la
externalización de servicios en el sector privado, además de ineficiente, es
ineficaz para resolver una pandemia. Por ello, hay dos puntos relevantes que se
harán sentir en un reinicio del funcionamiento social y político:
Primero,
la apreciación del trabajador de la salud, que ha sido maltratado en su
remuneración, en el trato que se les da, en la valoración de sus competencias,
en lo que constituyen como capital social para un país.
Segundo,
se terminará el traslado de recursos públicos a centros privados, porque eso es
saqueo del erario y no atiende a la salud preventiva. El sino del retorno será
que la salud deje de ser el negocio de la industria farmacéutica mundial, que
el Estado ha de soltar sus camisas de fuerza para producir en Chile la mayor
parte de los medicamentos genéricos y de organizar la Salud pública con
criterios de descentralización territorial, para que personal médico,
trabajadores de la salud, estén en los hospitales, entendiendo que se debe
eliminar esa visión de salubridad pública como mera construcción de edificios
hospitalarios, donde se podrían esconder negocios inmobiliarios, y no
afrontarse el tema de salud pública en su integridad.
Se
tiene que invertir en Salud en todas las regiones, la pandemia debe dejar clara
la Salud como un derecho humano, el acceso al agua como un derecho humano y
consagrar el deber del Estado de asegurar agua y salud a toda la población.
Como en Chile simplemente se refleja y agudiza la realidad que también se da en
otros países, se deberá rescatar las experiencias y conocimiento de las
medicinas alternativas, en esencia preventivas, que hoy se desatiende por no
constituir negocio para los participantes del sistema de salud. Se deberá
fomentar las farmacias populares y se debe democratizar el conocimiento en
salud, para que la gente pueda actuar preventivamente en construcción de una
vida sana, con atención a la madre, al lactante y al niño en todo su
desarrollo. Apostar por la Vida es la gran lección que está dejando esta
pandemia.
En
Previsión Social:
Es
perentorio rescatar la administración de los fondos de pensiones para un
organismo público sin fines de negocios, que efectúe la protección y colocación
inteligente de los recursos, con una diversificación de cartera que incluya a
las empresas nacionales medianas y pequeñas, a inversiones en infraestructura
que lleve adelante el Estado. Se debe restringir el uso de los ahorros para
fines distintos al de otorgar jubilaciones y montepíos dignos; pero, también,
siguiendo la experiencia de otros países, se debe flexibilizar la
disponibilidad de los ahorros para inversiones familiares, compra de vivienda,
educación de los hijos, enfermedades catastróficas. Existen proyectos en este
sentido y un sistema tripartito y de reparto, o uno mixto, pueden ser la salida
al drama en que el sistema ha sumido a los ancianos en Chile.
En
lo económico:
Para
lograr el funcionamiento de una economía a escala humana, como lo señalara
Manfred Max Neef en su libro, en 1986: “Desarrollo a escala humana: Conceptos,
aplicaciones y reflexiones”, se debiera apuntar a las asimetrías y
desigualdades que en ella se presentan. Partiendo por el rescate conceptual de
desarrollo y sustentabilidad, frente a la óptica cortoplacista y financiera de
las tasas de retorno que aplica la economía liberal. Si un proyecto económico
no considera debidamente las externalidades, como lo serían el impacto social,
medio ambiental, logístico-vial, no debería admitirse o aprobarse su ejecución,
si esos costos no están contemplados como parte del proyecto. Los subsidios a
proyectos sucios, con costos ocultos que debe pagar una comunidad, no debieran
pasar el filtro oficial. Esto significa rechazar proyectos que tienen un saldo
ambiental y social intolerable por su efecto contaminante.
