Chilenos en Israel, olvidados por el Gobierno de Chile...
Política Internacional | 05/10/2014
Tú que vives en Israel y que conservas la nacionalidad chilena, has sentido en estos meses, cómo el Gobierno de Chile simplemente decidió que "no existíamos". Todos sabemos que el Gobierno de Chile, nunca expresó ninguna preocupación o interes por la suerte de miles de chilenos que estuvimos y estamos directa o indirectamente amenazados por el terrorismo de Hamas. 
Hoy, el Gobierno de Chile, se ha alineado en su política exterior, con lo que ellos llaman eufimísticamente "solidaridad con el pueblo palestino". 
Durante el enfrentamiento pasado con el terrorismo palestino de Hamas, no solamente los personeros del Gobierno de Chile no manifestaron en ningún momento preocupación alguna con la suerte que corrían miles de compatriotas amenazados por los cobardes ataques a civiles en Israel, si no que estrecharon filas al lado de Hamas condenando a Israel por defender a su población. En otras palabras, cerraron filas con quienes atacaban a los chilenos en Israel (porque a Hamas le importa un bledo quien es quién) y condenaron a Israel que defendía y hacía lo posible para proteger a esos mismo chilenos. ¿No es acaso insólito? 
Llamaron al Embajador de Chile en Israel en consulta, en una acción diplomática, insólita y desproporcionada para los hechos que motivaron el enfrentamiento pasado. Pero no se han quedaron ahí, han ofrecido ayuda económica a Gaza, sabiendo que ésta no será muy probablemente como ha ocurrido con otras ayudas, destinada a aliviar a la población palestina inocente en Gaza, si no que por el contrario, terminará en manos de aquellos que no dudan, ni han dudado antes en atentar contra la vida de inocentes, propios y ajenos. Sin mencionar que esas ayudas quizás los chilenos afectados por los terremotos o los afectados por el Incendio de Valparaíso, quizás deberían tener mayor premura en recibirla. 
No Chile, si no que el Gobierno de Chile, se olvidó, premeditadamente de los miles de chilenos, insistimos, que vivimos en Israel y que constatamos que por el sólo hecho de vivir en Israel, no eramos merecedores de ninguna preocupación. Ha podido más para el Gobierno de Chile, la inquina y odiosidad promovida por la izquierda chilena fundamentalmente, que ha encontrado una caja de resonancia para diseminar y convertir en política de Estado, una campaña ideada sobre la mentira y victimización por numerosos personeros públicos políticos de origen palestino.
La opinión pública en Chile, ha sido sorprendida y mal informada. Se ha manipulado de tal forma por medios de comunicación en Chile, muchos afines a las colectividades árabes locales y gubernamentales los hechos, que han permitido actos repulsivos de discriminación que deberían ser ajenos a la idiosincracia de los chilenos. 
Quemas de banderas de Israel por autoridades locales, ondear de bandera del terrorismo de Hamas por las calles de Santiago, rayados de paredes con consignas anti israelies y anti judías, amenazas a personero chilenos judíos y un claro clima de hostilidad, no son más que el resultado de esa manipulación mediática y accionar de grupos y personas interesados en resolver en Chile, un complejo conflicto que la mayoría de su población no entiende, no conoce y por supuesto, menos puede resolver.
Mientras eso ocurre en Chile, los miles de chilenos que vivimos en Israel, nos hemos debido conformar con asimilar la impotencia y rabia que provoca observar como un Gobierno, pavimenta, abona y hace posible que se instale en Chile una suerte de injustificada discriminación, demonización y deslegitimación de un pueblo y de un país por decenios ya amigo de Chile.
Israel, su pueblo y por cierto los chilenos que vivimos acá, apostamos a la resolución del conflicto por mecanismos de Paz y entendemos que la solución es la de dos países y dos pueblos conviviendo en Paz. Una tarea muy difícil de alcanzar pero no imposible, y que sin embargo, en Chile, están envenenando y manipulando desde el Gobiernos y personeros políticos, pasando por los actos, expresiones y acciones individuales y grupales de chilenos de origen árabe (todos o en su mayoría cristianos, por cierto) que sostienen activamente una campaña de difamación y de desinformación con intereses ajenos a la sociedad chilena.
No es posible que hoy, el Gobierno de Chile esté atrapado en una agenda política dictada por menos del 4% de la población actual de Chile, que sería aproximadamente la población de origen árabe. Tampoco es posible, que la agenda de política exterior de Chile, gire en torno a los apoyos directos o indirectos a grupos o entidades y países que claramente son y han tenido una connotación de terrorismo y violación de los Derechos Humanos en todas sus formas. Hoy es el terrorismo islámico, con soporte y financiamiento en varios estados que el actual gobierno de Chile, apoya indisimuladamente, e incluso compromete apoyos para que integren entidades en las Naciones Unidas.
Chile con 16 millones, no conoce y ni siquiera sospecha los riesgos y peligros que diariamente enfrentamos en esta parte del mundo. Es alarmante por tanto, comprobar que se está transitando el camino equivocado y que se está manipulando a esa población para antagonizar e infundir odiosidad y ataques hacia un país y un pueblo de manera irresponsable.
Desde Israel, advertimos en Chile señales que no son sanas para la convivencia de los chilenos, menos aún, si se insiste en permitir tribunas y escenarios, desde donde se difundan mensajes de odio y discriminación. Puede resultar muy cara la apuesta, si se permite que se incube odio en Chile con el aval gubernamental y político, coludidos con los intereses de una minoría que fue recibida en Chile para convivir y no realizar acciones que disocien a los chilenos.
Finalmente, cuando el Gobierno de Chile quiera conocer y recabar información, puede indagarla en miles de compatriotas (cerca de 10 mil) que vivimos en Israel y nos indigna y frustra, que se ignore a tantos compatriotas que no se olvidan de Chile, pero que repulsan la actuación de un gobierno que los obvia, los omite, o simplemente, no los quiere oir. 
Cuando llame al Embajador nuevamente a consultas, haría bien el Gobierno de Chile también escuchar a otras fuentes, puede que a lo mejor, se de cuenta que en Israel, los chilenos, y reitero, judíos y no judíos avecindados en Israel, si existimos.

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