Las silentes voces del miedo
Ciudadanía | 14/03/2013

La globalización nos ha permitido, entre otras cosas, en avanzar en el conocimiento de noticias y situaciones que se producen cada día a lo largo de nuestro planeta pero no ha impedido que la individualización se instale en las diferentes sociedades.

Cada minuto, en muchos ciudades y pueblos se producen auténticos abusos a la libertad de las personas pero sobre todo se pone de manifiesto la brutalidad de la condición humana. La violencia de género es claro ejemplo. No sólo mujeres son maltratadas y asesinadas sino tambien niños y niñas.

Desde las distintas instituciones se intenta legislar este equivocado abuso por parte de maltratadores considerando que sus mujeres son una simple pertenencia pero no sirve de nada, los asesinatos y las violaciones siguen sucediendose a diario. Es necesario entender, diría que obligatorio, que sólo hay una fórmula para parar esta barbarie y esta es hacernos responsables de ella todos y cada uno de nosotros y nosotras.

Las mujeres y los niños que sufren la violencia de género son responsabilidad de toda la sociedad y hasta que no lo entendamos habremos fracasado como personas. No pueden seguir aparaciendo casos de asesinatos en las páginas de los periódicos, instalándose en la normalidad de una noticia más sin que todos y todas alcemos nuestra voz en contra. No puede seguir habiendo mujeres que sientan miedo cada día y que no tengas fuerzas para denunciar al que a buen seguro será su asesino más tarde o más temprano.

¿Cuando nos pararemos a pensar un sólo minuto en esas mujeres y sus hijos e hijas? a pensar en su miedo, en su dolor. Esta barbarie continuada e instalada en nuestras sociedades está convirtiendo a los futuros adultos, niños ahora, en personas que consideran esta situación como una normalidad.

Va siendo hora de alzar miles, millones de voces en contra de tanta violencia sin sentido, de señalar a los asesinos con el dedo y a los que atemorizan a sus familias. Va siendo hora de recordar que las mujeres no son pertenencia de nadie, que no somos ningún objeto, que pensamos y sentimos teniendo nuestra propia individualida. Pero sobre todo va siendo hora que esas mujeres sientan que no estan solas, que miles de voces están a su lado para decirles que hay esperanza, que podemos darles el valor y la fuerza necesaria para salir de ese infierno.

¿Qué presente y futuro queremos para nuestra sociedad? yo lo tengo muy claro, ahora nos toca hablar a todos y todas.

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