Enfermedades
priónicas
Kuru
El término Kuru
significa en lengua aborigen “temblor, con fiebre y frío”. Fue inicialmente descrita
en la tribu Papúa de Nueva Guinea y aparecía después de la ingestión de tejidos
cerebrales de personas fallecidas con la finalidad de adquirir su sabiduría.
Predomina en niños y mujeres adultas.
La enfermedad se
desarrolla lentamente, y el período de incubación puede prolongarse hasta 30
años. Progresa usualmente hasta la muerte en aproximadamente 1 año. Gajdusek
descubrió tres etapas en su curso clínico:
Fase ambulatoria:
aparece temblor generalizado con pérdida de la capacidad para coordinar los movimientos
y disartria, lo cual evidencia una afectación cerebelosa incipiente.
Fase sedentaria:
se manifiesta incapacidad de deambulación independiente, temblores más fuertes,
ataxia, labilidad emocional, depresión y bradipsiquia. Están conservados los
reflejos tendinosos y aún no es perceptible la degeneración muscular.
Fase terminal: hay
incapacidad para la sedestación independiente, ataxia severa, temblores, disartira,
incontinencia urinaria y fecal, disfagia y ulceraciones cutáneas. Está caracterizada por extensa vacuolización,
gliosis, infiltrado inflamatorio mínimo o ausente y placas amiloides.
Insomnio
familiar fatal (IFF)
Constituye una
variedad rara de enfermedad priónica. Su aparición tiene lugar entre los 35 –
55 años, con una edad media de inicio a los 45 años. El tiempo de vida media
una vez que comienza clínicamente la enfermedad es de 1 año. Ha sido descrita
la mutación en el codón 178 que provoca cambios en metionina y valina. Se
caracteriza por un insomnio intratable que dura semanas o meses. Aparece
seguidamente disautonomía, ataxia y signos piramidales y extrapiramidales. Las
funciones
cognoscitivas se conservan relativamente hasta períodos avanzados de la
enfermedad.
Estos pacientes
pueden presentar alteración episódica de la tensión arterial, la frecuencia
cardíaca y respiratoria y de la temperatura. En el EEG puede encontrarse un
enlentecimiento difuso con más frecuencia que descargas periódicas.
La neuropatología
de esta enfermedad incluye anomalías en tálamo y oliva bulbar inferior. En el tálamo
se puede apreciar pérdida marcada o subtotal de neuronas, especialmente en los
núcleos anterior y dorso medial, asociada con astrogliosis. No se observa
espogiosis en el tálamo, pero pueden encontrarse focos aislados en la corteza
cerebral y la sustancia blanca subyacente, fundamentalmente en áreas límbicas y
en la capa de células de Purkinje del cerebelo.
Hay notable
pérdida de células de Purkinje en cerebelo. En resumen, a nivel
neuropatológico, se puede considerar una degeneración tálamo – olivar con
cambios corticales leves, especialmente límbicos, en relación con la duración
de la enfermedad.
Tratamiento
La comunidad
científica dirige sus esfuerzos para encontrar un medicamento que cumpla con el
principio farmacológico de traspasar la barrera hematoencefálica y sea capaz de
impedir la conversión de la proteína priónica normal en proteína anormal. Con
estos fines han sido utilizados ciertos tipos de medicamentos ya conocidos en
el tratamiento de enfermedades neurológicas, estos son derivados de la
quinacrina y la clorpromazina, utilizados en el tratamiento de la malaria y
la esquizofrenia,
respectivamente.
Estudios recientes
in vitro han indicado que los anticuerpos monoclonales anti-PrP, con escasa o
nula afinidad por la PrPsc, pueden prevenir la incorporación de PrPc a los
priones infectantes.
Igualmente estos
estudios mostraron un efecto similar in vivo.
Estos hallazgos son
esperanzadores y
señalan a las estrategias inmunoterapéuticas en humanos como una posibilidad de
tratamiento para las enfermedades por priones.
En consecuencia,
no existe actualmente un tratamiento que cure, mejore o controle las manifestaciones
clínicas de estas enfermedades. Además los ensayos con las drogas mencionadas y
con anticuerpos monoclonales en modelos animales, se han probado la amantadita,
los esteroides, el interferón, el aciclovir, diversos agentes antivirales y antibióticos;
sin embargo, ninguno ha demostrado claramente su eficacia.