Los acontecimientos en torno al
cambio climático y la sequía, se han precipitado generando un escenario
polarizado, que se mueve entre líderes sociales con la convicción de frenar el
modelo depredador y representantes del sistema dominante, con la actitud
gatopardista de maquillar ese modelo global que ha depredado nuestro territorio
Como un vigoroso mensaje al pueblo que lucha por la
recuperación del Agua, dos premios a un consecuente y persistente luchador
social por el agua como un Derecho Humano, fueron testimoniales para colocar en
el tapete el robo artero del agua para proyectos de monocultivos de palta que
han dejado en la sequía y la miseria a la comunidad campesina de la provincia
de Petorca. El primero de esos premios, en Francia, fue el Premio Danielle Mitterrand que el 18 de
septiembre recibió Rodrigo Mundaca, Secretario General de Modatima, Movimiento
de Defensa del Agua la Tierra y la Protección del Medio Ambiente, que reconoce
a personalidades de la sociedad civil que contribuyen a construir un mundo más
justo. Posteriormente, en Núremberg,
Alemania, Rodrigo Mundaca, recibía por segundo año consecutivo el Premio
Internacional de Derechos Humanos de Núremberg.
Por su parte, en un espaldarazo desde el centro del
sistema global a quien debe organizar la COP25, el Presidente Sebastián Piñera
recibió el 23 de septiembre el premio “Global Citizen Award” del Atlantic
Council por su aporte a la lucha contra el calentamiento global.
Las críticas desde las redes sociales y las
organizaciones medioambientalistas, no se hicieron esperar y todas fueron un
téngase presente de medidas que ha tomado el segundo gobierno de Piñera y que atentan
precisamente al cuidado del medio ambiente.
En ocasión de la Asamblea General de las Naciones
Unidas se apreció la polarización que se deriva de la guerra comercial de
Estados Unidos con China, el bombardeo con drones de las instalaciones petroleras
de Arabia Saudita, que Estados Unidos ha querido imputar a Irán; los incendios
de la Amazonia; el discurso agresivo y recalcitrante de Bolsonaro que ha echado
por el suelo un avanzado Acuerdo de la Unión Europea con Mercosur, el discurso
de la activista juvenil Greta Thunberg ante la Asamblea de la ONU, que se ha
convertido, en menos de un año, en un icono mundial contra el cambio climático.
Ha trascendido, por otra parte, que el respaldo financiero de Greta y su
campaña proviene empresas energéticas verdes que han visto en la joven de 16
años un agente de cambio para erradicar el petróleo y avanzar en el
corporativismo verde.
Es que, en medio del cambio climático que Trump
tozudamente ha negado ocurra, el choque de intereses que se manifiesta en medio
de la guerra comercial, conlleva ese necesario cambio de era por supervivencia
planetaria y la economía contaminante actual debiera dar paso a un cambio
profundo en lo productivo, alimentario y cultural en general. Por ello, no es
casual que Greta haya sido objeto del trato mordaz de Donald Trump, que tras su
sarcasmo ha querido ocultar el miedo a una avalancha planetaria de la sociedad
civil que golpeará los intereses financieros globales, principalmente los de la
industria automotriz y del petróleo.
Este 27 de septiembre en Chile está agendada la
Huelga por el Clima, convocada por los niños y adolescentes reflejados en la
figura de Greta Thunberg, pero con la experiencia propia y elocuente que en
este minuto está marcando Modatima y el ingeniero agrónomo, Rodrigo Mundaca, quien
en su discurso ha marcado un camino para la soberanía popular, que lleve al
respeto a la vida en todas sus expresiones, de flora y fauna. Rodrigo Mundaca es
vocero legítimo de la fuerza de lo local en medio de lo global. Lo local que da
cuenta de todas la áreas de sacrificio, desde Arica con la contaminación por
plomo, a Magallanes, resistiendo las presiones de la Mina Invierno y la
instalación de salmoneras noruegas en el estrecho.
