Casi
desde el momento en que Pablo Iglesias hizo el sorpresivo anuncio de su
candidatura a las elecciones de la Comunidad de Madrid del próximo 4 de mayo,
estuvo claro el verdadero motivo por el que ha dado este paso el emblemático
líder de Unidas Podemos. La presencia de la formación morada en el gobierno de
coalición no ha dado los resultados electorales esperados, más bien al
contrario. Todos los sondeos sitúan a Unidas Podemos en cuarto lugar, detrás de
Vox y con el “agonizante” Ciudadanos pisándoles los talones. Por el contrario,
el PSOE encabeza las encuestas, a pesar del desgaste que supone gobernar
gestionando la más grave pandemia ocurrida en nuestros país en los últimos cien
años.
Pero
más allá de los estudios demoscópicos los resultados obtenidos por Unidas Podemos
en las recientes elecciones de Galicia y el País Vasco han confirmado la
debacle en las urnas del partido de Pablo Iglesias. El último aviso, y
confirmación de esta tendencia, han sido los comicios catalanes donde gracias
al papel jugado por Iglesias, a duras penas En Comú Podem ha conseguido “salvar
los muebles”. Estos antecedentes, unidos a encuestas, con las que seguramente cuentan
los estrategas de Podemos, alertan de un alto riesgo de que la formación morada
se quede fuera de la Asamblea de Madrid en las elecciones del 4 de mayo, si no
consiguen un 5% de votos. Este es sin duda el motivo por el que Pablo Iglesias
ha decidido presentar su candidatura, iniciativa que se ha convertido en una
auténtica bomba informativa y política cuyas consecuencias no se verán hasta
después de las elecciones madrileñas.
El
siguiente tema planteado por Iglesias en su camino hacia el parlamento
autonómico ha sido la propuesta a Más Madrid de ir en coalición, y la elección
del candidato en unas primarias. La respuesta de Mónica García, portavoz de Más
Madrid en la Asamblea de Madrid, ha sido clara y contundente, rechaza la
coalición con Unidas Podemos utilizando un argumento muy manido en los últimos
tiempos, las series televisivas, “Madrid no es una serie de Netflix”. La
candidata de Más Madrid completa su respuesta con un argumento feminista, quizá
innecesario en este caso. En relación con las coaliciones conviene recordar que
Iglesias es reincidente en esta fórmula política. En las elecciones generales de
junio de 2016 concurrió en coalición con Izquierda Unida para conseguir el
ansiado sorpasso al PSOE y fracasó en el intento.
Otro
aspecto importante de la cita electoral del 4 de mayo es la candidatura
socialista, que de nuevo encabeza Ángel Gabilondo. Al portavoz y líder del PSOE
en la Comunidad de Madrid se le ha tildado de “hombre tranquilo“ y de no hacer
oposición a Ayuso, pero la realidad es que con él a la cabeza el PSOE fue el
partido más votado en las anteriores elecciones. La incógnita, y posible
sorpresa, es quién irá de número dos con Gabilondo. Aunque según las encuestas
no es previsible que repita resultados, si puede ser el partido más votado de
la izquierda. Si la suma del PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos supera a los
escaños que consigan PP, Vox y Ciudadanos, Pablo Iglesias se enfrentaría a la
tesitura de apoyar la posible investidura de Gabilondo, porque de no hacerlo
facilitaría la continuidad de Isabel Díaz Ayuso en la Puerta del Sol. Además,
no es descartable que Ciudadanos se abstenga si quien opta a la investidura es
Gabilondo. Debe tenerse en cuenta en este sentido que -salvo sorpresas de
última hora- ha terminado ya la “fuga” de diputados de Ciudadanos hacia el PP,
y que su única opción, si no quieren desaparecer como partido político, es un
acercamiento al PSOE, que de hecho ya se ha dado en la fracasada moción de
censura al gobierno del PP en Murcia.
Otra
nota característica de esta inesperada cita electoral es la polarización. En el
propio anuncio del adelanto de las elecciones Ayuso introdujo intencionadamente
las dos opciones que ofrecía al electorado madrileño, “socialismo o libertad”.
Cuando entró en escena Iglesias modificó el mensaje, “comunismo o libertad”, y
sin duda disfrutó al hacerlo porque recurrir al miedo, al “fantasma del
comunismo”, es una eficaz forma de atraer votantes. Pero más allá de que esto,
evidentemente, forma parte de la estrategia diseñada por Miguel Ángel
Rodríguez, la dicotomía no es tal o al menos no debe serlo. En el escaparate
político del 4 de mayo, además de Ayuso e Iglesias, están el resto de las
fuerzas políticas, tanto de la izquierda como de la derecha y la extrema
derecha, pasando por el PSOE del “soso y tranquilo” Gabilondo. Además, y con
seguridad serán unos eventos importantes, habrá debates electorales en los que
intervendrán todos los candidatos. Por supuesto no habrá, ya les gustaría, un
cara a cara entre Ayuso e Iglesias. Un dato importante a tener en cuenta con
relación a los debates electorales, es que la capacidad oratoria y argumental de
Pablo Iglesias supera con creces a la de Ayuso. Son famosos los errores y los
torpes discursos de la singular líder del PP, así como su nula capacidad de
improvisación, si se tiene que mover sin papeles o sin la ayuda de su eficaz
asesor de cabecera. Por otra parte, Mónica García, candidata de Más Madrid, es
una dirigente consolidada que ha fortalecido la presencia de la formación de
Íñigo Errejón en la Comunidad de Madrid. Sobra decir que Ángel Gabilondo tiene
garantizada su imagen de moderación y de solidez política, aunque no haya
destacado en su papel de líder de la oposición en la Asamblea de Madrid.
Lo que
si resulta evidente es que la presencia de Iglesias en las elecciones del 4 de
mayo tiene un doble efecto. Por una parte, se convertirá en un factor
movilizador del electorado de Unidas Podemos, ante el riesgo de no tener
presencia parlamentaria y de que Vox pueda entrar en el gobierno de la
Comunidad de Madrid. Pero al mismo tiempo puede provocar un incremento del
apoyo electoral de Ayuso, que ya adelantan las encuestas, y también de Vox, a
pesar de que la líder del PP en Madrid ha conseguido eclipsar al partido de
Abascal y a su candidata Rocío Monasterio.
En el
congreso fundacional de Podemos, Pablo Iglesias pronunció una emblemática frase
inspirada en el marxismo, “El cielo no se toma por consenso: se toma por
asalto”. No sabemos si Iglesias tomará el cielo en Madrid el próximo 4 de
mayo, a ello viene dispuesto. Su objetivo es que Unidas Podemos siga en la
Asamblea de Madrid y que Ayuso salga de la Puerta del Sol. Todo es posible,
Iglesias tiene el “cielo” al alcance de la mano, pero también corre el riesgo
de descender a los infiernos o de quedarse simplemente en el paraíso. Atentos.