La
expresión” “la mentira como estrategia política” tiene dos acepciones:
mentir para ocultar un problema o para negar una realidad que perjudica a un
partido político concreto o al gobierno de turno, pero también acusar de mentir
-haya motivo o no, sea verdad que se miente o no- al gobierno y al partido o
partidos que lo sustentan. De las dos posibilidades me preocupa especialmente
esta última, por ser la que practican el PP y otros partidos de la derecha desde
hace tiempo como estrategia política para desgastar al gobierno de Pedro
Sánchez.
Lo
curioso es que la mentira, la gran mentira, que quizá es el origen de esta
estrategia política, es la famosa frase, “los españoles se merecen un
gobierno que no les mienta”, que acuñó en su día Alfredo Pérez Rubalcaba
cuando el gobierno de Aznar lanzó la gran mentira de responsabilizar a ETA de
los atentados del 11M, a pesar de que la policía tenía pruebas irrefutables de
que la autoría de este terrible atentado era del terrorismo islámico. En ese
momento, en vísperas de las elecciones generales de 2004, Pedro Arriola, prestigioso
“fontanero” y superasesor del PP, le dijo a Aznar: si el atentado es obra de
ETA barremos en las elecciones, si es Al Qaeda dalo todo por perdido, y así
fue. El gobierno de Aznar, y en concreto Ángel Acebes, entonces Ministro del
Interior, persistió en la versión sobre la autoría de ETA en sucesivas
comparecencias para informar sobre la investigación del atentado. Todavía más,
el propio Aznar llamó personalmente a los directores de los principales
periódicos para confirmarles que había sido ETA la autora de los atentados.
Jesús Ceberio, director de El País, manifestó su extrañeza por la llamada de
Aznar, dijo que, en todos sus años
como director del periódico nunca había recibido una llamada personal del
presidente del gobierno.
Pues bien, partiendo de ese momento en el que un
gobierno del PP mintió realmente a todos los españoles en un tema tan grave
como el terrorismo, el PP y los partidos en general, pero en especial los
partidos de la oposición cuando gobierna el PSOE, utilizan de forma contumaz el
recurso de acusar al gobierno de mentir, haya motivos o no para lanzar esta
acusación. Hagamos un recorrido por los numerosos ejemplos de esta práctica
política, de esta estrategia cuyo único objetivo es desprestigiar y desgastar al
gobierno del PSOE y en especial a su presidente, Pedro Sánchez. Es preciso
también incluir como escenario o evento político en el que se acentúa esta
estrategia, los debates electorales.
Pablo Casado
El 21 de julio de 2018, Pablo Casado se convertía
en el Presidente del PP tras ganar unas elecciones primarias, que se convocaban
por primera vez en la historia del PP. Un mes antes Pedro Sánchez ganaba la
moción de censura contra Mariano Rajoy y accedía a la presidencia del Gobierno.
Casado como líder de la oposición podría haber optado desde el primer momento
por ejercer este papel con moderación y con visión de Estado, pero prefirió
seguir una línea de enfrentamiento con el gobierno presidido por Pedro Sánchez
en el que no faltaron los insultos y los ataques directos al líder socialista. El
momento que marcó el punto álgido de estos insultos fue en febrero de 2019,
tras aceptar el gobierno la presencia de un “relator”, como figura neutral, en
las negociaciones con el gobierno catalán. Esta situación provocó un auténtico
terremoto en los tres partidos de la derecha y llevó a Pablo Casado a dedicar a
Pedro Sánchez nada menos que 21 descalificaciones entre las que figuraban:
traidor, felón, incapaz …y “mentiroso compulsivo”. Fue quizá esta la
primera oportunidad en la que Casado llamó mentiroso a Pedro Sánchez, pero
desde entonces son innumerables las ocasiones en las que el líder del PP ha
recurrido a este insulto como estrategia para desgastar al líder socialista.
