El
pensamiento crítico se propone analizar o evaluar la estructura y consistencia
de los razonamientos, particularmente opiniones o afirmaciones que la gente
acepta como verdaderas en el contexto de la vida cotidiana. Tal evaluación
puede basarse en la observación, en la experiencia, en el razonamiento o en el
método científico. El pensamiento crítico se basa en valores intelectuales que
tratan de ir más allá de las impresiones y opiniones particulares, por lo que
requiere claridad, exactitud, precisión, evidencia y equidad. Tiene por tanto
una vertiente analítica y otra evaluativa. Aunque emplea la lógica, intenta
superar el aspecto formal de esta para poder entender y evaluar los argumentos
en su contexto y dotar de herramientas intelectuales para distinguir lo
razonable de lo no razonable, lo verdadero de lo falso.
El
pensamiento crítico se encuentra muy ligado al escepticismo y al estudio y
detección de las falacias.
El
pensamiento crítico es un proceso mediante el cual se usa el conocimiento y la
inteligencia para llegar, de forma efectiva, a la posición más razonable y
justificada sobre un tema, y en la cual se procura identificar y superar las
numerosas barreras u obstáculos que los prejuicios o sesgos introducen.
No
todo el mundo valora la necesidad de un razonamiento crítico. Con frecuencia,
ser metódicamente objetivo es visto como algo frío, estéril y aburrido. Esto es
así porque hoy en día muchos sobreviven justamente de la manipulación y de la
llamada a las necesidades primarias del ser humano. Sin embargo, cuando la
verdad es requerida no se puede caer en las falacias o en lo que nos gustaría
creer para protegernos porque la verdad de aquel que gusta del razonamiento
crítico es preferible a una mentira feliz.
El
pensamiento critico usa estándares intelectuales universales estos son esquemas
que deben usarse cuando uno quiere verificar la calidad del razonamiento sobre
un problema, asunto o situación. Pensar críticamente implica dominar estos
estándares, que están conformados por: Claridad, Exactitud, Precisión,
Relevancia, Profundidad, Amplitud, Lógica.
Si
se profundiza aún más, se puede decir que una persona que piensa de forma
crítica es aquella que, según Paul (1992) posee:
Independencia
mental: poseer disposiciones y compromisos para pensar autónomamente, para
pensar por uno mismo.
Curiosidad
intelectual: tener disposición para entender el mundo.
Coraje
intelectual: tener conciencia de la necesidad de dirigir ideas, creencias,
puntos de vista, ... a través de los cuales tenemos una fuerte emoción
negativa.
Humildad
intelectual: conocer los límites de nuestro propio conocimiento.
Empatía
intelectual: tener conciencia de la necesidad de imaginar, de ponerse en lugar
de otros para entenderles.
Integridad
intelectual: reconocer la necesidad de la verdad en las normas morales e
intelectuales implícitas en nuestros juicios de conducta o en puntos de vista
de otros.
Perseverancia
intelectual: tener una buena disposición y conciencia de la necesidad de la
verdad y de un propósito intelectual a pesar de las dificultades, obstáculos y
frustraciones.
Tiene
fe en la razón: un aumento en las personas en la adopción de sus propias
conclusiones a través del desarrollo de sus facultades racionales, la
descripción razonable de conclusiones, pensar coherente y lógicamente,
persuadir a otros mediante razones y convertirse en personas razonables a pesar
de los profundos obstáculos de las características de la mente humana en
relación a lo que sabemos.
Actúa
justamente: tener una buena predisposición y conciencia de la necesidad para
tratar todos los puntos de vista poco probables. Es la habilidad para razonar
sin tener referencia de los propios sentimientos o intereses, o sentimientos o
intereses de los amigos, comunidad o nación. Implica la adherencia a normas
intelectuales sin referencia a nuestro propio avance o al avance del grupo.
El
desarrollo del pensamiento crítico requiere necesariamente de práctica regular
para lograrlo. Lo único que no permite este tipo de pensamiento es el
egocentrismo, ya que deberemos abrir nuestra mente a un mundo lleno de buenas
ideas que no las sabremos a menos que seamos capaces de aceptar que otros
pueden pensar igual que nosotros o no y que no por ello no tengan la razón.