Para
que esto funcione se debe recuperar un Estado Democrático Responsable, cuya
función sea promover el desarrollo, con sus capacidades de emprender y de
coinvertir con inversionistas privados, llevando la dirección y auditoría de
los proyectos. Se debe sanear el aparato público de malas prácticas, en la
compra pública, en la evaluación de proyectos, en el tráfico de influencias, en
el cohecho activo y pasivo. Se debe fortalecer la capacidad de gestión pública
territorial, con una desconcentración presupuestaria en las comunas, en las
regiones. Dejando capacidad a las regiones para formular y desarrollar
proyectos de infraestructura, con planificación participativa, transparencia y
rendición de cuentas, con un sistema político en donde la fiscalización sea
efectiva, que el lobby se prohíba por lo que significa, en cuanto distorsiona
la toma de decisiones. Una economía del bien común deberá sustentarse en un
Estado sano, que no se llene de grasa procedente del clientelismo político, con
organismos contralores probos y tecnológicamente modernos como para realizar
análisis de riesgos contundentes. La ignorancia de la Administración es un tipo
de corrupción encubierta. El fiscalizador deberá estar a la altura del sector
que supervisa, cosa que no ocurre en la actualidad. Las prácticas corruptas de
frenar investigaciones o condonar multas deberá desterrarse. En resumen, la
reingeniería de lo público debe asegurar que la economía no será corrompida por
los poderes fácticos y, legislación penal mediante, se debe asegurar que
quienes delincan económicamente sean sancionados a altas penas inexcarcelables.
Esta agenda podrá unir voluntades y separar la paja del trigo en la política.
En
materia de Seguridad Pública
En
el desarrollo de este período de explosión social y de pandemia, Chile ha
comprobado que el fascismo se ha empezado a manifestar con su peor rostro. A la
represión, mutilaciones, crímenes, que han sacudido a Chile, se ha sumado la
indolencia del sistema para atender las necesidades básicas del pueblo durante
la pandemia. A diferencia de otros países, donde se canalizó ayuda directa a
los trabajadores para que se confinaran teniendo una protección básica, en
Chile la ayuda se planteó como el uso del Seguro de Cesantía, la ayuda a las
pymes se canalizó por intermedio de la banca comercial, a la cual se le entregó
el dinero a una tasa de 0,5% mensual, pero sin fijar una tasa tope para colocar
ese recurso como “apoyo” frente a la crisis. La banca ha seguido haciendo su
buen negocio, sin entregar ninguna facilidad efectiva a las familias, por no
considerarlas sujetos de crédito.
La
miseria en la que ha caído gran parte de la población, ha generado un aumento
objetivo de la delincuencia. Por otra parte, se vive en las poblaciones
populares de Santiago una suerte de desgobierno, por ausencia del Estado y su
poder policía. Muy por lo contrario, ante el abandono de las poblaciones, el
Estado ausente es reemplazado por la fuerza de las bandas narco, generándose
una tierra de nadie en las poblaciones, con bandas rivales disputándose el
control de esos territorios, todo esto ante la inacción e inoperancia de las
policías.
Yendo
a la conclusión sobre este tema, cabe anotar que la policía, especialmente
Carabineros, ha sido distorsionada en su función pública, toda vez que los
carabineros están abandonando las poblaciones, mientras se ha fortalecido la
capacidad represora de la protesta ciudadana, con fuerte gastos en equipo y
armamento, además del aumento del plantel a este fin. En un escenario de
cambio, será necesario realizar una profunda reingeniería de Carabineros de
Chile, con una distribución del contingente a labores policiales contra el
delito y una descentralización a las gobernaciones provinciales, en donde el
Gobernador será el responsable de la seguridad pública. Culturalmente, es
preciso que se imponga en las policías una doctrina democrática y de servicio a
la comunidad, que permita superar la ideología impuesta a los planteles para
hacerlos sentir al ciudadano como el enemigo, antes que como persona a la cual
proteger contra los delincuentes. Las policías deben mejorar en profesionalismo
y estar al servicio de la autoridad civil, sin compartimentos estancos, con una
auditoría permanente de su funcionamiento. Un Estado Democrático no puede
mantener una policía ineficaz que tiene su misión distorsionada por la
corrupción del alto mando.
En
el comercio internacional:
Se
debe asumir que la apertura de las economías será cosa del pasado. Que, al
menos en el mediano plazo, no se recompondrán las cadenas de valor diseminadas
en distintos países. Es posible que las políticas de producción y de
distribución física a nivel global, permanezcan trabadas por largo tiempo.
