El centro es el espacio político más disputado y en el que normalmente se decide el resultado de las elecciones. En España, Ciudadanos, partido con mayor pedigrí centrista en la actualidad, tuvo en sus manos después de las generales de abril de 2019, la formación de un gobierno de amplia mayoría si hubiera apoyado, con sus 57 diputados, la investidura de Pedro Sánchez. No lo hizo, se repitieron las elecciones y la consecuencia fue que la formación naranja perdió 47 diputados y que, si en las elecciones madrileñas del próximo 4 de mayo no consigue representación parlamentaria, corre el riesgo de desaparecer. Hay que decir también que Ciudadanos, en su empeño por competir con el PP como partido de la oposición, ha mantenido en relación con el conflicto catalán posiciones próximas a la extrema derecha. Recuérdese la emblemática foto de Colón junto a dirigentes del PP y Vox y en la que sin embargo no quiso estar Manuel Valls, candidato de Ciudadanos a la alcaldía de Barcelona.
Pablo
Casado, Presidente del PP, ha iniciado numerosas veces el “viaje al centro”,
pero siempre ha sido un recorrido de ida y vuelta. Se ha dejado la barba para
cambiar su imagen y tener un “look” más informal. Ha pasado de un discurso
bronco y lleno de insultos a Pedro Sánchez: irresponsable, felón, mentiroso
compulsivo etc. a hablar en un tono más “suave” y moderado. En el debate de la
moción de censura de Abascal pronunció un sorprendente discurso en el que
rompió de forma rotunda cualquier relación con Vox. Pero todos estos gestos y
vaivenes políticos de Pablo Casado hacen poco creíble su “fe centrista”, sobre
todo porque en los momentos más duros de la pandemia ha mantenido posiciones
próximas a la extrema derecha.
En
cualquier caso, la realidad es que tanto la derecha como la izquierda, en
concreto el PSOE, buscan en cada campaña electoral el voto de este sector de
ciudadanos, también denominados “indecisos”, que unas veces votan al PP, otras
al PSOE e incluso -normalmente una minoría- dirigen su voto a Vox y a Podemos.
Dicho esto, parece adecuado hacer un recorrido por los partidos, con origen o posicionados en el centro político, que han existido en España desde que volvió la democracia a nuestro país, tras la muerte de Franco, para ver cómo ha sido su evolución.
Unión de Centro Democrático (UCD)
La
Unión de Centro Democrático (UCD) tiene sus orígenes en Centro Democrático,
coalición de partidos políticos socialdemócratas,
democristianos y liberales, que se constituyó el 20 de enero de 1977 de cara a
presentarse a las primeras elecciones de la democracia. Posteriormente, Pío
Cabanillas y José María de Areilza, dirigentes de Centro Democrático, iniciaron
conversaciones con el entonces Presidente del Gobierno, Adolfo Suarez, para que
liderara la coalición.
El 3 de mayo Centro Democrático se convierte en
coalición electoral con el nombre de Unión de Centro Democrático y ese mismo
día Adolfo Suárez anuncia su candidatura a la presidencia del gobierno como
independiente dentro de la lista de UCD. En ese momento, con el PSOE sin
implantación en todo el territorio nacional y con un Partido Comunista recién
legalizado, ese conglomerado de partidos de centro derecha liderados por Adolfo
Suárez tenía todas las posibilidades de ganar las elecciones y así ocurrió. Este
primer gobierno de la democracia tuvo como cometido elaborar la Constitución, por
ello poco después de aprobarse en referéndum la Carta Magna se convocaron unas
nuevas elecciones el 1 de marzo de 1979 que fueron las últimas que ganó la UCD.
En enero de 1981, las conspiraciones y
conflictos internos de UCD, junto con el “ruido de sables” que ya se oía en
esas fechas, llevaron a Adolfo Suárez a presentar su dimisión. Era el final de
una etapa política y también el principio del fin de un partido que fue el
primer exponente del centro político en España. En las elecciones generales de
1982 el PSOE ganó con mayoría absoluta y UCD sólo obtuvo 11 diputados. Este
descalabro electoral llevó a la formación centrista a aprobar su disolución el 18
de febrero de 1983.
