En el tiempo, la familia
ha sido el pilar de la sociedad. Claro, se ha pasado de la familia gobernada
por la fuerza del padre a la que dominó el ingenio de la madre y luego se
retoman los papeles, de manera cíclica, a lo largo de los tiempos. Van mandando
unos y otras, alternadamente.
El papá proveedor, la
madre protectora, los abuelos que consienten, los tíos que custodian y regañan,
cada uno ha tenido su papel en la familia.
De pronto, sin darnos
cuenta y sin analizarlo, ahora estamos inmersos en un mundo donde la abuela
pertenece a la primera generación que envió a sus hijos a la guardería pues
debió salir a trabajar. No cuidó a sus propios hijos, la necesidad se lo
impidió. ¿Ahora, cuando tiene libertad económica, se va a amarrar a cuidar un
chamaco que no es suyo?
El abuelo, cuando aún
vive, ha trabajado siempre de sol a sol para sacar la casa adelante, es el
papel que le asignó la sociedad. Él, nunca lavó un plato ni cambió un pañal. No
supo lo que es dar un biberón ni dormir al niño.
Claro, los ahora padres,
que van desde los apresurados que a los veinte ya traen su propio niño y a
quienes se les terminaron sus libertades, hasta los que han alargado al máximo
su deseo de disfrutar su juventud avanzada y ya están muy cercanos a no poder
concebir por edad, pero que apenas se acaban de casar y asumir una nueva
responsabilidad. Al fin padres, quieren lo mejor para sus hijos… si los cuidan
sus papás.
Ellos, los nuevos padres,
tienen obligaciones en la vida. Crecer como personas, explotar sus
potencialidades, conseguir dinero para comprar ese nuevo diamante que todos
traen o el carro de muchos foquitos que es obligatorio so pena de ser excluido
de la sociedad y urgencias como esas. Sin embargo, relegan la vida en pos de
buscar lo que se necesita para armar la vida.
En un abrir y cerrar de
ojos, ahora estamos ante familias en las que los hijos crecen solos, los padres
se saludan los fines de semana, más como compañeros de cuarto que como un
verdadero matrimonio, los abuelos se mandan mensajes con los nietos por Twitter
o Facebook, cuando no les da pena ni hacen muchos osos. Claro, cuando los tíos
se entrometen les dan “unfollow” y listo. Se acabó el problema.
De pronto, asumir que las
discusiones en casa son por los efectos de la política de Marx en América
latina o que si la traducción correcta de safe and warm es sano y salvo y no salvo
y caliente, cambian por completo los paradigmas.
Un día, me tocó en suerte
ver un matrimonio en el que los dos trabajan y ella, además estudia. Claro,
tiene todo el derecho del mundo a aspirar a más. Eran las diez de la noche y él
estaba en el coche esperándola, como cuando eran novios, pero con un bebé de
cuatro o cinco años en brazos, ya dormido. El bebé ha crecido con abuelas y en
guarderías. Los dos trabajan. Él lava los platos cuando ella sale tarde de la
escuela y ella lo hace cuando llega temprano. Los dos barren y trapean. No está
la situación para pagar una asistente doméstica que realice esos menesteres.
¿Pierde ella su feminidad por eso? ¿Él deja de ser hombre por hacer esas
labores?
Y empiezan a surgir
muchas interrogantes. ¿Está bien que los dos estudien y trabajen? ¿Es correcto
dejar a los niños en la guardería?
Hay quien opina que la
violencia actual es prohijada por ese cambio en la familia. Mi pregunta es:
¿Acaso antes, cuando había la familia “tradicional” no había delincuentes?
Estimo que lo que falta
es darle quehacer a la población. Abrirles los espacios de trabajo, de
diversión, de esparcimiento, de manera que tengan dónde desfogar sus energías.
Que obtengan algo lícito por sus esfuerzos y no, que sean presa fácil de la
tentación.
Mientras la familia, sea
cual sea su forma de integración y sean cualesquiera sus afanes, en cuanto sean
morales y éticos, mientras la familia tenga lazos de amor, para lo que no se
necesita ningún formato ni existe uno predeterminado, en cuanto sus miembros se
apoyen y se defiendan, unos a otros, podremos pensar en seguir la vida, en
crecer la familia a nivel mayor y ser un México mejor.
Claro, falta el caso
cuando los hijos ya trabajan o cuando hay dos padres o dos madres o los criaron
los abuelos o hay una madre soltera o un padre abandonado o cualquiera otra de
las formas nuevas de familia que ahora existen, pero eso será materia de otra
colaboración.
Me gustaría conocer su
opinión.
Vale la pena.