Frente a lo cual, los países entrarán en políticas de sustitución de
importaciones, quizás orientando el uso de divisas escasas hacia los sectores
que cada cual priorice. Por lo tanto, del esquema ya tradicional, porque lleva
prácticamente 50 años, se deberá adecuar los instrumentos de regulación del
intercambio a nuevos modos de conducir el comercio exterior. Es altamente
probable, frente a la recesión y cierre de la economía estadounidense, que el
patrón teórico y convencional del DEG, Derecho Especial de Giro, termine y de
paso a una etapa de patrón oro, donde las economías deberán adaptar todas sus
normas y pensar en a aplicación de modalidades no convencionales de
contratación internacional, como lo sería recuperar los Acuerdos de Comercio
Compensado, vigentes en ALADI desde 1980. El Barter Trade, puede que sea una
solución para realizar transacciones no monetarizadas con países del mundo que
nos puedan proveer insumos estratégicos. En importaciones, seguramente, por el
peso de la realidad, ser más pobres, tendremos que administrar mejor las
reservas de divisas tomando medidas acordes a ello, como sería exigir la
repatriación de los dineros colocados en paraísos fiscales; exigir que se
liquiden las divisas para destinarlas prioritariamente a aquellas compras país
que sean indispensables. La libertad cambiaria deberá dar paso a la disciplina
en cambios internacionales, con sistemas que aseguren el retorno real y
completo de las ventas de exportación, para lograr equilibrios en las cuentas externas.
En
lo que se refiere a Exportaciones, que constituyen por esencia el ingreso
genuino de una economía, se debería aplicar controles efectivos a los precios a
los que se transan los productos chilenos, manteniendo una inteligencia
comercial en la fiscalización, para asegurar que la calidad, cantidad y valor
de lo que se exporta esté en los niveles de precios reales de mercado. En
producciones estratégicas, como lo serían los productos del litio, los metales
preciosos, las tierras raras o el cobre, Chile debería apostar a la aplicación
de un Derecho de Exportación que permita asegurar un ingreso genuino al erario
nacional, sin perjuicio de modificar y hacer más realista y efectivo el royalty
a los productos mineros.
En
cuanto a avanzar en un sinceramiento de la economía, se debería eliminar los
subsidios a los monocultivos forestales del Decreto 701/1974 que significaría
recuperar esos recursos para orientarlo a la agricultura familiar, pequeña y
mediana, clave para la autarquía alimentaria del país. Lo propio se debe hacer
con la cuestionada Ley de Pesca y con el Código de Aguas, lastres de un sistema
corrupto intolerable para una economía centrada en el hombre y la naturaleza.
En
lo monetario y financiero:
En
lo financiero, creo necesario regular los contratos financieros para fijar un
spread justo, erradicando la usura. Para regular el mercado en forma indirecta
el Estado tuvo el instrumento del Banco del Estado, concebido para un rol
promotor de las actividades de las personas y la pequeña o mediana empresa, con
parámetros que se diferenciaban de los bancos privados dando una señal de las
tasas máximas que deberían regir. Recuperar este rol promotor del Banco
significa restituirle su nombre original, que le fuera birlado por quien lo
redefinió como un banco más, canalizando crédito a grandes corporaciones,
incumpliendo tajantemente la función social con que fuera fundado y castigando
con sus comisiones a los más pobres.
En
lo monetario, advierto que se deberá enfrentar un escenario de cambio. Un tema
complejo que exige anticiparse a los hechos. ¿Cómo reorganizar la gestión del
Balance de Pagos si el sistema del FMI termina? ¿qué hacer si nuestras reservas
se ven afectadas por una debacle bursátil mundial y se debe adherir a un nuevo
patrón oro para los cambios internacionales? ¿Si se agudiza la guerra comercial
entre China y EEUU, cómo seguir manteniendo una relativa soberanía financiera
para relacionarnos bajo una estrategia de neutralidad con todos los países con
los cuales mantenemos relaciones económicas internacionales?
