Este texto se inicia
con una pregunta que deja azorados a propios y extraños, ¿cómo se organiza la oposición para las próximas elecciones
legislativas que se desarrollarán este año? Es una pregunta determinada
pero que, metiéndonos en la particular arena política argentina, deja en sí
heterogéneos interrogantes, de textura similar a lo que se plasmaba en agosto
de 2011, tiempo de las primarias que consagrarían a CFK con extrema holgadez
sobre sus competidores. La oposición, como entelequia, parte de distintas
visiones ideológicas, prácticas, de gestión, que imposibilitan aunar fuerzas desde el consenso, palabrita vital en
términos políticos. Para peor aún, similares ejes como De la Sota y Macri, quienes
alardean una raigambre peronista, coquetean con gestos, una fotito por aquí,
otra por allá, pero a la hora de sentarse, de planificar una agenda común, de
pasos a seguir, vamos a suponer yendo a internas, todo se desmorona, uno se considera más peronista que el otro, se
aferra a la imagen del General, el otro no quiere subyugar a su propio partido
político a la esfera tradicional del peronismo, todo termina quedando en la
nada.
Macri mira el 2013 pero
mucho más al 2015 y, desde su grupo cercano, entienden que la falta de territorialidad política del PRO es el bache más
profundo de cara a las elecciones presidenciales. El Jefe de Gobierno porteño
sostiene una estrategia que ya le dio réditos en Santa Fe: promover candidaturas del mundo del espectáculo y el deporte. A lo
generado por el humorista Miguel del Sel en Santa Fe, saliendo segundo en los
comicios a gobernador de dicha provincia, ahora las cartas van para el ex
árbitro Héctor Baldassi en Córdoba y un ofrecimiento para el hermano de Emanuel
Ginóbili, Leandro, el piloto Eduardo “Lalo” Ramos, el ex futbolista Carlos Mac
Allister y hasta sonó el nombre de la modelo Rocío Marengo, luego descartado. Personas
con notoriedad mediática, un perfil bien característico del PRO, con llegada a
la gente. Sus condiciones de gestión,
serán otro tema, en el caso que sean elegidos. Los `90, tuvieron mucho que
ver en esto, recordemos los casos de Daniel Scioli y Carlos Reutemann, por
citar ejemplos exitosos, también hay de los otros y se nos viene a la mente el
ex intendente de Morón, Juan Carlos Rousselot, de pasado como locutor
televisivo, preso por acciones fraudulentas en aquél municipio.
De la Sota quiere llegar a 2015
como presidenciable, separado del gobierno, intenta juntar adhesiones desde un peronismo disidente, un espacio tan
etéreo como extraño, en que las figuras van y vienen, se arreglan, se pelean.
Estas construcciones políticas, con la génesis de constituirse en contra de
algo, tampoco son redituables al mediano
plazo, pero el intento del gobernador cordobés se mantiene inalterable,
tendrá un trecho de tiempo para consolidar su candidatura y sofocar los embates
del gobierno, que los habrá, y hablamos
de presupuesto, justamente. Si sale decoroso de esta batalla, sin demasiadas
heridas de guerra, quién dice que no pueda colocarse con aspiraciones. Sólo el
tiempo dará una respuesta.
Otro caso, tripartito,
lo conforman la Unión Cívica Radical (UCR), el Frente Amplio Progresita
(FAP) y otro grupo, residual de lo que fue la Coalición Cívica, Proyecto Sur y sectores de la
centroizquierda. La UCR,
enmarcada en un proceso de reconstrucción difuso, con algunos “nuevos” apellidos como Barletta,
Strubrin, Artaza, intenta reacomodarse para
obtener el protagonismo perdido en el tablero político, una tarea nada
sencilla, en el que deberá accionar y tender puentes con los estratos jóvenes
para obtener vigorosidad en la agenda pública. El FAP, segundo en las
elecciones de 2011, agrupa distintos vectores políticos, con el liderazgo de Hermes Binner, hoy en baja en las encuestas tras la crisis
de seguridad que se vive en Santa Fe, que ha dejado sin respuestas a su
sucesor y delfín, Antonio Bonfatti. Una olla a presión lo que sucede en la
provincia, mostrada como un ejemplo a seguir durante la campaña proselitista
hace dos años y que hoy refleja una imagen deshilachada, en que la inseguridad,
incluida la presencia del narcotráfico, arrastran
menos votos. El acercamiento con Prat Gay, de las huestes de Carrió, brinda
una señal en esto de la sumatoria de fuerzas pero la inquietud reside en cuánto
en común puede haber entre ellos, la inmediatez de los comicios posibilita
acuerdos, ahora, la duración de los mismos es la gran pregunta. Proyecto Sur,
con llegada exclusivamente a Capital Federal, jugará su carta a su único
referente, Pino Solanas, para mantener las bancadas que obtuvo en las
excelentes elecciones de 2009.
Hugo
Moyano es otro partícipe de este rompecabezas. Con flamante partido, el secretario
general de la CGT Azopardo
probará fuerzas en materia de votos. Un desafío poco simple, sin rumbo fijo
todavía, sobre qué lugares se presentará, qué orientación tendrá el mapa
electoral que designen Moyano y los suyos. Cómo
compatibilizar el rechazo K en votos constantes y sonantes hacia alguien que
comulgó hasta hace muy poco con el Frente para la Victoria será el objetivo
prioritario.
Por lo visto, con
disímiles características y coyunturas, la oposición en Argentina no traza lineamientos en común para
enfrentar con sustentabilidad al oficialismo. En esto, repartir culpas a la
calle Balcarce no tiene sentido ni es creíble. Una autocrítica sincera debería
ser el primer paso. Hay intentos,
manejos, desmanejos, charlas y algunos acuerdos, que, viendo el verano, la
playa, el mar, parecieran durar menos que un castillo de arena.