Siria en guerra civil
Política Internacional | 19/01/2013

De  acuerdo a  las últimas novedades en Damasco, el enfrentamiento armado, entre la oposición y las fuerzas del gobierno en Siria, fluye rápidamente hacia una guerra civil con un trasfondo religioso.

Prueba de  lo anterior, lo constituyen  los  atentados perpetrados  en  enclaves específicos, sean estos drusos, cristianos,  musulmanes sunitas, musulmanes alauitas o kurdos. Al inicio de los trágicos acontecimientos,  las dos primeras minorías, mantuvieron su neutralidad en "la revolución siria" y activamente resistieron   los intentos de ser dibujados en la lucha política y militar contra el gobierno. Naturalmente, esta actitud ha provocado un resentimiento creciente entre los sunitas, puntales  de la oposición. Por  otro lado, se colige,  que quien  patrocina la lucha armada, dirige  la oposición,  y esta  a su vez,  debe responder por  el dinero entregado. Para demostrar que el mismo esta siendo bien invertido, la misma debe  atestiguar, determinados  "éxitos". Tal como lo denuncian los medios  de comunicación, en  Siria se han  distribuido cientos de sistemas de defensa aérea portátiles y no  ha sido hasta ahora que se han derribado algunos  helicópteros militares. Sin embargo, aunque en la superficie se trata de un enfrenamiento entre los rebeldes y  el gobierno, muchos países, reiteradamente insisten en que el conflicto sirio  deriva hacia una guerra de  dimensiones  religiosas. La situación se agrava por el hecho de que allí se ha intensificado drásticamente la participación de organizaciones terroristas  vinculadas a Al-Qaida o ideológicamente cercanos a grupos extremistas. Ello fue confirmado  en octubre pasado cuando las propias autoridades  sirias  entregaron  al Consejo de seguridad de la ONU, una lista de ciento ocho nombres de mercenarios extranjeros, que fueron  hechos prisioneros o  asesinados en el país. Para  noviembre pasado, una nueva lista presentada, incrementó la cifra hasta  trescientos cuarenta y ocho.

De  acuerdo  a la visión de Moscú y Beijing,  la solución de los problemas de Siria,  pasan por la convocatoria de  un diálogo nacional libre de interferencias externas y de la imposición de las recetas, teniendo como prioridad en esta etapa, el cese inmediato de la violencia, el derramamiento de sangre y el inicio de negociaciones sustantivas. De  no lograrse un acuerdo al  respecto con occidente, es evidente que el peligro de la presencia de criminales,  extremistas religiosos, "soldados de fortuna", activa intervención externa, instigación  intrarreligiosa  y guerra de minas; que antecedieron  el  estallido de la guerra civil en el vecino Líbano; se cierne a las puertas de Siria. La interrogante  que  aflora   sería: ¿Logrará este país mantener su soberanía  e integridad territorial?... el tiempo lo dirá,  aunque gravite la duda, por los “logros” de anarquía y  caos, que aun soportan  los países  que han experimentado la "revolución árabe".

Por: Euclides E. Tapia C. Profesor Titular de Relaciones Internacionales de la Universidad de Panamá.

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