Estas
interrogantes específicas, para ser resueltas exigen de la autoridad monetaria
y de las políticas de relaciones exteriores, una apertura conceptual suficiente
como para entender que los mecanismos de cambios internacionales, en que hemos
actuado por décadas, podrían desaparecer y dar paso a nuevas instituciones y
posiblemente los propios mercados de capitales del mundo requieran un período
de adecuación a un nuevo orden.
De
suyo, Chile exporta oro, como oro minero o como oro proveniente de un mercado
secundario. ¿Deberá aplicarse a este tipo de exportaciones sensibles algún
instrumento de regulación, quizá licencias previas de exportaciones o cuotas?
¿Qué
se tendría que hacer frente a las cripto monedas si éstas comienzan a ser utilizadas
en forma extendida en escenarios de incertidumbre como los reseñados?
En
lo social:
Ya
hemos marcado como tendencia mundial y nacional el empoderamiento de la
sociedad civil. Observo que se ha dado una creciente anomia en la sociedad
civil, como consecuencia de la ilegitimidad que han demostrado las
instituciones, principalmente por la corrupción que se ha destapado de manera
creciente y en impunidad. Para lograr que las personas, las familias, los
barrios, las comunas, puedan asimilar el desafío de cambios estructurales como
los que se percibe en el corto plazo, es preciso ante todo generar un cambio de
ánimo que, superando el miedo natural a la pandemia, se convierta en energía
positiva para alcanzar un estadio de solidaridad y compromiso hacia las futuras
generaciones. Si las comunidades se movilizan en pos de un bienestar, de una
calidad de vida para sus descendientes, se podrá revertir una percepción de
rabia e impotencia, en una luz que conduzca a una esperanza de cambio moral y
atención de prioridades sentidas, largamente postergadas. Si en lo social,
nuevos liderazgos legítimos, creíbles, íntegros, conducen la emotividad y
anhelos de la gente a un proyecto de país distinto, creo que lo importante se
pondrá en el tapete y que lo urgente contará con un espíritu colaborativo para
superarlo.
En
un aterrizaje concreto, se debe recuperar la acción social tendiente a la
formación de cooperativas, de asociaciones gremiales. Devolver el rol clásico
de los colegios profesionales, para velar por la ética en el ejercicio de una
profesión, daría fuerza y legitimidad a quienes actúan, velando por el
ejercicio honesto e idóneo de la profesión. La asociatividad es clave para
cimentar la paz social en un tejido sólido y proactivo en cada barrio o comuna
del país.
En
cuanto al empleo, la pandemia ha dejado en evidencia la precariedad del empleo
y las condiciones despiadadas en que se desenvuelve la mayor parte de los
trabajadores chilenos. El subempleo, las personas a honorarios, los cuenta
propia, no forman parte de las estadísticas oficiales y la realidad es mucho
más grave que la que se conoce. Para poder remontar este grave problema, se
requiere en forma urgente, de parte del Gobierno y de las municipalidades,
articular programas de empleo. Pero, en el mediano plazo, la reactivación
deberá estar dirigida por un Estado que desarrolle proyectos de inversión que
absorban mano de obra intensiva, lo que significa devolver al Estado este rol
conductor de la economía. El teletrabajo seguirá siendo una alternativa para
desconcentrar los centros de producción y servicios, siendo una realidad la
redimensión de parques industriales, para entrar a un rediseño con trabajadores
desde su casa.
En
lo cultural:
El
tiempo de movilización social y el de pandemia que le ha sucedido, demuestran
que los trabajadores de la cultura, habiendo pagado un alto costo, se han
mantenido fieles a sus principios y han demostrado con generosidad que son el
baluarte ético y estético de Chile, que sin ellos los confinamientos habrían
sido verdaderos suplicios de soledad. La deuda social con la cultura es
histórica y sufrieron el maltrato de los políticos que los usaron de teloneros
de sus discursos y luego los descartaron por ser peligrosos ciudadanos,
contestatarios por excelencia. Porque al poder político le importó la
farándula, la distracción, lo fatuo, porque eso es funcional para logra la
domesticación de las multitudes. Sin embargo, pese a que el poder del dinero
les excluya, el pueblo ha sido espejo de millones de expresiones del arte, que
se suma al sueño colectivo. Y ese mundo de creadores, no necesita de
Ministerios ni de burócratas, porque basta que su colectivo sea reconocido por
el pueblo para que esa savia reviva e ilumine los caminos. En un nuevo país,
los artistas deben ser considerados en el urbanismo de las ciudades y pueblos
para dejarles sus Casas de la Cultura como reductos de Memoria y Libertad. Los
mezquinos presupuestos deberán ser cosa del pasado y la asociatividad de los
artistas puede ser solución, teniendo como contraparte de soporte al pueblo
organizado.