Una consciencia colectiva de que esto debe cambiar,
está moviendo a la sociedad chilena, la misma que por décadas se ha debatido en
la apatía, la abulia, pero ha evolucionado desde el desencanto, la indignación,
la bronca, la impotencia frente a los abusos y la impunidad, a una visión
colectiva de unidad supra ideológica, basada en un sentimiento patriótico de
responsabilidad frente a las futuras generaciones, para recuperar para ellos un
Estado Responsable, que de verdad proteja los elementos básicos que conforman
Chile, nuestro territorio y naturaleza, la población en su diversidad y una
institucionalidad distinta, con equidad, decencia e inclusión social.
Fuimos la copia feliz del Edén, con valles nutridos
por ríos que nacían en las cumbres de Los Andes y regaban una diversificada
flora endógena con ese concepto de campo lindo que formó nuestra cultura.
Pero hace 46 años se nos impuso un sistema basado en el egoísmo, en la
avaricia, en el afán desmedido de ganar sin límites. Los saqueadores apátridas
desindustrializaron el país, se apropiaron del patrimonio público, quemaron el
bosque nativo y sembraron pinos y eucaliptus, cambiando el clima y arrasando
los ecosistemas. Y lo hicieron usando recursos públicos, subsidios inventados
para enriquecimiento ilícito. Por doquier, la misma mano artera, entregaba el
mar a siete familias, desaparecían industrias, se plantaba el retail financiero
desplazando el comercio tradicional, los chilenos caminan hoy esclavizados por
el sobre endeudamiento y ese Edén se convirtió en un infierno, sembrado por
promesas de chorreo, de progreso individual, de tiempos mejores o de alegría
futura.
Ha transcurrido medio siglo y estamos sometidos a
un capitalismo salvaje y despiadado.
Revertir el calentamiento global no se logrará si
no cambia el modelo extractivo de crecimiento irracional. Y eso no es asunto de
la población, por bueno que sea promover el consumo racional del agua en las
familias. Y no lo es porque la depredación va ligada al modelo extractivo, que ha
roto los ciclos de renovación, agotando los recursos renovables. Si no
cambia el fondo, las duchas de 3 minutos son una burla.
Las medidas retóricas y de maquillaje no sirven.
Porque se sigue vertiendo desechos al mar, porque las sanitarias no recuperan
aguas servidas ni realizan mayores inversiones, porque se sigue funcionando con
más de 30 termoeléctricas a carbón, porque se acepta la intervención de los
glaciares, porque se somete al calvario de la sed y muerte de animales a los
pobres de las áreas rurales de Chile.
Por todo lo apuntado, los escenarios se crispan y
nuestra estrategia país de inserción comercial anclada a las materias primas,
ha fracasado. Con la suba del petróleo nuestra economía se resentirá, no somos
capaces de la noche a la mañana de sustituir importaciones, no se puede
improvisar plantas desaladoras y plantas de energía mareo motriz, pero esa
tecnología ha estado allí, sin que nadie haga nada, llevamos 10 años de sequía
y estamos desvalidos, aceptando que un Ministro de Hacienda nos pida orar para
que el golpe nos sea leve. Es precisamente lo que está como telón de fondo y el
día de la Huelga por el Clima, que se sepa que es apenas la punta del iceberg, porque
el cambio profundo que salvará a Chile de las calamidades derivadas del clima,
es el cambio político del sistema que lo ha provocado.
Otra vía es posible, recuperando la república,
recuperando la capacidad de planificar acciones inteligentes y colectivas que,
sin excluir la iniciativa privada, se vertebren en una visión de Estado que
atienda al bien común y no el bien de unos pocos. Y parafraseando a Rodrigo
Mundaca “hoy nuestros niños ya no saben lo que es un río”.
Periodismo Independiente, Hernán Narbona Véliz,
25/09/2019.