Vengo leyendo a algunos teóricos sin experiencia empresarial sobre la necesidad de regular y controlar el
deseo de superación del ser humano. Con
el pretexto del crecimiento excesivo y el daño que nos hace, ampliando la
brecha de los ricos y los pobres,
pretender hacernos creer que la inversa solución es poner un coto a ese don maravilloso del
ser humano que es la superación personal.
Y lo peor es que se limitan a la crítica ciega de un
sistema que nace aparejado con los seres humanos desde los albores de la
historia, donde el hombre trata de superarse con su esfuerzo, sin esbozarnos
cuál es el sistema reemplazante. Lo peligroso de esto es que el promedio de los
que pueden alcanzar a leerlos lo repiten como cegados, sin entenderlo, llegando
a extremos como el caso del Reino Unido con el euro y los resultados de las
elecciones primarias dentro del partido republicano en Estados unidos.
Pareciera y esto es muy grave, que justifican los
tristes momentos que viven nuestros hermanos venezolanos y otros países que en Latinoamérica llamados los del Alba, que amparados en una
inexistente democracia están saqueando a sus hermanos llegando al descaro de
anclarse en el poder solamente con fines de lucro propio y de sus partidarios.
Ya no usan la palabra izquierda, tan desprestigiada y pregonan el control del
gobierno sin darse cuenta que están poniendo el poder en manos de gente que no
se lo han ganado y que están para alcanzar con los sindicatos y otras lacras,
mejoras personales para su propio beneficio.
Yo estoy de acuerdo que debe haber un control al
capitalismo, desgraciadamente ese poder de controlar lo tienen que ejercer
seres humanos y todos sabemos que el mismo corrompe. También estoy consciente
que el socialismo, comunismo o izquierdismo conduce al caos como lo estamos viviendo y la historia nos los ha
demostrado. Yo no tengo idea ni he leído
todavía cuál es el sistema de gobierno
ideal, pero por ahora nunca debemos frenar a la libre empresa.