Los plenos del Congreso para debatir, y aprobar en su caso, las prórrogas del
Estado de Alarma, para combatir la pandemia del Covid-19, han sido el escenario
en el que el presidente del PP se ha explayado acusando a Pedro Sánchez de
mentir, especialmente con el número de muertos que ha causado este terrible
drama sanitario.
El objetivo de Pablo Casado con esta estrategia
de la mentira es desgastar y desprestigiar al presidente del Gobierno ante la
opinión pública. Es importante detenernos a pensar que el simple insulto
repetido en tantas ocasiones y con la consiguiente repercusión mediática tiene
su efecto en los ciudadanos y provocan un deterioro de la imagen del líder
socialista. Da igual si miente o no o sobre todo la importancia del tema en el
que se le acuse de mentir, el perjuicio está causado, en cualquier caso. La
última ocasión en la que Casado ha recurrido al calificativo de mentiroso para
referirse al presidente del Gobierno, han sido los fondos europeos que llegarán
a España para contribuir a la recuperación económica después de la pandemia. El
líder popular ha viajado hasta Bruselas para acusar allí de mentir al
presidente del Gobierno en relación con los fondos europeos. Ante los medios de
comunicación, tras asistir a una reunión del Partido Popular Europeo, Casado
acusa a Pedro Sánchez de mentir en relación con este tema tanto en Bruselas como
en Madrid.
Santiago Abascal
El líder de Vox, se ha apuntado también al carro
de la mentira. En sus intervenciones en el Congreso, y en concreto en los
debates para prorrogar el Estado de Alarma, fueron constantes las acusaciones
de mentir dirigidas al Presidente del Gobierno. Recordemos una vertida por
Abascal en el Pleno del Congreso del 9 de abril de 2020 en relación al número
de muertos que había provocado la pandemia, “Ustedes mienten en todo
últimamente y se piensan que por repetir una mentira se convierte en verdad. De
pueblo sí, pero tontos no, señor Sánchez ¿Cuántos muertos estiman que no
aparecen en las estadísticas?”.
El número de muertos provocados
por la Covid-19 ha sido pues el principal caballo de batalla desde que empezó la
pandemia. A pesar de los diferentes criterios aplicados por las autoridades
sanitarias y por cada comunidad autónoma para contabilizar el número de
fallecidos, tanto Vox como el PP han utilizado este dato para acusar a Pedro
Sánchez de mentir. El objetivo de ambos partidos no era criticar la gestión de
la pandemia, que también, sino utilizar la cifra de muertos para acusar al
Presidente del Gobierno de ocultar la dimensión y la gravedad de la catástrofe
sanitaria provocada por la Covid-19. De esta forma conseguían presentar ante la
opinión pública la imagen de un político que miente y engaña a los españoles
Los indultos a los
independentistas catalanes condenados en la causa del procés han
proporcionado a Santiago Abascal otro motivo para de nuevo recurrir a la
mentira como estrategia para atacar a Pedro Sánchez. Así ocurrió en el Pleno
del Congreso en el que el presidente socialista informó de las circunstancias y
los motivos que han llevado al gobierno a conceder estos indultos. Después de
jalear a Pablo Casado para que presente una moción de censura ofreciéndole su
apoyo, si decide dar este paso, apunta con sus palabras a Pedro Sánchez para
acusarle de nuevo de mentir al decir que no habrá referéndum de
autodeterminación, “usted y la
verdad son incompatibles desde hace tiempo. Su palabra no vale nada"
Debates electorales
Los debates electorales son una ocasión
propicia para recurrir a la mentira como argumento y como estrategia para
influir en los ciudadanos. Quién no recuerda los gráficos de datos enseñados a
cámara por los líderes que intervienen en estos eventos de las campañas
electorales. Estos gráficos y también los recortes de prensa con titulares o
declaraciones que han quedado invalidadas con el devenir de los tiempos, forman
parte de la utilería política utilizada habitualmente en los debates
electorales. Normalmente este recurso a la mentira lo utilizan los líderes de
los partidos de la oposición para atacar al candidato gubernamental. Pero en
ocasiones también lo usan para desprestigiar al candidato de la misma tendencia
política, ya sea de izquierdas o de derechas. Veamos algunos ejemplos.