Centro Democrático y Social (CDS)
Después de su dimisión como presidente del Gobierno, Adolfo Suárez funda, junto a un grupo de disidentes de UCD, un nuevo partido alineado también en el centro político. Esta nueva organización inicia su andadura el 29 de julio de 1982, y este mismo año concurren a las elecciones obteniendo tan sólo dos diputados. Suárez pretendía con el CDS mantenerse en ese espacio político de centro en el que sustentó su pensamiento político y también rentabilizar su liderazgo labrado en la transición, de la que fue sin duda el gran protagonista. Pero los tiempos eran diferentes en España, y tras el Golpe de Estado del 23F las elecciones del 28 de octubre de 1982 trajeron el gran cambio de la mano del PSOE que consiguió la mayoría absoluta con 202 diputados.
En las siguientes elecciones, las del 22 de
junio de 1986, el CDS remontó el vuelo y consiguió 19 escaños. Este fue sin
duda el mejor momento de la nueva formación centrista porque en 1988, tras
ingresar en la Internacional Liberal, rompió su equidistancia del PSOE y del
PP. El CDS inició así un giro a la derecha que los llevó a pactar con el PP
para desalojar al PSOE del Ayuntamiento de Madrid y conseguir de esta forma que
Rodríguez Sahagún accediera a la alcaldía de la capital. El giro a la derecha
tuvo críticas internas y además no fue bien acogido por los electores, lo que
provocó su declive electoral en las elecciones municipales y autonómicas de
1991 y la dimisión de Adolfo Suárez como presidente del CDS.
El CDS mantuvo su actividad política y también
su acercamiento a la derecha que culminó en la integración de la mayor parte
del partido en el PP. Un sector minoritario, con el nombre de Centro
Democrático Liberal (CDL), siguió activo hasta 2014 y terminó integrándose en
Ciudadanos. Es importante tomar nota de que la evolución conservadora del CDS le
lleva a desaparecer, algo que como veremos volverá a suceder.
Unión Progreso y Democracia (UPyD)
El 26 de septiembre de 2007 aparecía, de la mano de la exmilitante del PSOE, Rosa Díez, Unión Progreso y Democracia (UPyD), un nuevo partido ubicado también en el centro político. En el grupo fundador de UPyD figuraban entre otros, el catedrático y expresidente del Foro de Ermua, Mikel Buesa y el filósofo Fernando Sabater. Contaron además con el apoyo del Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa y el del dramaturgo, Albert Boadella.
Aunque UPyD se mantuvo como partido político
hasta el 6 de diciembre de 2020, solo tuvo presencia parlamentaria en las
elecciones de 2008, en las que obtuvo un escaño, y en las de 2011 que consiguió
5 y grupo parlamentario propio. En las siguientes citas electorales no tuvieron
representación parlamentaria. Finalmente, en las de abril de 2019 pidieron el voto
para Ciudadanos, y en las de noviembre directamente se integraron en las listas
del partido de Albert Rivera. Tras esta incorporación a las listas de Ciudadanos
la situación económica de UPyD quedó muy mermada, y al no tener solvencia para
pagar la deuda que tenían con una extrabajadora, una juez ordenó la disolución
del partido y el borrado de esta formación en el registro de partidos
políticos. Inicialmente el partido anunció recurrir la sentencia, pero finalmente
tomaron la decisión de no hacerlo y declararon oficialmente su disolución el 6
de diciembre del 2020, coincidiendo con el día de la Constitución.
Ciudadanos
Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía o
simplemente Ciudadanos (Cs) nació en Barcelona el 1 de junio de 2006. El germen
de esta nueva y última organización centrista, hasta el momento, fue la
plataforma cívica Ciutadans de Catalunya creada por quince intelectuales,
profesores universitarios y profesionales de varios sectores de actividad,
entre los que estaban el jurista Francesc de Carreras, el periodista, Arcadi
Espada y el actor y dramaturgo, Albert Boadella. La razón de ser y el objetivo
político con el que surgió esta plataforma política, que se constituyó como
partido el 4 de marzo de 2006, fue oponerse a lo que consideraban una
imposición del nacionalismo catalán desde diversos ámbitos de poder en
Cataluña. El 5 de junio de 2006, en plena campaña para el referéndum de
aprobación del nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña, el periodista Arcadi
Espada y otros miembros de la plataforma fueron agredidos por un grupo de
independentistas catalanes. Este incidente, que desmintieron en su día los
Mozos de Escuadra, provocó a propuesta del Partido Popular, una declaración
institucional del Congreso de los Diputados.
