Para empezar nunca había
escrito nada hasta hace unos 10 meses y fue cuando repare que ya era “ADULTO
MAYOR-(viejo)” y no me había dado cuenta, porque fue de golpe. Empezó con la
consabida crisis económica que hizo que el tiempo me sobraba (soy Arquitecto) y
entre los “trabajos” que trate de crear para ocuparme, estaba la computadora
con su asombrosa respuesta a todo lo que quieras saber. Así termine volando
aviones con los simuladores de vuelo, me duro 2 o 3 años y cansado de mirar la
pantalla mientras mi aeronave volaba de San José a Lima, lo fui dejando. Pero me di cuenta que era
increíble lo que había aprendido de la cibernética y sus trucos, amén del bien
que me había hecho como un antídoto contra el “alemán Alzheimer”, mal tan temido de nuestras edades. Empecé
también a leer con mucho más frecuencia libros que tenia y que nunca los había
tocado.
Con ese bagaje de
conocimientos virtuales, que fueron muchos, entré al mundo de la música clásica
en formatos mp3 y sus reproductores, culmine con un blog que todavía lo tengo
donde comparto música con otros y colaboro en Tendencia Vital red
interesantísima argentina así como en Reporteros 24, noticiario virtual
colombiano.
Sentía el mundo en mis manos cuando en las mañanas leía y lo sigo haciendo con los diarios del mundo entero, envenenándome en parte más que tonificándome con las “noticias”, especialmente las políticas, ya no de mi país sino que de todo el mundo. Menudo hobby, bueno pero así fue y se los cuento porque allí reventó o saltó la chispa de escribir. Si, porque al leer tantas noticias negativas que nacían de supuestamente los más capaces llevando a sus pueblos al abismo, sin importarles más que ellos y sus grupos, rabia e impotencia me embargaban. No solo de personas sino de hechos.
Así sentí que yo podía aliviarme escribiendo de lo que yo encontraba en muchos casos como odiosos y en otros injustos y aberrantes. La bilis ha ido disminuyendo acompañada de una extraña satisfacción, además de darme cuenta que escribes porque piensas y meditas, combinación que empezó a gustarme, aparte de que mi único desfogue lo he encontrado en escribir, porque me deja con una sensación parecida a habérselo gritado en la cara al causante, que ni idea tiene que yo existo, pero yo ya se lo grite. Por eso he empezado a escribir y como alguien dijo “Escribo, en conclusión, para ganar un salvoconducto con el que deambular por el laberinto humano. Escribo para no tener que aguantarme, para negar el mundo, para huir. Y escribo porque me da la gana y me lo puedo permitir”.
Arq. Enrique Colmenares
Leith
Comentarios
Siga asi,siempre las personas tenemos algo qeu escribir...Saludos desde Venezuela.
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