El avionazo político de Laura Chinchilla
Política Nacional | 26/05/2013

Laura Chinchilla ha resultado una enorme decepción para el pueblo de Costa Rica. Es, desde hace muchos meses, quizás años, la mandataria más impopular de Latinoamérica, según encuestadoras como Latinobarometro y otras que se dedican a estos menesteres. Al ser la primera presidenta en su país, inició su periodo con altísimas expectativas.

El escándalo. Resulta que el hermano país no tiene un avión presidencial en este momento. Es común, a través de las últimas décadas, que el Gobierno de Costa Rica utilice vuelos comerciales para trasportar a su presidente. También han recurrido por años a Panamá y México para que los aviones presidenciales de estos países le brinden el apoyo a la casa presidencial tica. Para los políticos de ese país, no es necesario invertir en una aeronave y lo utilizan como un símbolo político.

Este punto del avión siempre es debatible. En la última cumbre del Sistema de Integración Centroamericana (Sica) que se realizó en la capital josefina aprovechando la visita del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, nos encontramos con una situación que delata el problema. El Gobierno de Nicaragua, que usualmente utiliza aviones de la estatal de petróleos de Venezuela PDVSA, esta vez, y para guardar las apariencias, usó a modo de alquiler un avión de una aerolínea comercial panameña, lo cual fue catalogado como curioso por los periodistas que cubren el evento. Pero esta acción no fue un acto aislado.

La presidenta Chinchilla ha realizado más de catorce viajes internacionales, según fuentes de prensa de ese país, utilizando aviones privados prestados. Ya los medios le estaban dando seguimiento, al ser tan impopular, a esta rara afición de los colaboradores de casa presidencial de Costa Rica que su presidenta utilizara este tipo de transporte, sobre todo si no se tiene clara la razón real de estos préstamos.

Costa Rica, en los años noventa del siglo pasado, estaba a la vanguardia en todos los indicadores y renglones sociales, económicos y políticos, siendo el país vanguardia de la región.

Eso hoy día ha cambiado dramáticamente. Quizás en segmentos como desigualdad, salud y educación, el vecino país mantiene ese estatus. Y los ticos lo sienten y lo resienten. De ahí la baja calificación de su actual presidenta.

Volviendo al avión. Días atrás, la presidenta Chinchilla anunció un viaje privado a Perú, de un día para otro, sin más detalles. Incluso, su canciller resultó sorprendido por la inesperada visita al país sureño. El motivo, que después fue conocido, tenía que ver con la boda de un hijo de uno de sus vicepresidentes.

Los medios de comunicación logran la información ya conocida del origen del avión mencionado, lo que motiva una crisis en la muy tranquila Costa Rica.

En medio del problema, la presidenta anuncia, en una inédita cadena nacional en directo, la aceptación de la renuncia de altos colaboradores y miembros de su gabinete ministerial. Es muy común que los presidentes latinoamericanos crean que cierran sus crisis de confianza removiendo a personas en su gabinete. Siempre es un error.

Lo claro es que la torpeza política con la que se manejó este incidente por parte del Gobierno tico podría terminar afectando con miras a las venideras elecciones de 2014 al candidato favorito en las encuestas, al actual alcalde de San José, la capital, Johnny Araya Monge, también miembro del gobernante Partido Liberación Nacional, pero alejado y enfrentado políticamente a la presidenta de ese país.

Costa Rica le demuestra al resto del área que esa discusión politiquera de los aviones presidenciales es pura demagogia que termina saliendo caro.

El medio de transporte es sencillamente necesario. Y los políticos deben entender que siempre van a viajar más que su antecesor. El mundo cambia y así son las cosas.

Mientras menos posibilidad tenga particulares de ofrecer estos “préstamos” a los generadores de políticas públicas y proyectos estatales, con más confianza los ciudadanos sabremos que este tipo de escándalos terminarán siendo solo parte de nuestras anécdotas como países centroamericanos.

Este episodio está lejos de concluir. Ya creo que terminará pasando factura política en las próximas elecciones.

Artículo publicado el 23 de mayo de 2013  en el Diario Panamá América

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