Incendio Forestal en Torres del Paine ¿Una ocasión para demostrar racismo y prejuicios?
Política Internacional | 01/01/2012
Por segundo día consecutivo asisto al "Festival del Prejuicio" de chilenos desencantados aparentemente con su Presidente, situación económica, frustraciones personales y una muy escaza inteligencia emocional, que han encontrado un motivo para el deshago de las mismas.
Un incendio grave y un ciudadano israelí bastaron para que una parte de la población en Chile, entendiera que había mérito suficiente para lanzarse en una campaña vil y denigrante contra Israel, los israelí y contra cualquiera que mostrara racionalidad en el lamentable episodio del siniestro de Torres del Paine oponiendose a esas descalificaciones.
La frustración encontró desahogo al aparecer involucrado un turista de 23 años de nacionalidad israelí. Enterados de aquello, no demoraron en incendiar portales virtuales con teorías compirativas y propuestas tan indecentes como inapropiadas hasta para una persona inestable emocionalmente.
Que "los israelí son esto", "que los judíos son esto otro", "que son así y asá", "que lo linchen", "que lo maten", son entre otras menciones honoríficas, las que se ha leído a chilenos escribir.
Aparecieron los oportunistas de siempre, asegurando que "lo vieron", que "les conta", "que supieron", "que según dicen", que "todos sabemos como son" y se han permitido vociferar, injuriar, descalificar, discriminar hasta saciar esas frustraciones que señalo.
Cualquiera otra que hubiera sido la nacionalidad del "presunto autor", era un dato más, casi anecdótico, pero no si se trataba de un israelí, no, eso es otra cosa.
Hasta que se supo la condición de israelí del presunto autor, estaban en Chile en el proceso de lamentaciones y reproches obvios y normales por la tragedia ecológica y dirigiendo sus dardos en su mayoría hacia el Gobierno de Turno. Pero bastó que se conociera que era un israelí el turista involucrado en el incendio, para que asomara una violencia verbal, una artillería de descalificaciones y el larvado y quizá no tanto razgo de racismo y discrimación existente en una parte de la población de Chile.
No les importa a estos participantes del "Festival del Prejuicio", ni la justicia, ni la responsabilidad, ni nada que se le parezca, sólo los mueve desatar en adjetivos una "extraña tormenta de inquina y odiosidad" hacia Israel y todo lo que se relacione con ese país.
Insulta la "presunta" inteligencia" y desarrollo de Chile esta oscura característica de prejuicios, de la que por lo demás pueden dar fe quienes la sufren a diario con mayor o menor intensidad y me refiero a peruanos, bolivianos entre otros ciudadanos extranjeros avecindados en Chile.
Chile aparece afuera hoy, como un país racista, discriminador y hasta temible para quienes son los blancos de esas enardecidas manifestaciones de odio virtual.
En el caso del turista israelí, no les interesa la Justicia ni menos establecer responsabilidades, cada uno de estos sui generis chilensis, quiere dejar una marca más alta en el nivel de injuria e irracionalidad.
Pero no solamente es el chileno en general autor de estas tropelías xenófobas, los hay de aquellos con responsabilidades legislativas como el Diputado Fuad Chahin del Partido opositor democratacristiano, quien a propósito del incendio expresó en twitter: "Apostaría que el turista israelí que causó el incendio es de aquellos enviados por su Estado luego de matar niños palestinos". ¿Es esto una demostración de responsabilidad y de criterio?, la respuesta evidentemente es NO, pero es más grave en este legislador, precisamente por su condición de parlamentario.
Otro ejemplo a raíz de la misma situación del ciudadano israelí, es lo manifestado por la persona encargada de la Unidad Técnica Pedagógica en el conocido establecimiento educacional de la capital de Chile, el Liceo José Victorino Lastarria, doña Maria Soledad Baeza Román, comentando una noticia en el portal del principal Diario chileno "El Mercurio", señaló que "...el mejor castigo para el israelí es que se lo entreguen a los palestinos en Gaza". Esta profesional tiene la tutela formativa de estudiantes de entre 12 y 18 años en ese establecimiento. ¿Es esto una demostración de responsabilidad y de criterio?, la respuesta, nuevamente es NO y es grave por la condición que inviste esta particular profesional docente. (hay que recordar que el Presidente de los Profesores chilenos, no hace mucho igualmente, se despachó iguales gravosos e injuriosos conceptos racistas en contra de los judíos y no tuvo sanción, más bien fue aplaudido por esos mismos muchos chilenos).
Pero vuelvo a los ejemplos citados, ambos, tanto el parlamentario como la docente, tienen una exigencia mayor para no incursionar en la barbarie de prejuicios, y sin embargo, no fue suficiente para que no lo hicieran. Por eso es casi evidente, que lo que les importaba era injuriar, denostar, descalificar, había que hacerle sentir a Israel esa fobia y animosidad que destilan en la persona del ciudadano involucrado de ese Estado.
Por ello, como chileno me avergüenzan tales conductas y deploro que una sociedad afectada por innumerables catástrofes como las que ha sufrido Chile y que tiene un problema pendiente sin resolver con los "Mapuches" (a quienes desprecian normalmente) se dé el lujo de reaccionar así.
Es la misma vergüenza que sentí, cuando luego de ocurrido el terrible terremoto de Febrero 2010 observaba en las noticias que me llegaban de Chile, como chilenos saqueban y robaban a las víctimas. Nunca escuché a los israelí una barbaridad siquiera semejante a las que se han vertido profusamente por chilenos en innumerable medios de prensa escrita y sitios electrónicos de noticias y sociales. Nunca un israelí (aunque lo pensara) jamás se atrevió a injuriar mi condición de chileno y menos a prejuiciar con lo que comento.
La reflexión que cabe entonces, ¿porqué los chilenos (al menos una parte de ellos) cree tener ese derecho?. La respuesta es compleja y no fácil, pero este episodio ocurrido con el ciudadano israelí en Chile, sumado a lo obrado por otro parlamentario Hugo Gutierrez y de filiación comunista, otro activista literalmente como el parlamentario Iván Moreira del partido UDI en el gobierno actual, el catedrático de la Universidad Católica de Talca del cual ya no tengo al alcance su nombre y a los ya mencionados acá, ponen en evidencia que parte de la sociedad chilena, algunos o muchos de ellos, son racistas, xenófobos y discriminadores per sé.
Comentarios
3 - marcela marco - 04/01/2012 11:48
se me olvidaba, la ley antidiscriminacion en Chile si estuviera vigente y por lentitud legislativa no evitaria estos abusos tampoco.
2 - marcela marco - 04/01/2012 11:27
y tampoco los cartelitos que no se reciben turistas Israelí...UNA VERGÜENZA...
1 - moran cohen - 04/01/2012 11:20
Y el artículo no alcanzó a conocer las expresiones del Senador Tuma y Navarro, vaya que razón tiene el articulista...