Viernes 25/10/2019: un terremoto social que desploma el sistema
neoliberal.
Un recuento rápido de esta epopeya cívica de Chile.
Son más de 20 muertos, casi 2 mil personas que han sufrido
apremios ilegítimos, decenas de heridos por perdigones y bombas lacrimógenas
disparadas al cuerpo y a corta distancia; jóvenes que han perdido sus ojos por
los balazos, cerca de 300 supermercados saqueados; vandalismo permitido para
sembrar terror y, que se sepa, no son alienígenos los que se concertan para robar. Con
colaboración, por acción u omisión de las fuerzas que debían asegurar el orden,
se roba a vista y paciencia las grandes tiendas y también negocios modestos.
Más de 100 negocios saqueados es el recuento de la municipalidad de Valparaíso.
Amnesty Internacional, el Instituto Nacional de Derechos Humanos y ONU DDHH envían veedores a Chile. La PDI es la fuerza policial que ha actuado con corrección, incluso investigando acciones delictuales en que han participado militares o carabineros. Denuncias múltiples por excesos de fuerza; la evidencia jurídica, aportada por el Abogado Constitucionalista, Jaime Bassa, demuestra que el gobierno ha cometido vicios en la dictación del estado de emergencia violando la constitución vigente; que ese estado de excepción no faculta para detener personas, sólo limitar su desplazamiento en horas de toque de queda, pero sin nunca poder golpearlas o torturarlas. Lo cual ha sido excedido por los militares y carabineros que han tomado el estado de excepción como si fuera estado de sitio, actuando de facto y no apegados a derecho.
La medición de
opinión pública marca un 90% de adhesión a las demandas sociales; esto
desespera más a la Moneda que vive mirándose el ombligo. La caída de credibilidad
del gobierno ha sido total; hay confusión; divagues mesiánicos dentro de una
burbuja que impide oír y entender lo que la gente está exigiendo.
Y al cerrar este viernes, una marcha que en cálculo oficial
se mide en medio millón de personas, una multitud se ha tomado la Alameda, el
corazón de Santiago y sigue creciendo, cuando son las 18 horas y el toque de
queda está fijado para las 22 horas. El día de hoy se sumó a la movilización
social el sector transporte carretero, camioneros, taxistas y conductores de
plataformas, todos reclamando por la corrupción de las carreteras
concesionadas, donde se exige el pago máximo cuando el flujo vehicular no
funciona, es decir lucran con su propia acción fallida, en vez de levantar
barreras y perder, estrujan a la gente con sus cobros automáticos y el Free Flow.
Santiago colapsó La plutocracia, poder de los ricos, toca su fin y ellos están
abrumados, aunque hay voces que con sensatez dicen que no se puede seguir
estirando el elástico y admiten ceder a la presión social, antes que se haga
más incontrolable.
Todo Chile se ha
paralizado, por la salud, la previsión, el transporte, en resumen todos los
abusos. Y, en el Parlamento, las aspirinas express que ha enviado el gobierno,
en clara desesperación. Fuera del Congreso, hoy estaba la protesta, “la chusma inconsciente”
de Arturo Alessandri ahora está despierta, queriendo entrar al Congreso y,
frente a su intento, los parlamentarios arrancando, sin nadie que haya salido a
enfrentar las masas con un discurso valiente, no pueden, serían repudiados en
su cara. Todos escondidos porque Chile ha despertado y, por su parte, los
militares, dándose cuenta que no podrán seguir manejando la crisis con
represión y viendo que ya no asustan a nadie, deslegitimados por su historial
al servicio de las oligarquías y por la corrupción de los altos mandos, están
en repliegue. Los soldados piden ir a descansar y el gobierno quiere sacar a
los reservistas como refuerzo “administrativo”. La realidad supera la ficción,
Chile está en alerta máxima, buscando vías para canalizar el descontento con
una propuesta cívica que sea aglutinante.
Escribimos el primer capítulo al día siguiente del inicio de este despertar social. Ahora, siete días después, se puede avizorar escenarios de cambio profundo. Si algún termocéfalo de extrema derecha con nostalgias pinochetistas, pensó en dar un golpe, la calle en todo Chile está diciendo que ni lo piensen. El escenario de cosmética y parafernalia también estaría condenado al fracaso. El camino de salida para este complejo momento, tiene que ver con la reformulación de la Constitución del 80, para dar paso a un sistema democrático real, con un Estado Responsable Descentralizado, con una economía mixta que asegure un mejor reparto del ingreso, con una planificación que fije prioridades y vaya marcando opciones de desarrollo sustentable, algo muy distinto al crecimiento extractivo y depredador con que han saqueado nuestros recursos naturales. Desde la sociedad civil, empoderada más allá de las marchas, con equipos capaces de vertebrar una sociedad distinta, con equilibrios de poderes y transparencia, el escenario probable es el que apunta a un cambio de verdad, que no sea la imposición de un modelo que ha fracasado; respecto a lo cual, se tiene una cuota de fundamentado optimismo, confiando en que todos depongan ideologismos fundamentalistas, para centrarnos en aspectos estructurales, porque otro Chile sí es posible.
Periodismo Independiente, 25 de octubre de 2019
Periodismo Independiente, 25 de octubre de 2019