Astrobiología: Un grupo de gusanos
demuestra que la vida es resistente
Nada parecía
haberse salvado, sin embargo, entre los restos del transbordador que se
desintegrara en febrero de 2003, una colonia de C. elegans se movía con
energía.
Los restos del
transbordador Columbia cayeron esparcidos por seis distintos estados en EE.UU.
Cientos de voluntarios, profesionales y técnicos, descubrieron piezas de la
nave en California, Nevada, UTA, Arizona, Nuevo México y, principalmente, en
Texas y en los pedazos rescatados se observaba el reflejo del daño sostenido
durante la reentrada que desintegró la nave en miles de piezas.
Nadie sospechó
jamás que algunos de sus tripulantes sobrevivirían a la velocidad y alas
extremas temperaturas de las distintas capas que componen nuestra mayor
protección de los objetos en el exterior. Sin embargo, un impresionante
descubrimiento en el año de la tragedia, el 2003, sorprendió a todos los
involucrados y cuando la noticia recorrió el mundo, muchos más quedaron
pasmados, no sólo por la noticia sino por las consecuencias que se desataban de
ella.
Y es que no sólo
las personas salen del planeta, de hecho, el primer ser vivo en orbitar la
Tierra fue una perrita llamada Laika y después de ella, muchos animales han
muerto en nombre de los viajes espaciales. Pero en esta ocasión, los diminutos
pasajeros del Columbia no perecieron y fueron encontrados entre la basura
descubierta por los buscadores de los restos en el desastre. Se trataba de un
grupo de gusanos conocidos como C. elegans y sumamente usados por la ciencia
debido a su simple pero elegante biología. Los gusanitos eran parte de uno de
los sesenta experimentos que iban a bordo del transbordador en el momento de su
desintegración, entre ellos insectos, peces, gusanos de seda, arañas y abejas
pero sólo los pequeños gusanitos elegans sobrevivieron a la reentrada.
“Que estuvieran
vivos no dice que es posible que la vida en la Tierra haya llegado de otro
planeta. Por mucho tiempo, se pensaba que ningún ser vivo, por más pequeño que
fuera, podría resistir las velocidades extremas de un meteorito y mucho menos
la entrada al planeta, tan caliente; pero el descubrimiento de esta colonia
viva de gusanos nos dice lo contrario”, expresó Bruce Buckingham, uno de los
voceros de la NASA.
C. elegans tiene
un ciclo de vida entre los siete a los diez días, por lo tanto, los gusanos
encontrados no son los mismos que salieron de la Tierra sino otra generación
nacida en el espacio, unos especimenes que tienen mucho valor para los
científicos que desarrollaron el experimento. Las noticias sobre el experimento
llegaron a los diarios y las discusiones sobre el origen de la vida en el
planeta se intensificaron; para muchos, el descubrimiento de la colonia de C.
elegans es una prueba más de que los primeros organismos que se establecieron
en el planeta Tierra llegaron en un meteorito desde otro lugar en el Universo;
esto significaría que todos los terrestres somos de origen extraterrestre. Por
supuesto, muchos otros científicos aseguran que aún la teoría pudiera ser
cierta, estamos muy lejos todavía de demostrarlo.
DATOS
Creced y multiplicaos
En el año 2003,
mientras la tripulación de Columbia realizaba sus experimentos en el espacio,
una colonia de C. elegans crecía y se multiplicaba en el espacio. Los
científicos estudiaban un líquido inusual y nuevo usado para el crecimiento y
conocido como CeMM, especialmente observaban su potencial para automatizar
experimentos con estos organismos, dejarlos para que se desarrollen solitos
dentro de este listo creando generaciones y generaciones de gusanos espaciales.
De vuelta, las nuevas colonias se encontraban en recipientes especiales que
salieron disparados de la nave a una altura de unos 32 a 42 kilómetros sobre la
superficie del planeta y con velocidades que iban de los 660 a los 1,050
kilómetros por hora.
APOYO
El Universo tiene muchas sorpresas
reservadas
Catharine
Conley, doctora en biología del Centro de Investigación Ames de la NASA y
principal investigadora en el experimento de los C. elegans, no duda ni por un
segundo en mostrar su optimismo frente a los resultados. “Es muy excitante
porque es la primera vez que podemos observar directamente cómo organismos
pequeños y complejos, originados en otros planetas son capaces de sobrevivir un
reentrada equivalente a la experiencia dentro de un meteorito y sin la
protección de una nave. Es seguro que el Universo todavía nos tiene muchas
sorpresas reservadas”.