Mucho se ha especulado por parte de la antropología mexicana sobre
el estereotipo e identidad del propio mexicano, a
partir del movimiento revolucionario y la caída de una
dictadura soberbia que mostraba ante el mundo una cultura
mexicana resaltada y un tanto exagerada, se comienza una
época de división social, los diferentes estratos, comienzan a
tomar fuerza y a marcar una diferencia tanto en economía, poder,
derechos e igualdad. Tal como lo menciona Bonfil Batalla en México
Profundo: una civilización negada, es un país tan divido (México
Profundo y México Imaginario), donde se visualizan dos tipos
de población, la primera donde emana la identidad, donde se
encuentran aún presentes raíces prehispánicas y, la segunda
referente al país que visualizan los gobernantes, un México
industrializado, donde el campesino fácilmente se hace empresario.
A nuestros días México, logra conformar una
identidad a través se signos y símbolos
entendibles entre el propio mexicano
(estos signos o símbolos pueden ser
religiosos, como la Virgen de Guadalupe,
gastronómicos o artísticos).
Sin
embargo, la literatura de la época
posrevolucionaria, intentaba poner en
tela de juicio la identidad del mexicano,
tenemos dos posturas de la
antropología en México frente al resto
del mundo: la primera funge un papel de
intermediario para consolidar una
identidad nacional que unifique y consolide una nación, se basa en una política indigenista
mediante la cual, la educación bilingüe
juega un papel importante de “progreso”. Por otra, la antropología
teórica, donde se hace
hincapié al “ser mexicano”, trata de exponer principalmente la
cultura mexicana y el sentido de ser mexicano; así mismo años después de todos los
movimientos que surgen en la “nueva nación”
y el resto del mundo
(principalmente movimientos estudiantiles) surgen nuevas perspectivas de mirar
al mexicano desde la antropología, uno de ellos es Roger Bartra y su comparación del individuo mexicano con el
axolote, y sus características
biológicas.
Dentro de la perspectiva de Bartra, en una entrevista con
el Periódico El Universal el pasado Octubre 15 en el 2011 Comentó:
'mucho
de lo que se ha criticado al mexicano es su incapacidad para metamorfosearse en
un ser adulto, capaz de confrontar la modernidad; se le considera un ser
melancólico, sentimental, sumergido.'
Luego entonces,
contrasta al axolote con el mexicano, porque parte de su característica es que se reproduce y muere antes de concluir su
metamorfosis, es decir deja inconclusa
una vida y comienzan nuevas, lo mismo ocurre con el mexicano, pues al momento
de poder
crear una nueva forma de vida o una nueva nación, el mexicano se dejó
llevar por líderes que buscaban intereses particulares, el axolote vive
sumergido, “pacifico” al igual que el mexicano permanece frente a sus mitos.
El comportamiento del mexicano ante un
fenómeno social o hito, siempre ha sido
cuestionado por los estudiosos de la cultura, Roger
Bartra le da un sentido de crítica a
la política indigenista, sobre todo a la
de educación bilingüe para conformar una identidad nacional del mexicano
como un papel determinante, considera
que una “identidad nacional” no existe,
pues el lenguaje, como lo menciona Gamio en Forjando
Patria no es la mejor pauta de que preexista identidad, Bartra por su parte buscaba interpretar “el sentir” del
mexicano, así logra llegar al postulado que una identidad se localiza solo en aspecto sumamente cultural, como las
canciones que desde un punto de vista, de la psicología social, es donde se transmiten e interpretan los sentimientos
de los individuos, y dentro de una sociedad como la mexicana, hablar y expresar
de éstos no es “mal visto”.
Hablar de
identidad (sobre todo la del mexicano) es hablar del origen del mismo,
así el mexicano por procesos de
mestizaje y choque cultural es un
individuo melancólico que vive
idolatrando su pasado, y más aún la literatura por parte de los intelectuales deja marcada
su actitud de melancolía:
“la intelectualidad mexicana, ha convocado con frecuencia –desde
el siglo pasado– a este personaje ancestral, mediante en incienso de la
melancolía. Ha creído que sólo el éxtasis
melancólico podía comunicar a los
mexicanos con los estratos antiguos y profundos de una patria erigida al margen
de la historia en un momento equivocado
y con materiales de desecho. Por ello tantos intelectuales
mexicanos han escogido la tinta de la melancolía para dibujar el perfil
de la cultura nacional” (Bartra 2004:
47).
La Jaula de la
Melancolía, trata de desfasar al nacionalismo, ya que resulta ser simplemente un sistema de control por parte
de la cultura hegemónica, en este caso la
forma de hacer política, ya que desde el punto de vista del análisis que
hace de la revolución de 1910, es éste
tipo de cultura la que justifica todo tipo de injusticia y desigualdad social. Y de aquí surge
la postura marxista de Roger Bartra, pues trata de desmantelar la idea
de mirar al Estado como un benefactor y proveedor de bienes, y de acuerdo con López y Rivas (2010) el
marxismo, dentro de la antropología mexicana incide en la conciencia y crítica a las prácticas de las políticas
indigenistas del Estado. Para Bartra el capitalismo y las políticas
indigenistas tratan de justificar las desigualdades sociales y el llamado
pelado, el “pelado” no es otra cosa más que la forma en que llama
el autor, al conjunto de estratos
sociales, de campesino y proletariado, “el pelado” es la forma en que el gobierno mexicano, trata a sus gobernados.
Después que se dan cambios en cuanto a la forma de vida, en el ámbito urbano.
Menciona la irracionalidad, ya que la mitología para el mexicano justifica
ciertos actos, y dentro de la sociedad seguir un mito es aceptado.