Yo, quiero ser diputado. Desde siempre tuve
conocimiento que los diputados son unos seres muy importantes, pues escuché que
hacen un trabajo de tal valía, que la patria está en deuda con ellos. Y así seguí viendo a los diputados y al
tiempo, a los alcaldes, gobernadores y presidentes de la república, hasta que
empecé a darme cuenta que no todos merecen esa calificación y ahora, he
comprendido que la inmensa mayoría están muy lejanos a alcanzar, siquiera, un
mínimo para ser reconocidos como seres útiles a la patria. Muchos, son
verdaderos parásitos que sólo han sabido medrar del erario para no trabajar
jamás. Las razones de tal desatino se encuentran
en la forma en que se ha venido haciendo política en México. Primero, un partido, el Revolucionario
Institucional, que si bien, forjó las bases de lo que ahora somos como nación,
creció tanto que dejó de tener control de sus propias fuerzas. Se convirtió en
una agencia de colocaciones para el gobernante en turno y con ello, perdió el
contacto con el pueblo, su esencia y por ende, su verdadera fuerza. Las
organizaciones que le dieron cohesión, fortaleza y unidad, los obreros, los
campesinos, los burócratas, las mujeres, los jóvenes y demás formas y grupos sociales,
fueron perdiéndole la confianza y se fueron separando. Otro, el azul con blanco, formado por
aquellos que siempre han tenido todo y que consideran al poder público sólo
como el medio para conservar sus privilegios, canonjías y prebendas, le tiene
“asquito” a la pobreza y no son capaces de ensuciar sus zapatos para darse un
baño de pueblo. Ahora son poder, pero no lo van a conservar. Un tercero, nacido de las filas del
primero, que si bien representó lo mejor de las fuerzas progresistas, el deseo
de cambio y la oportunidad para hacer un mejor México, se perdió por la
avaricia de unos cuantos, la tibieza de otros y lo mesiánico de un tercero. No
pudieron llegar al poder y no llegarán jamás. Existen otros, pero son de corte familiar,
ajenos al pueblo y que sólo viven para sangrar al IFE, ese Instituto Federal
Electoral que organiza las elecciones más caras del mundo y que reparte dinero
sin medida, sin ton ni son y que ha de soportar las burlas de unos y otros. Con
ninguno queda bien y todos lo desobedecen. Pasó de ser un intento de organismo
electoral de primer mundo a sólo una fachada para encubrir grandes negocios. Los partidos políticos se perdieron en el
camino, extraviaron el rumbo y ahora, la sociedad que empieza a organizarse,
los ha rebasado. Entre las propuestas sociales que los
partidos y sus representantes, los llamados diputados, han debido atender, está
la propuesta de crear candidatos ciudadanos, independientes, no sujetos al
régimen de partidos y por lo tanto, sin sometimiento alguno a lo ya existente. El servicio público, el tratar de hacer una
vida que sea de beneficio para los demás, empieza a estar disponible para
quienes no somos militantes activos de ningún partido. No podemos serlo cuando
el mejor carece de ética, cuando los medios pretenden vender la patria y los
chicos, sólo obedecen la voz del amo. Como candidato independiente, como
legislador emanado de la fuerza popular mediante el voto directo, así sí quiero
ser diputado. Y quiero serlo para hacer valer en el congreso lo que nuestra
casa común, México, necesita. Falta mucho por hacer. Cada día es más
lastimosa la forma en que se atienden las necesidades sociales, que esa es la
función del gobierno y cada día tomamos conciencia que con los legisladores que
tenemos, no habrá propuesta alguna que realmente beneficie al pueblo. No es
válido que el dinero del congreso, que debería ser para pagar salarios y
necesidades propias de los legisladores, se desvíe a cubrir necedades,
payasadas, errores y viajes que a nada práctico conducen. Ahora, con la posibilidad de que Usted o yo
podamos ser diputados, sí me interesa ser candidato, plantear propuestas reales
y ganar en las urnas para poder ser legislador y representar al pueblo. Pero existe un problema que aún no se ha
resuelto. Ya lo dijo César Garizurieta: “vivir fuera del presupuesto es vivir
en el error”. Y obvio, un político pobre es un pobre político, como dijera
Carlos Hank González, uno de los beneficiados con el anterior sistema de cosas.
Por tanto, si no se tiene dinero para
soportar una campaña, si se va a acudir en desventaja ante quienes traen un
aparato gubernamental o partidario atrás de ellos para luchar por una
candidatura, por un puesto de elección popular, resulta una tarea inútil desde
el ángulo que se le vea. Si Usted o yo, como candidatos, carecemos
del capital necesario para lo básico de una campaña y no se ha dado el mecanismo
para financiar las campañas independientes, entonces lo que están haciendo es
poner al servicio de quienes sí pueden, como si fuera al mejor postor, los
puestos de elección popular. Si ya no va a ser necesario pertenecer a
algún partido político para optar por un puesto de elección popular, en respeto
a lo establecido en la Constitución de que todos tenemos derecho a votar y ser
votados, si quien tenga dinero podrá ser candidato y luego, legislador electo,
México va a tener diputados por elección directa, de partido y al mejor postor.
Parece que las posibilidades se esfuman. ¿Y
si quiero ser Diputado? ¿Debo inscribirme en un partido, aceptar dinero sin
averiguar su fuente o simplemente esperar que me inscriban en la lista esa de
los plurinominales que ya quieren desaparecer? Yo quiero ser diputado. Lo digo alto y
claro, para que no se preste a interpretaciones. Quiero a México y me interesan
el presente y el futuro de mi patria. Quiero subir a la tribuna a hacer valer
mi voz en beneficio de todos, no para decir sandeces, ofender a los demás o
para exhibir mis miserias. De ninguna manera. Quiero ser diputado como forma de
agradecer a mi patria lo que me ha dado: familia, hogar, instrucción, medios de
vida y por supuesto, la enorme oportunidad de ser Maestro. Juntos, Usted y yo, podemos superar
cualquier obstáculo. Juntos hacemos todo. Y juntos, todo México, debe salir
adelante. Vale la pena. Me gustaría conocer su opinión. José Manuel Gómez Porchini. Comentarios: jmgomezporchini@gmail.com http://www.mexicodebesaliradelante.blogspot.com/