Las turbulencias que desde la quiebra
de Lehman Brothers han sacudido a los mercados financieros mundiales llevaron
al tipo de cambio a enfrentar episodios de presión que lo empujaron a cotizar
hasta arriba de 15 pesos por dólar.
Antes del derrumbe de Lehman
Brothers, el 6 de agosto de 2008, la divisa estadounidense operaba en 9.9295
pesos a la venta. Pero luego de que el Gobierno de Estados Unidos dejó quebrar
a uno de los más emblemáticos bancos de inversión, el 15 de septiembre siguiente,
la paridad llegó a 13.835 pesos el 21 de noviembre de 2008.
Sin embargo, en 2009 el tipo de
cambio vivió sus momentos de mayor tensión. Ya no era solamente la quiebra del
banco estadounidense, sino que todo el sistema financiero de ese país amenazaba
con colapsarse y la palabra ‘nacionalización' empezaba a escucharse con más
fuerza.
A mediados de febrero, los
inversionistas veían cómo las acciones de Bank of America y Citigroup
descendían a menos de 3 y 2 dólares, respectivamente. Asimismo, se esparcían
los temores de que si todo el dinero del rescate financiero no lograba revivir
a estos gigantes que se tambaleaban, sólo quedaría un camino: la alguna vez
impensable nacionalización, que finalmente nunca se dio.
Sin embargo, los cautelosos comentarios
del presidente de la Reserva Federal (Fed), Ben Bernanke, sobre las
perspectivas de la economía de EU y un reporte que mostraba un deterioro más
profundo en el mercado de la vivienda de ese país, llevaron al peso por a
cotizar vez primera en 15.43 pesos a la venta, el nivel más alto que ha
registrado en su historia.
Tras la crisis, el peso regresó a un
precio más estable. Durante 2010 mantuvo una cotización de entre 12 y 13 pesos
por dólar y fue hasta el 9 de marzo de 2011 el momento en que la moneda
mexicana comenzó a retroceder hasta alcanzar un precio de 11.933 pesos por
dólar. El 2 de mayo registró su nivel mínimo desde la quiebra de Lehman
Brothers, en 11.4995 pesos.
Las medidas de estímulo fiscal y monetario que aplicaron los bancos centrales de EU y Europa, que en un inicio parecieron surtir efecto, comenzaron a revertirse. Problemas de deuda y elevados déficit fiscales comenzaron a hacer estragos en la aún débil economía de esos países, presionando a los mercados financieros y, con ello, al peso mexicano.
La incertidumbre sobre el tema de la deuda en Europa, y la preocupación sobre una mayor desaceleración en la actividad económica a nivel mundial son los factores que siguen explicando la debilidad del peso frente al dólar en las últimas semanas.
Comentarios
Y prueba de esto es que las fluctuaciones del tipo de cambio no son exclusivas de México; basta con señalar que Suiza debió “fijar un piso” para el tipo de cambio frente al euro (en 1,2) para frenar la sobre apreciación que el franco estaba teniendo (debido a su carácter de moneda refugio) y los graves problemas de competitividad que le estaba generando a su industria.
La desaceleración económica junto con los problemas de deuda de Europa están arrastrando al viejo continente a la única alternativa de eliminar el euro, y desde entonces las fluctuaciones serán impredecibles.