De acuerdo a las últimas novedades en Damasco, el
enfrentamiento armado, entre la oposición y las fuerzas del gobierno en Siria,
fluye rápidamente hacia una guerra civil con un trasfondo religioso.
Prueba de lo anterior, lo constituyen los
atentados perpetrados en enclaves específicos, sean estos drusos,
cristianos, musulmanes sunitas, musulmanes
alauitas o kurdos. Al inicio de los trágicos acontecimientos, las dos primeras minorías, mantuvieron su
neutralidad en "la revolución siria" y activamente resistieron los
intentos de ser dibujados en la lucha política y militar contra el gobierno.
Naturalmente, esta actitud ha provocado un resentimiento creciente entre los
sunitas, puntales de la oposición.
Por otro lado, se colige, que quien patrocina la lucha armada, dirige la oposición,
y esta a su vez, debe
responder por el
dinero entregado. Para demostrar que el
mismo esta siendo bien invertido, la misma debe atestiguar, determinados "éxitos". Tal como lo denuncian los
medios de comunicación, en Siria se han distribuido
cientos de sistemas de defensa aérea portátiles y no ha sido
hasta ahora que se han derribado algunos helicópteros
militares. Sin
embargo, aunque en la superficie se trata de un enfrenamiento entre los
rebeldes y el gobierno, muchos países,
reiteradamente insisten en que el conflicto sirio deriva hacia una guerra de dimensiones
religiosas. La situación se agrava por el hecho de que allí se ha
intensificado drásticamente la participación de organizaciones terroristas vinculadas a Al-Qaida o ideológicamente cercanos
a grupos extremistas. Ello fue confirmado
en octubre pasado cuando las propias autoridades sirias
entregaron al Consejo de
seguridad de
De acuerdo
a la visión de Moscú y Beijing, la
solución de los problemas de Siria, pasan
por la convocatoria de un diálogo
nacional libre de interferencias externas y de la imposición de las recetas,
teniendo como prioridad en esta etapa, el cese inmediato de la violencia, el derramamiento
de sangre y el inicio de negociaciones sustantivas. De no lograrse un acuerdo al respecto con occidente, es evidente que el
peligro de la presencia de criminales,
extremistas religiosos, "soldados de fortuna", activa
intervención externa, instigación
intrarreligiosa y guerra de
minas; que antecedieron el estallido de la guerra civil en el vecino
Líbano; se cierne a las puertas de Siria. La interrogante que
aflora sería: ¿Logrará este país
mantener su soberanía e integridad
territorial?... el tiempo lo dirá,
aunque gravite la duda, por los “logros” de anarquía y caos, que aun soportan los países
que han experimentado la "revolución árabe".
Por: Euclides E. Tapia C.
Profesor Titular de Relaciones Internacionales de