Pero algunos, por una serie de motivos, logran aprovechar mejor las buenas condiciones externas.
El índice Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires ha ganado en un año un 41% (aún contando la corrección iniciada en Febrero pasado), mientras que el índice de bonos que elabora el Instituto Argentino de Mercado de Capitales (IAMC) subió desde Marzo de 2010 un 38.7% (para los títulos emitidos en pesos), y 28% (para los títulos en dólares).
Pero esto ya es historia. Y lo que nos interesa saber es si esta tendencia va a continuar o no. O en otras palabras: si los que se quedaron abajo están a tiempo de subirse, o si ya se les escapó el tren.
Lamentablemente, y antes de generar falsas expectativas, nadie sabe eso a ciencia cierta. Y si arriesgara un pronóstico, yo sería un irresponsable (y Uds. unos ilusos por leerme).
Pero veamos algunos datos que nos permiten pensar que hay chances de que el rally, con las idas y vueltas típicas, pueda reiniciarse próximamente.
- La deuda total de la Argentina equivale a un 49% de su PBI. Pero si restamos aquella contraída con organismos del estado (es decir, casos en que la plata sale de un bolsillo pero entra en el otro), apenas ronda el 20% del Producto, lo que equivale en dinero a las reservas acumuladas. Y el gobierno, nos guste o no, ya ha dicho que está dispuesto a usarlas para cancelar compromisos.
- Las necesidades de financiamiento del país son menores al 5% del PBI, y por lo tanto, pueden ser fácilmente satisfechas (y en el actual escenario global, a tasas muy convenientes).
- Según el Living Planet Report, emitido por WWF, Argentina es el noveno país del mundo con mayor bio-capacidad (determinada por la superficie de tierra cultivable, bosques y aguas aptas para la pesca, y cuan productivas son), puesto que además le permite integrar el selecto Top 10 de las naciones que concentran el 60% de la bio-capacidad global.
- El riesgo país (diferencial de tasa que debería pagar Argentina para endeudarse, por sobre el bono del Tesoro norteamericano), si bien está descendiendo, aún se encuentra en niveles de países con fundamentos económicos muy complicados y claramente más deteriorados que los correspondientes a la economía argentina.
- Las valuaciones de las acciones de las empresas cotizantes están, tanto en términos relativos como absolutos, y usando distintos parámetros, muy por debajo de compañías comparables de países con economías equivalentes, aún hoy después de la reciente gran suba.
- La relación entre el precio del metro cuadrado construído, que ha sido la inversión preferida en la Argentina en los últimos años, y los precios de las acciones, ambos medidos en dólares, se encuentra en un nivel que si tomamos el período 1991-2010, sugiere una próxima corrección que, al no haber motivos que nos hagan temer por una pronunciada baja en los valores de los inmuebles, debería llegar por la vía de un apreciación de los papeles corporativos.
- Finalmente, digamos que el Merval, índice mayor de la bolsa de Buenos Aires, si bien medido en dólares no ha logrado aún superar su máximo previo del año 1992, está muy cerca, romper esa resistencia, y en caso de hacerlo, podría dispararse hacia niveles muy superiores a los actuales.
Demás está reiterar que esto no es un predicción, ni siquiera una recomendación. Nunca hay que olvidar que los mercados tienen su volatilidad, la cuál es mayor aún en plazas pequeñas como la argentina. Además, la economía argentina enfrentará en un futuro no muy lejano algunos importantes desafíos, siendo el principal de ellos controlar la creciente y no reconocida oficialmente inflación. Y tampoco hay que dejar de tener en cuenta que el clima político genera incertidumbre, y este año hay elecciones para gobernadores provinciales y para presidente.
Pero toda esta información, que es pública, quizás nos esté contando una historia que vale la pena escuchar.