La actuación de Marleen Matlin en Hijos de un Dios menor sirvió por primera vez para dar visibilidad a las personas sordomudas, en una inolvidable actuación que la hizo ganar un Oscar.
Ahora 36 años después, vuelve a formar parte del elenco de actores y actrices de la galardona como mejor película en esta polémica edición de los Oscar, CODA: los sonidos del silencio. El título de esta película da lugar a un acrónimo que encierra perfectamente el desarrollo de la misma, Children of Deaft Adults, es decir hija de padres sordos. Y efectivamente Ruby es una CODA, la única integrante de una familia humilde dedicada a la pesca en la que todos son sordomudos excepto ella.
Aunque se le puede considerar un remake del film francés del director Érik Lartigau La familia Bélier, e incluso desde los primeros momentos de la película puede resultar efectivamente demasiado previsible, al mismo tiempo es capaz de bordear magistralmente la difícil y delgada línea entre la ñoñería y la sensibilidad.
Las palabras sin sonido, los gestos cargados de intensidad, ternura e incluso diversión se conjugan con el amor por la música haciendo que Ruby, Emilia Jones, tenga que elegir entre su familia y su pasión, entre perseguir su propio camino o seguir viviendo la vida de una familia unida en la que la renuncia sería su única vida.
Una realización exquisita con planos cuidados y perfectamente elegidos dando protagonismo a cada uno de sus personajes, un guion con unos diálogos repletos de intención, fuerza, ternura y emotividad. Y si, hablo de diálogos, porque, aunque unos son hablados otras partes son obviamente gesticuladas y a la vez subtituladas.
Esta deliciosa película es un canto a la valentía para elegir libremente, a decidir enfrentarse al mundo con fuerzas renovadas, añadiendo a todo esto ciertos dotes de histrionismo por parte de Eugenio Derbez, que encarna al profesor de música de Ruby, el mismo que le abre un nuevo mundo a la protagonista.
El reparto se completa con la magistral actuación de Troy Kostur, Oscar al mejor actor secundario y primer actor sordomudo en conseguir. Encarna al padre de familia, un rudo y bonachón hombre de pueblo capaz de realizar una vertiginosa transición entre la comedia y la intensidad más tierna.