En Alemania políticos de la Unión Social Cristiana
(CSU) de Bavaria presentaron una demanda ante el Tribunal Constitucional al
considerar que la ayuda financiera europea a Grecia, sin la cual ese país no
puede evitar la quiebra, es violatoria de la Constitución.
El partido CSU, que siempre se presenta en las
elecciones junto a su hermana mayor, la Unión Demócrata Cristiana, forma parte
de la coalición que gobierna Alemania junto con el Partido Liberal.
El Banco Central Europeo (BCE), por su parte lucha
por el salvamento de Grecia y de ya que seguirá comprando los bonos de deuda
griegos con el fin de crear un margen para la solución de la crisis. El
problema, sin embargo, procede de las agencias internacionales de rating,
Standard & Poor's, Moody's y Fitch, las tres estadounidenses.
Standard & Poor's informó que considerará como
incapacidad de pagos por parte de Grecia si a los bancos acreedores de ese país
se les ofrece menos de lo que originalmente iban a recibir por sus bonos
griegos. Con esto, S&P le quitó todo
valor al acuerdo que alcanzaron bancos privados y aseguradoras alemanes con el
Gobierno de Merkel después de arduas negociaciones, de renunciar a dos mil
millones de euros para aligerar la deuda estatal griega.
Las agencias internacionales de calificación de
riesgo demuestran en la situación actual que tienen más peso y poder que los
gobiernos. Sin embargo ese relevante papel es paradójico por la pésima
actuación de esas agencias en el desencadenamiento de la crisis de las deudas
bancarias que empezó en 2007 en Estados Unidos.