Es curioso. En el día parece que nada pasa, el tráfico es infernal, como siempre. Van miles de somnolientos en el metro, otros miles en las colas. Los niños van por las calles vestidos con su traje típico, pantaloncitos anchos (bombachos) y las niñas con una especie de kimono Tai de seda muy colorido.
Hasta aquí todo encaja dentro de lo normal de este tipo de festividades y más aún cuando una tormenta eléctrica acompañada de una lluvia torrencial nos sorprendió en Bangkok, en plena tarde de preparación de este día que se anunciaba especial, sobre todo a quienes vivimos cerca del río.
Pero la noche cayó, la luna llena se dejó ver entre las nubes y el Loy Krathong se manifestó cuando por mi ventana (en el piso 32, frente al río Chao Phraya) vi una lámpara china flotando y subiendo. Me asomé al balcón y las vi subir en fila india. Sin más distracciones bajamos y nos incorporamos a la fiesta que se desplegó a lo largo del río.
Cerca de los muelles, a orillas del río, cientos de personas hacían filas para volcar con sutileza en el agua unos pequeños barquitos fabricados a base de hojas de plátano, conchas de coco o incluso pan, adornados con una vela e incienso. Los más apegados a la tradición cortan sus uñas y mechones de pelo que colocan junto a monedas para que el Krathong (como se llama el barquito) se lleve los malos ratos, los malos recuerdos o todo eso que queremos desechar como por arte de magia.
Esta noche es quizá la más iluminada que he visto en Bangkok desde que vivo aquí, la luna llena ya pone su parte, pero además los fuegos artificiales dibujan el cielo con formas y colores que apenas dejan a los perplejos bajar la cabeza para descansar el cuello.
Hay que decir que el Loy Krathong es una fiesta de origen Hindú, así como en la India se conmemora el Diwali y en Myanmar la fiestas de las luces, en Tailandia los budistas la adaptaron para celebrar a Buda, aunque más allá de esto, se trata de dejar aquello que nos pesa atrás y comenzar de nuevo liviano y sin pesadillas.
Por la paz política
Antes de poner el Krathong en el río vi a una familia cerrar sus ojos y rezar. Piden, pero sobre todo agradecen al Dios del agua Ganga (de origen hindú, Ganges) por su abundancia y bondad. Piden perdón por todo aquello que no se hizo bien. Una encuesta que se publicó en el periódico The Nation dice que los tailandeses hoy estuvieron lanzando sus lámparas al cielo deseando paz y amor para su país en un momento en que la tensión política los mantiene divididos.






