El deseo dice: «No querría tener que entrar yo mismo en este orden azaroso del discurso; no querría tener relación con cuanto hay en él de tajante y decisivo; querría que me rodeara como una transparencia apacible, profunda, indefinidamente abierta, en la que otros responderían a mi espera, y de la que brotarían las verdades, una a una; yo no tendría más que dejarme arrastrar, en él y por él, como algo abandonado, flotante y dichoso». Y la institución responde: «No hay por qué tener miedo de empezar; todos estamos aquí para mostrarte que el discurso está en el orden de las leyes, que desde hace mucho tiempo se vela por su aparición; que se le ha preparado un lugar que le honra pero que le desarma, y que, si consigue algún poder, es de nosotros y únicamente de nosotros de quien lo obtiene».
"El orden del Discurso" Michael Foucault
Nuestra sociedad hace tiempo, que entiende la realidad, su realidad, a través de los discursos. Esto, en el mejor de los casos, porque también, hay realidades que percibe, por algo menos elaborado que el discurso, más casual, como es el relato. Pero a medida que nos alejamos de los informados y nos internamos en las multitudes, los que escuchan y ven , más de lo que leen, a ellos, apenas si les llegan las consignas.
"El mayor crecimiento de la historia" "Nacional y Popular" "progresista" "Nunca menos" "Ni un paso atrás" "libertad de prensa y no de empresa " "derecho a huelga, no a extorsión"
Podríamos completar una columna , con las consignas, de los últimos años. Pero lo más grave, es que a cada una también , la podríamos cuestionar con la realidad. El problema es ¿con cuál realidad?¿La del Indec o la del supermercados?.¿ La de los periodistas militantes o de los corporativos? ¿La de los intelectuales de Carta Abierta o la de Sarlo, Palermo, Kovadlof, Caparrós, y muchos otros?
Volviendo al texto del comienzo, Foucault habla de "... un lugar que le honra pero que le desarma.." refiriéndose al discurso y quizá no haya mejor forma de describir lo que hoy pasa. El discurso de Moyano en un estadio lleno, igual que un año atrás, pero esta vez para decirle al gobierno y a la sociedad, lo opuesto a aquel momento. Los discursos de la Presidenta, con un auditorio, que ríe si se ríe, bajan la cabeza si se quiebra, miran hacía arriba si habla de El, y sobre todo aplauden, siempre aplauden. No hay preguntas y si las hay, desde lejos, de este modo, no hay respuestas.
Pese al "deseo y a la intuición", porque los periodistas, si al menos queremos perseguir la verdad, no nos podemos quedar con ninguno de los dos, busco alguna palabra que haga pie . Por eso rescato ese ultimo concepto, que no se, si le van a hacer bien a la sociedad, seguro no le va a hacer mal y quizá nos acerque, a algo real : ..."si el discurso consigue algún poder, es de nosotros y únicamente de nosotros de quien lo obtiene».