En
Educación:
Se
vienen cambios enormes en la forma de acceder al conocimiento. La educación se
debate entre dos visiones: la restringida de quienes buscan formar individuos
acríticos, disciplinados y especialistas, que sean funcionales al trabajo que
se necesite; y la holística, que busca formar personas íntegras, felices en
aquello en que despliegan sus talentos, explorando y llegando al límite del
conocimiento, rebasando esas fronteras para crear e innovar, en todo ámbito. El
sistema neoliberal hizo de la educación un bien de consumo, con precios y
calidades diferenciadas, es decir, vendiendo un “servicio” a quienes pudieran
pagarlo. Largas luchas han dado los jóvenes en Chile por una Educación como un
Derecho, que sea asegurado por el Estado, con una educación de calidad y
gratuita. En los 30 años de neoliberalismo se ha mercantilizado la educación en
todos sus niveles, vendiendo a los jóvenes y sus familias espejismos, carreras
inconducentes, innecesariamente largas, que han producido una población de
cesantes ilustrados, que cargan una pesada mochila de endeudamiento.
En
la pos pandemia, tecnológicamente la educación cambiará en la forma de
impartirse, pero, lo sustancial es asegurar que deje de ser el pivote de la
desigualdad y el clasismo. Que los talentos sean los que definan el acceso a
las carreras, que no sea asunto de dinero. En esa línea, el derecho a la
educación debe ser consagrado en el nuevo pacto social.
En
lo ambiental:
El
calentamiento global, la mega sequía que asola al centro norte de Chile, la
desprotección de glaciares, humedales, de santuarios de la naturaleza, en fin,
una sumatoria de abuso, depredación y codicia, nos llevan en un escenario de
cambio, a colocar lo ambiental como eje fundamental y transversal de todas las
decisiones económicas. Nos quedamos con los principios que consecuentemente ha defendido
MODATIMA, Movimiento de Defensa del Agua, la Tierra y la Protección del Medio
Ambiente, porque ello sintetiza las expectativas de los chilenos para preservar
la naturaleza, el agua, los salares, los humedales, los glaciares, los ríos,
para las futuras generaciones. La corrupción, como estrategia perversa para
eludir las normas suscritas, debe llegar a su fin. El delito ambiental debe
pagarse con cárcel y la especulación con el recurso agua, deben terminar
drásticamente porque en tiempos de sequía y pandemia, configuraría un delito de
Traición a la Patria. En los escenarios que emergen después de la pandemia,
Chile deberá terminar con el agua en manos privadas y así dejar de ser un caso
perverso y extraño en el planeta.
En
lo tecnológico:
Surge
en este ámbito una serie de preguntas acerca de lo que realmente se viene en
materia de conectividad global. Creo que quienes evolucionamos en 30 años del
Télex al Celular 4G, hemos descubierto una forma increíble de interactuar
cotidianamente con otras personas y realidades, que gracias a ello nos sentimos
hermanados en la calidad de ciudadanos planetarios, compartiendo hábitos de
consumo, pero, sobre todo, sueños y en ese empeño, esta pandemia se ha acercado
en el dolor cercano de otros por los que hemos llorado u orado. En este
contexto de humanidad, resulta incomprensible que la tecnología, como adelanto
de la inteligencia humana, pueda derivar en el mal. Sin embargo, objetivamente
nos damos cuenta que el mal, la perversión, el egoísmo, el odio, usan las plataformas
para sus objetivos criminales y que se debe asumir que el uso de la herramienta
no está exenta de riesgos muy sensibles.
