Hace
unos días se reunían en el Congreso de los Diputados representantes del PSOE y
de Unidas Podemos para “calmar las aguas” de los conflictos o diferencias que
hay en el seno del gobierno de coalición. Aunque no se conoce el contenido
completo de este encuentro, sí se sabe que Adriana Lastra, portavoz parlamentaria
del grupo socialista, dijo en un momento dado a los miembros de Unidas Podemos
que “esto es muy sencillo, no podéis ser oposición y gobierno a la vez”.
En los
últimos meses han sido varias las ocasiones en las que Pablo Iglesias ha aireado
en los medios de comunicación sus diferencias con miembros del gobierno en
temas como pensiones, ingreso mínimo vital, salario mínimo etc. En otros casos
el problema surgía porque Pedro Sánchez ocultaba información al Vicepresidente
del Gobierno, así ocurrió con la salida de España del Rey Emérito. Pablo
Iglesias admitió abiertamente en una entrevista en la Cadena Ser que mantuvo
una fuerte discusión por este motivo con el Presidente del Gobierno.
A pesar de estas diferencias nadie duda que el gobierno de coalición se mantendrá sin problemas durante toda la legislatura. Pero dicho esto conviene retroceder al momento en el que el PSOE y Unidas Podemos llegaron al acuerdo que permitió la formación del gobierno de coalición. Los resultados de las elecciones del 10N dejaron claro a Pedro Sánchez que la única forma de conseguir la investidura y evitar un gobierno de la derecha -repitiendo la fórmula de Andalucía y Madrid- era llegar a un acuerdo con Unidas Podemos. En ese momento ambos partidos firmaron un documento que era un auténtico programa de gobierno con el que se sustentaba el pacto. Para Pablo Iglesias acceder al gobierno del PSOE, presidido por Pedro Sánchez, suponía ganar una batalla política y la culminación de un largo proceso que empezó en 2016. Tras ganar el PP las elecciones del 20 de diciembre de 2015, se inició un periodo de bloqueo político que provocó la repetición de las elecciones en junio de 2016 y finalmente la polémica investidura de Mariano Rajoy gracias a la abstención del PSOE, salvo 15 de sus diputados. En ese año de bloqueo Iglesias hizo su primer intento de formar un gobierno de coalición con el PSOE, e incluso “posó” para los medios de comunicación con parte de sus ministrables. Este fue como digo el primer intento, pero hubo otros, "Los gobiernos de Pablo Iglesias".
Las
encuestas electorales publicadas desde que inició su andadura el gobierno de
coalición, mantienen a Unidas Podemos en una cuarta posición en intención de
voto por detrás de Vox. Es decir, la formación de Pablo Iglesias no ha logrado
rentabilizar electoralmente su presencia en el gobierno, y ello a pesar de
haber conseguido que el Consejo de Ministros apruebe, entre otras medidas, la
subida del salario mínimo y el ingreso mínimo vital. Parte del electorado de
Unidas Podemos no vio en su día con buenos ojos la entrada en el gobierno
porque de alguna forma suponía hacerse participe de acuerdos y políticas del
gobierno del PSOE. Sin embargo, las políticas sociales aprobadas por el
gobierno si han beneficiado electoralmente al PSOE o al menos así lo reflejan
las encuestas. Más allá de las encuestas, las últimas elecciones autonómicas en
el País Vasco y en Galicia han dejado a Unidas Podemos en una situación
delicada y es previsible que ocurra algo parecido en las elecciones catalanas
del 14 de febrero.
Hay
pues motivos para pensar que la entrada de Unidas Podemos en el gobierno de
coalición ha sido -al menos de momento- un error estratégico de Pablo Iglesias.
Tras el 10N la formación morada podría haber negociado con el PSOE un pacto de
investidura que le habría permitido tener en sus manos la estabilidad del
gobierno, y ejercer en su caso la oposición al ejecutivo de Pedro Sánchez con
total libertad.
Hay otro factor más que debe tenerse en cuenta, la presencia de Pablo Iglesias en el gobierno sirve al PP y Vox para utilizar hasta la saciedad el apelativo de “socialcomunista” para criticar o referirse al gobierno. El recurso al “fantasma del comunismo” siempre ha sido utilizado por la derecha para conseguir votos de colectivos de nivel cultural y político bajo. Por otra parte, la trayectoria de Unidas Podemos en el gobierno ha alimentado una polémica entre algunos analistas políticos que mantienen que Pablo Iglesias controla el gobierno y otros, que, por el contrario, tienen claro que Moncloa ha cambiado más a Iglesias que viceversa.
Un
dato más. Pablo Iglesias hace “oposición al gobierno” cuando airea en los
medios de comunicación sus diferencias en materia económica y social con
algunos ministros (salario mínimo, ingreso mínimo vital, recortes en las
pensiones etc.). Pero también aprovecha su presencia en el gobierno para hacer
visible oportunamente, en plena campaña de las elecciones catalanas, el
conflicto por el borrador de la Ley Trans, que enfrenta a Irene Montero,
Ministra de Igualdad y a la Vicepresidenta Carmen Calvo. Similar situación se
da con la futura Ley de Vivienda que prepara el Ministerio de Transportes.