En julio de 2006 se celebró el congreso
fundacional de Ciudadanos en el que se eligió como presidente a Albert Rivera. En
los primeros años de su existencia Ciudadanos actuó solo en el ámbito catalán.
La primera cita electoral a la que se presentaron fueron las elecciones
autonómicas del 1 de noviembre de 2006, consiguieron 89.840 votos y tres
escaños, convirtiéndose así en la sexta fuerza del Parlamento de Cataluña. El
candidato fue Albert Rivera que como nota curiosa posó desnudo para un cartel
electoral.
El recorrido político de Ciudadanos es amplio,
por ello solo me detendré en los momentos claves de su trayectoria para
observar cómo ha sido su evolución. En las elecciones municipales de 2007 la
dirección de Ciudadanos dio libertad a sus agrupaciones para decidir si
presentaban o no candidaturas fuera de Cataluña. Los resultados quedaron por
debajo de las expectativas que tenían, pero fue un primer paso para expandir el
ámbito de su actividad política. Después de estas elecciones Ciudadanos celebró
su Segundo Congreso Nacional, encuentro político en el que aparecieron algunas
desavenencias ideológicas. Especialmente cuando según la denominada “Enmienda
Carreras” se decía que Ciudadanos surgía para cubrir el vacío de representación
existente en el espacio electoral de centroizquierda no nacionalista”. Esto
provocó polémica en el congreso y la baja de un buen número de militantes
situados ideológicamente más a la derecha, porque hasta ese momento el partido se
había denominado como transversal a cualquier ideología.
Superada esta crisis el partido concurrió a
otras citas electorales como fueron las elecciones generales de 2008 y las
elecciones al Parlamento Europeo de 2009. En los siguientes años Ciudadanos presentó
candidaturas en todas las elecciones y consiguió congregar apoyos de
exdirigentes socialistas como José Bono, Antoni Asunción y Joaquín Leguina lo
que parece confirmar su posicionamiento político en el centroizquierda.
Pero el año de la gran expansión de Ciudadanos
fue 2014. De hecho, si tenemos en cuenta que Podemos también surgió este mismo
año, se puede considerar que 2014 marca el final del bipartidismo. Este año se
celebraron elecciones al Parlamento Europeo en las que Ciudadanos obtuvo dos escaños.
Durante 2014 y 2015 con el fin de ampliar su implantación a nivel nacional
llegaron a acuerdos con una larga lista de pequeños partidos todos ellos
ubicados en el centro político. En 2015 participaron en las elecciones
andaluzas y en todas las elecciones municipales y autonómicas que se convocaron.
Pero sin duda la cita electoral más importante a la que concurrió Ciudadanos
este año fueron las elecciones generales del 20 de diciembre, en las que consiguieron
40 escaños convirtiéndose así en la cuarta fuerza política. Tras estas
elecciones España entró en una etapa de bloqueo político en la que Albert
Rivera jugó un papel importante al alcanzar un acuerdo con Pedro Sánchez,
candidato del PSOE a la presidencia del gobierno, para apoyar su investidura.
Finalmente, la investidura de Sánchez no fue posible y hubo que repetir las
elecciones. Hay que recordar que, aunque ganó las elecciones el PP, Rajoy no
intentó la investidura al no contar con apoyos suficientes.
El otro hito importante de la trayectoria
política de Ciudadanos fueron las elecciones catalanas de 2017 en las que Inés
Arrimadas, a pesar de ganar las elecciones, no se presentó a la investidura por
no contar con apoyos suficientes. En las elecciones andaluzas celebradas el 2
de diciembre de 2018 consiguieron 21 escaños que les permitieron entrar en el
gobierno de la Junta de Andalucía presidido por el popular Juanma Moreno y
apoyado por Vox.