Aunque no es el único, sin duda el líder que
más ha recurrido a esta estrategia de la mentira es Albert Rivera,
estrategia que en algunas ocasiones puede ser peligrosa porque se puede volver
en contra. En el debate electoral del 22 de abril de 2019 Albert Rivera tuvo un
sonado lapsus, dirigiéndose a Pedro Sánchez dijo “¿Ya ha terminado usted de
mentir?, pues ahora me toca a mí”. Resulta evidente que al líder naranja le
traicionó el subconsciente.
En otro debate de las elecciones del 28 de
abril, el que se celebró en Atresmedia, Albert Rivera protagonizó otra escena
en la que mentira estuvo presente como estrategia. El motivo fue la tesis
doctoral de Pedro Sánchez y el presunto plagio de este trabajo de
investigación. El líder de Ciudadanos llevó un ejemplar de la tesis al debate y
dirigiéndose a cámara dijo: "españoles,
juzguen ustedes si este señor miente o no miente”. En fin, los ejemplos pueden ser muchos y
sugiero estar atentos a próximos debates electorales para detectar este recurso
utilizado por los candidatos. Cierro este apartado con la otra posibilidad de
esta estrategia que no es otra que la de directamente mentir. En esta ocasión
fue el debate electoral a cinco de las elecciones del 10N celebrado en TVE, y
el protagonista Pablo Casado y el tema los impuestos: “Si los españoles quieren votar al Partido
Socialista, tienen que coger un sobre, la papeleta de Sánchez y mil euros en
metálico para meter en el sobre. Es lo que les va a costar al año la subida de
impuestos pactada ya por el señor Iglesias y el señor Sánchez”. Los
expertos que estudiaron esta aseveración del candidato del Partido Popular
comprobaron que no había ningún dato, relativo a la política fiscal del
Gobierno de Sánchez, que permitiera hacer ese cálculo de impuestos.
El argumentario del Partido Popular
He recogido en los párrafos anteriores las
ocasiones en las que líderes políticos concretos han utilizado esta estrategia
de acusar de mentir al contrincante político, esté este en el gobierno o no.
Pero en la actividad diaria de los partidos se utiliza con inusitada frecuencia
esta estrategia. Es sabido que el PP utiliza a diario los denominados argumentarios,
es decir instrucciones concretas elaboradas por el área de Comunicación del
partido en las que se indica a los dirigentes, portavoces etc. de toda España,
lo que deben decir en los medios de comunicación. Pues bien, en estos días
expresiones como el gobierno miente o Sánchez miente a los españoles
están presentes en las intervenciones de los dirigentes y portavoces del PP,
que son entrevistados en los diferentes medios de comunicación.
Recurrir a esta estrategia es grave y debe ser
condenada porque por desgracia el nivel de conocimiento o de formación política
de un elevado número de españoles es bajo, y por tanto son susceptibles de
creerse estos persistentes mensajes del PP y de que les influya por tanto en su
decisión de voto. Evidentemente sería negar la realidad y no ser objetivo
admitir que en mayor o menor medida todos los partidos utilizan esta estrategia,
pero si permanecemos atentos a los numerosos programas de debate y de
información política que tienen las televisiones comprobaremos quién destaca en
utilizar de forma abusiva esta práctica. Debe decirse además que muchas veces
se acusa de mentir cuando no se tiene otro argumento para atacar al gobierno o
a otros partidos políticas. Por el fortalecimiento de la democracia y de las
libertades sería deseable que todos los partidos renunciaran a utilizar la
mentira con fines políticos.