@anailenprensa - Nos desvelamos por vernos, por seguirnos, por mirarnos, por contarnos cosas en pocas palabras, por ver estadísticas y “me gusta”, por hacer web o helpdesk sin que nos encuentren en horas de trabajo…todo, todo, pasa por la comunicación, la digitalización y la internet.
Hago historia. Hace siete años atrás visité a una amiga en el exterior. Le pregunté por qué no tenía Facebook, o email y por qué llegó a desdeñar el celular. Me contestó que prefería el trato personal, el “mano a mano” y que le escribiera cartas por el correo tradicional (cosa que hice por años) y que me iba a contestar (cosa que también hizo).
Hace tres días me dio “un toque” desde Facebook y la encontré con su foto junto a un artista. Entonces respondí emocionada, le pedí su número celular y terminamos mandándonos grabaciones por Wathsapp. Ahora nos vemos, nos escuchamos, nos encontramos. La rebelde de la tecnología terminó por sucumbir a ella.
Cuando le hice la consabida broma: “ah, ¿viste que ibas a caer en Internet?!” supo responderme que para poder tener información de su artista favorito y estar en comunicación con él tuvo que entrar en las redes sociales e integrarse a la comunicación digital.
¿Qué le pasó a esta mujer (joven, dicho sea de paso) que aprendió a usar herramientas a las cuales se resistía? ¿Mutó, dejó de ser mujer, es máquina? No. Cambió su manera de vivir la tecnología. Supo adaptar su manera de comunicarse y aprendió a manejar otros canales. Como consecuencia logró una integración que no tenía abriendo una puerta, otra puerta.
Este caso, real, absolutamente vigente, le está sucediendo a miles de personas en este momento. Están ingresando a la era de la comunicación digital porque la comunicación digital los rodea, los atraviesa, los pone en la posición de tener que “estar y ser visibles”. Mucho más si estas personas son comerciantes, profesionales, artistas, dirigentes…y el círculo se abre más y más hasta empresas, clubes, industrias, medios de comunicación, gobiernos…
Comunicarse, hoy, es mucho más que hablar persona a persona. Es una necesidad humana que necesita aprender a utilizar nuevas herramientas, que necesita de asesoramiento profesional si busca la excelencia y el posicionamiento, que tiene que “tomarse en serio”.
Comunicación justa y concreta, correctamente orientada, de calidad y profesional. Parece fácil pero hay que SABER entrar por la puerta correcta a este nuevo mundo digital. Para eso estamos los asesores y los profesionales.
El riesgo de hacerlo solo es que muchas veces lo que parece “puerta” es una “banderola”.-