Pero volviendo al escenario nacional hay que
destacar que, en 2018, poco antes de la moción de censura de Pedro Sánchez,
Ciudadanos tenía unas expectativas electorales excelentes. De hecho, las encuestas
les situaban como el partido con mayor intención de voto, y de haberse
celebrado las elecciones en ese momento podrían haberlas ganado. La negativa de
Rajoy a dimitir y el triunfo de Pedro Sánchez con su moción de censura frustraron
estas expectativas.
Pero sin duda la gran ocasión perdida de la
formación naranja que ha provocado la escasa representación parlamentaria que
tienen en la actualidad, se produjo después de las elecciones generales del 28
de abril de 2019 en las que Ciudadanos obtuvo 57 diputados y el PSOE 123. En
ese momento Albert Rivera tuvo en sus manos apoyar la investidura de Pedro
Sánchez, formar un gobierno estable e incluso entrar en el ejecutivo, pero
Albert Rivera prefirió aplicar un veto generalizado al PSOE. De hecho, tras las
elecciones municipales y autonómicas del 26 de mayo de este mismo año Ciudadanos
eligió como socio preferente al PP y mantuvo su bloqueo a Sánchez. Sólo en el último momento, cuando la
repetición de las elecciones era ya inevitable al no aceptar el líder
socialista la entrada de Unidas Podemos en el gobierno, Rivera ofreció a
Sánchez apoyar su investidura, pero con unas condiciones que resultaron
inaceptables para el candidato del PSOE. El 10 de noviembre se repitieron las
elecciones y Ciudadanos pagó en las urnas su negativa a negociar con los
socialistas. El partido perdió 47 diputados y dos millones y medio de votos. Al
día siguiente de las elecciones Albert Rivera, asumió su responsabilidad en
este fracaso electoral y presentó su dimisión.
El partido, ahora liderado por Inés Arrimadas,
se mueve desde entonces en una deriva y afectado por la salida de dirigentes
que no aceptan la línea actual de la organización. Hay un dato curioso, después
de haber intentado protagonizar una moción de censura en la Comunidad de Murcia
con el PSOE que ha terminado en fracaso, en la actual campaña de las elecciones
de la Comunidad de Madrid del 4 de mayo, anuncian a bombo y platillo que
apoyarán la investidura de Isabel Díaz Ayuso, candidata del PP a la
reelección. Parece contradictorio
aparecer como partido de centro y mantener en tan poco espacio de tiempo
posiciones tan contradictorias.
Conclusiones
Tras este extenso recorrido se hace necesario
extraer algunas conclusiones. Si observamos el origen y la evolución de los
partidos de centro aquí descritos podemos apreciar que salvo UCD, que
desapareció de la escena política por desavenencias internas y por la caída del
liderazgo de Adolfo Suárez, el resto de los partidos de centro -incluido
Ciudadanos-, se acabaron convirtiendo en muleta del PP, bisagra de la derecha e
incluso se han integrado en gobiernos de coalición presididos por el PP.
Quizá en esta evolución de los partidos de
centro -más tarde o más temprano- hacía la derecha, esté la clave de su lenta pero
inevitable desaparición. No
obstante, y por hacer honor a la verdad, hay que decir que en sus orígenes
tanto el CDS como Ciudadanos llegaron a acuerdos políticos con el PSOE. Pero la
realidad es que con el paso del tiempo estos dos partidos se han escorado a la
derecha e incluso han competido con el PP para intentar convertirse en el
partido mayoritario de la oposición al PSOE.
Por tanto, el primer problema es esa falta de coherencia política en estos partidos que, como se ha visto en el caso de Ciudadanos, no sólo mantienen posiciones coincidentes con el PP, sino que incluso han entrado en los gobiernos de Madrid, Andalucía y Murcia presididos por el PP y apoyados por Vox.
Finalmente cabe concluir que, con esta evolución, Ciudadanos, además de correr el riesgo de desaparecer políticamente pierde la oportunidad de convertirse en un partido de centroderecha equiparable a formaciones de similar signo político que existen en otras democracias europeas.