De vacaciones
Ciudadanía | 19/02/2015
Nisman no apareció muerto un año atrás o dos, tampoco luego de aprobado el Memorando con Irán o cuando presentó el primer informe sobre su investigación del atentado a AMIA, no. Apareció muerto ahora y después de anunciar en los medios la Denuncia por Encubrimiento a Cristina. Ese es un hecho irrefutable. No hizo mucho mas por la causa en este tiempo, pero lo que hizo fue tan inesperado como su final, inaceptable final.
Todo lo que se dijo, se va a decir y se va a tratar de falsear, hoy poco importa. Nisman está muerto, luego de denunciar a la presidenta y antes de presentar las pruebas de su denuncia y eso es lo que cuenta.
Cristina dijo que fue suicidio, luego cambió a que no podía ser un suicidio, culpó a Lagomarcino, lo relacionó íntimamente con el Fiscal y ahora resulta que podría haber alguien más en la escena de muerte, que seria mujer y no hombre. Además se suma un posible hallazgo de cocaína. Suena enloquecedor, y lo es. Pero lo cierto es que si a Nisman le gustaban los hombres, las mujeres, o ambos, la cocaína o lo que sea, todos esos gustos no lo mataron antes si no ahora, justo cuando denunció a Cristina.
Nada que puedan sumar a la investigación se ve creíble, (como tampoco la Fiscal y la Jueza) por que los que investigan son parte del problema, como también los que peritan y más todavia el Ministerio Público que informa los avances de la Fiscal Fein.
El despreciado por el kirchnerismo Jorge Asis adelantó vía Twitter, detalles más relevantes y puntuales que los de la Fiscal. Hoy se llevará a cabo la Marcha del Silencio de los Fiscales. El motivo es Nisman y los reclamos sobre su caso. Pero a la vez se están sumando más reclamos al silencio. Algunos tienen que ver con la Justicia, otros con la seguridad, lo social y hasta con lo institucional.
Para el gobierno, su militancia y quienes lo apoyan es un "intento de desgaste a la presidenta" como si fuera su primer año de su gobierno y no el décimo segundo. Otros más dramáticos hablan de "golpe de estado" y es difícil imaginar un golpe de estado sin una fuerza armada o de seguridad. En todo caso, si una manifestación social provoca la dimisión un gobierno, es en realidad una revolución popular y no un golpe.
Que la marcha tiene connotación política, que es de derecha, que pone en riesgo la democracia y avanza una campaña desestabilizadora, todo eso real o no, no puede ocultar la incompetencia de un gobierno con demasiadas denuncias de corrupción. Si además se le suma el escenario socio económico que va a dejar, entonces hablar de golpe de estado a meses de completar su tercer mandato, y sin la capacidad ni la confianza social para cambiar o mejorar algo, es ridículo. No menos ridículo que argumentar como logro del gobierno, la capacidad hotelera y de plazas en puntos turísticos colmada (en los 90' un tercio de la sociedad viajaba, colmaba centrus turisticos y hasta se iba al exterior y el resto se empobrecia).
Escribiendo esta nota estoy en mis vacaciones, alejado de lugares urbanos, aislado, con poca información, y una visión, desde aquel que quiere desconectarse. En este entorno, entiendo un poco mejor desde que lugar la presidenta y los funcionarios hablan de la realidad del país. Desde que lugar ven las acciones, sin duda lo hacen como me pasa a mi en este monento: de vacaciones, solo que ellos todo el tiempo ven de este modo.