La siguiente tesis de Zarzalejos es que el caso de Pablo Iglesias es
distinto. En su opinión el líder de Podemos tiene unos objetivos tácticos y
estratégicos. Hay que recordar que Iglesias consiguió su objetivo de entrar en
el gobierno porque, tras las elecciones del 10N, la presencia de Podemos en el ejecutivo
socialista era la única forma de que Sánchez ganara la investidura y se impidiera
la formación de un gobierno de la derecha con la misma fórmula empleada en
Andalucía y Madrid. Zarzalejos presenta la entrada de Iglesias en el gobierno
de coalición como un gran éxito, nadie lo duda, pero también fue éxito de
Sánchez formar gobierno e impedir la llegada de un gobierno de la derecha que
habría facilitado, sin duda, Podemos al abstenerse de nuevo en la votación de investidura.
El siguiente triunfo de Iglesias según Zarzalejos es lograr los apoyos de ERC y
Bildu para aprobar los Presupuestos. Según esto habrá que pensar que no ha
habido participación del PSOE en las negociaciones con vascos y catalanes, cosa
harto improbable. En cualquier caso, lo que resulta evidente es que la
aprobación de los presupuestos permitirá a Sánchez agotar la legislatura y
llegar, si nada imprevisto lo impide, en mejores condiciones que las actuales a
las próximas elecciones generales. Entre tanto éxito de Iglesias hay un dato
importante que olvida Zarzalejos. Y es que las últimas encuestas de intención
de voto demuestran de forma reiterada que el PSOE no se ha visto afectado por
el desgaste que supone gobernar en plena pandemia y que mantiene una amplia
ventaja sobre el PP. Sin embargo, Podemos no despega y sigue situado en una
preocupante cuarta posición por detrás de Vox.
Pero
Zarzalejos va más allá y plantea que por obra y gracia de Iglesias ERC y Bildu
se “incorporan a la dirección del Estado”. Esta afirmación además de ser
subjetiva y ajena a la realidad, supone tanto como decir que Vox se ha
incorporado a la “dirección de los gobiernos de Andalucía y Madrid”, por el
sólo hecho de que apoyan parlamentariamente a estos dos gobiernos autonómicos.
Zarzalejos destaca también como logró de Iglesias haber conseguido que ERC y
Bildu, a los que califica como partidos antisistema, tengan ahora un “estatus
de respetabilidad política” al pactar con el PSOE. Resulta sorprendente esta
afirmación, sobre todo si tenemos en cuenta que Bildu en las últimas elecciones
del País Vasco quedó en segundo lugar tras el PNV y con el doble de escaños que
el Partido Socialista de Euskadi. Debe ser que en ese momento Bildu no era
un partido respetable políticamente a pesar de que le votaron 250.000
ciudadanos vascos. En cuanto a ERC los resultados de las elecciones de 2017 les
situaron como tercer partido más votado con 32 escaños seguido por el PSC que solo
consiguió 17 escaños. Por supuesto en ese momento no tenían estos partidos
ningún tipo de pacto con el PSOE. Concluye Zarzalejos con una preocupante
premonición y es que el objetivo final de Iglesias es la “deconstrucción del
Estado y de España”.
Hay algo muy importante que subyace en el artículo de Zarzalejos y es lanzar
el mensaje de que Iglesias -sea verdad o no- tiene el control del gobierno de
Sánchez, de un gobierno calificado de forma reiterada por el PP y Vox como
socialcomunista y con “socios separatistas y filoetarras”. Es indudable que
Abascal ha conseguido que cuaje este mensaje en crecientes sectores de la
sociedad, especialmente después de perder la moción de censura en la que
teóricamente Pablo Casado escenificó su “giro al centro” y declaró su ruptura
con Vox. Parece que Zarzalejos quiere contribuir con su artículo a incrementar
el temor de que el actual gobierno de coalición puede ser nocivo para España
porque supuestamente está controlado por Pablo Iglesias.
Yo recomendaría a Zarzalejos que leyera un excelente artículo, "Cuando Pablo Iglesias apostó una cena con Otegi", de la periodista Marta García Aller, también colaboradora de El
confidencial, en el que mantiene posiciones bien diferentes sobre la influencia
de Pablo Iglesias en el gobierno de Sánchez. García Aller maneja en su artículo
varios argumentos con los que viene a demostrar que “Moncloa ha cambiado más a Iglesias que viceversa”. Destaca Aller en este sentido varios temas
en los que Sánchez ha ninguneado a Iglesias, o en los que ha tenido menos
protagonismo del que le hubiera gustado. E incluso en algún asunto en el que
aparentemente ha triunfado Iglesias, como la subida del salario mínimo o la
negociación de los ERTE, no ha sido Iglesias el gestor que lo ha conseguido,
sino más bien su ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, que por su discreción y
buen hacer puede tener bastante futuro en sucesivos gobiernos del PSOE.
Así pues, resulta poco creíble el protagonismo
y el control del gobierno de coalición que según Zarzalejos tiene Pablo
Iglesias. Resultaría extraño que Pedro Sánchez, que resucitó políticamente tras
ser desalojado de la Secretaría General del PSOE, que ganó después las
elecciones primarias a Susana Díaz, que llegó a la Presidencia del Gobierno
tras ganar la moción de censura a Mariano Rajoy, y la mantiene tras ganar en
dos ocasiones las elecciones generales, vaya a poner en riesgo su proyecto
político, que indudablemente tiene, ante las supuestas hábiles maniobras de
Pablo Iglesias.