Rajoy garantiza que acabará con ETA.
Política Nacional | 01/11/2011

No nos engañemos ni nos dejemos engañar. ETA pretende condicionar las elecciones del 20N. Y así lo ha hecho en las dos últimas que se han celebrado. Pasadas las elecciones volverán a las andadas, incluso ya lo han hecho; pedirán el acercamiento de los presos; no condenarán la violencia; exigirán lo que llaman independencia; se les llenará la boca de democracia y de socialismo; se volverán a sentir los salvadores del País Vasco; Etxerat dominará y agitará la calle; se mofarán de la ciudadanía; Batasuna seguirá dando tartazos,... Vamos, lo de siempre. Pero si creen que por dejar las armas van a tener un trato especial, que no se hagan ilusiones ni de lejos. No se lo vamos a consentir. Es imprescindible que haya vencedores y vencidos. Y doy fe que los habrá.

Los asesinos y sus cómplices deben estar en la cárcel. ETA no ha desaparecido, aunque cree que nos ha vuelto a engañar con su discurso. Y presiento que algunos sí han caído en la trampa, como el PSOE y el PNV. La banda ha cumplido con su hoja de ruta; la misma hoja que firmó con el PSOE, mientras éste traicionaba al Gobierno Aznar y a la ciudadanía de bien. Al fin y al cabo son socialistas ambos, por tanto, primos carnales; bien es cierto que los de la “O” de obreros no matan con armas de fuego, pero lo han hecho estos años con otro tipo de armamento muy dañino: la destrucción de puestos de trabajo, el abandono de los más necesitados, la pérdida de derechos sociales y la incompetencia política, además del ‘amamantamiento’ de la serpiente. Ahí están los resultados.

Comentarios

1 - Ignacio Fernández Candela - 02/11/2011 04:00
Consiste en remontarse a los orígenes de estos años aciagos; depurar responsabilidades criminales con la Ley verdadera como bastión contra el oscurantismo que nos ha llevado a la situación actual.

Se trata de actuar con rigor y sin cortapisas, pero con una Ley y una Justicia verdaderas.

Como se pretenda dar carácter de continuidad y se dejen las raíces alimentándose de nuevo subterráneamente, puede darse la oportunidad de una desestabilización generalizada, a sabiendas de que mucha izquierda pierde las prebendas otorgadas y de que siempre han dirigido las protestas más viscerales contra la Oposición. Si no se corta de raíz en todos los ámbitos, la mala hierba crecerá y terminará de asolar el campo constitucional.
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