El 2013 apenas está
dando sus primeros pasos pero ya dejó una de las noticias más importantes del
año: Julio Grondona ratificó en declaraciones radiales que desempeñará su mandato
como presidente de AFA hasta 2015 y no lo renovará, resignando el sillón que ostenta desde 1979.
Las razones para esta decisión, de tenor histórico, residen en diversos
frentes: uno, el principal, el cansancio propio para una persona de 81 años,
empresario en varias actividades y con un cargo de relieve en FIFA, vicepresidente,
¿qué pasará con ese cargo?, con todos los avatares que trae la gestión en el
día a día, los problemas estructurales que posee el fútbol argentino, uno en
materia financiera y el restante sobre el tema de la seguridad y las barra
bravas, sin resolución durante las más de tres décadas y media que cumplirá al
frente de AFA, ésos enormes flagelos que nunca supo cómo remediarlos, o no
quiso, vaya uno a saber, las definiciones las tendrá cada vez que se acueste
con la almohada.
En este cansancio,
cronológico, el tiempo transcurre para todos, sin excepción, también se
encuentra el lado personal con los fallecimientos de su hermano Héctor y su
esposa, acaecidos en 2012, golpes certeros en lo anímico que hasta hicieron que
se saque de su mano el tan famoso anillo con la inscripción “Todo pasa”. Una muestra de agotamiento,
sin dudas. Como escenografía de tiempos turbulentos en la calle Viamonte,
apareció una denuncia periodística que lo involucraría en una supuesta compra
por parte de Qatar para obtener la cita mundialista a desarrollarse en 2022,
involucrando a la FIFA, según una denuncia propinada por la revista France
Football.
Esto, amén de fracasos
mayúsculos durante los últimos años tanto en selecciones juveniles, recordar el
papelón este enero con
Grondona no dejará así
porque sí el poder, entendió que temprano o tarde, en él, nos aferramos al
segundo caso, tiende a desmenuzarse, quebrarse, que ya no imponía el respeto
que otrora obtenía, de voces calladas y manos levantadas, que la reformulación
forma parte de la genética del ser humano. Las nuevas camadas estarán
vigiladas, el principal candidato, Alejandro Marón, presidente de Lanús, 44 años,
cercano a Grondona, podría convertirse en el delfín político de Don Julio,
cuenta con gestión positiva en uno de los clubes más serios del país y desde la
calle Viamonte admiten que cuenta con el perfil ideal, una oxigenación
imperiosa en el devenir de la próxima AFA sin Grondona, seguramente no en el
sillón pero atento a cada movimiento que se dé, su poder no se licuarán de un
día al otro, es cierto, será un error hacer futurología a más de dos años por
delante, pero todo tiende a que su presencia no se borrará así porque sí de un
plumazo. Sería desconocer a Julio Grondona. Germán Lerche (Colón), Mario
Contreras (Godoy Cruz), Humbertito Grondona (la familia estaría en contra), Juan
Sebastián Verón, director deportivo de Estudiantes de
2015. La fecha tope del
adiós de Julio Grondona. Al menos en los papeles. Habrá que ver si su sombra
sigue rondando en la calle Viamonte.