Se
ha planteado entre Estados Unidos y China, la lucha tecnológica por controlar
el 5G, que sería una plataforma que amplificaría la capacidad de transmisión a
niveles masivos y casi instantáneos, pero que para implementarlo necesito una
cobertura de antenas que conformen verdaderas telarañas en las urbes para
asegurar la velocidad de comunicación que se busca alcanzar. Pero, esa
intensiva red urbana, generaría radiaciones que afectarían la vida, de personas
y animales, debilitando el sistema inmune, con lo que los individuos y la fauna
queda a merced de infecciones de todo tipo. Así resumido el problema que tiene
múltiples spots y presentaciones tanto en pro como en contra, el ciudadano de a
pie está indefenso porque, el modelo neoliberal que admite cualquier cosa como
negocio viable, no toma en consideración a las comunidades. Sé que la verdad es
la primera víctima en una guerra y ésta es eso, una guerra de potencias que
ignoran a la humanidad y la naturaleza, con tal de ganar y establecer sus
negocios. No he querido en este análisis entrar en mayor información porque no
quiero que esta reflexión pueda ser descalificada por conspirativa. Nada más
lejos de ello. Sólo dejo la inquietud de que la sociedad civil tenga la
oportunidad cierta de llegar a las fuentes científicas de estas tecnologías y
pueda evaluar, sin distorsiones interesadas, lo que sería efectivamente un bien
común en este aspecto.
Pensar
en robótica, cuando la cesantía puede llegar al 40% de la población activa
sería cruel y demagógico. Pensar en innovación o automatización debe considerar
en cualquier proyecto la promoción tecnológica de las personas a nuevas formas de
trabajo. Recuperar oficios que se perdieron por la globalización puede ser una
estrategia positiva y de dignificación del trabajo para una nueva era.
En
lo religioso:
En
el plano espiritual de las religiones, creo que es pertinente observar la
legitimidad que tienen hoy estas organizaciones, Iglesia Católica e Iglesias
Protestantes Evangélicas, al trasluz de los hechos de corrupción, de abusos de
menores, de enriquecimiento ilícito, que la opinión pública ha presenciado por
décadas. Recordar también el papel jugado por los sacerdotes y pastores, salvo
contadas excepciones, en la explosión social de octubre y en las demandas que
ha venido haciendo el movimiento social respecto a previsión social, salud,
educación. Lo que se ha advertido es que estas instituciones han cerrado filas
para defender sus actividades y han dado la espalda a los excluidos y abusados.
En
esta realidad, la espiritualidad durante este tiempo, de explosión social y
pandemia, ha surgido de la gente, de la oración colectiva que ha suplido el
rito y que ha sido más profunda en la preocupación por el prójimo. Por ello, la
necesidad de una mirada moral, sea ésta religiosa, agnóstica o atea, se hace
sentir en situaciones límites como la que estamos viviendo y donde los
principios racionales o la fe, creencia en un Ser Superior, constituyen formas
de espiritualidad, una reserva para un reencuentro entre las comunidades, un
camino de acercamiento para construir tolerancia, buenas prácticas, afectos y
respeto mutuo. La palabra extendida con valores y sentimientos, desde lo
espiritual, conducen al bien, en forma antagónica a cualquier palabra que
incita al odio, al desprecio, el egoísmo o la indolencia. Por ello, creo no
equivocarme si expreso este sentimiento: la construcción de un mundo distinto,
exige que, en el fuero íntimo de cada cual, elevemos una palabra que nos
reconcilie con el prójimo o la naturaleza que hemos violentado.
Queda
este documento de trabajo a disposición de todas las personas que quieran
asumir esta reflexión y sumar su espíritu y razón para enriquecerlo, para así
dar cuerpo a la utopía que subyace en este ensayo, cual es construir un Sueño
Colectivo, que conduzca a la Paz y la Justicia Social, como cimientos de un
territorio libre, en fraternidad, respeto mutuo y dignidad.
Hernán Narbona Véliz,
Periodismo Independiente, 25 de mayo, 2020.