Construir o no: ese no es el problema
Arquitectura | 23/06/2011

Las dos principales ciudades de Ecuador han sufrido en los últimos años de modificaciones en zonas turísticas por excelencia: en Guayaquil la construcción de su cinta costera y en Quito la remodelación de su casco antiguo. Por otro lado, en Argentina, específicamente en Buenos Aires, el contraste entre el centro del Gran Buenos Aires y las modernas construcciones que se edifican alrededor de Puerto Madero dan la impresión de ser dos lugares diferentes. Así podemos describir ejemplos de sitios en nuestra Latinoamérica que han sufrido modificaciones a su concepto original para dar paso a progreso, calidad de vida y sobretodo a un desarrollo turístico.

En Panamá, luego de la construcción de la entonces muy criticada por los que ejercían la oposición política y hoy gobiernan, la llamada Cinta Costera, terminó siendo un proyecto insignia, en el cual no solo se avaló lo que se criticaba, sino que además se contrató a la misma empresa brasileña para su construcción. La tercera fase de este proyecto tiene empantanado al Ejecutivo en una discusión con los residentes del Casco Antiguo, la UNESCO (que determina las reglas a seguir para los Patrimonios de la Humanidad) y otras fuerzas sociales, por la forma como se va a construir y el fondo del mismo.

Señalé algunos ejemplos que tienen algo en común: fueron iniciativas municipales. Así podemos adicionar los cambios que han tenido Bogotá y Medellín, entre otras. La clave ha estado en la proximidad de las autoridades a los ciudadanos.

En cambio, nuestros gobernantes trabajan estos proyectos de manera centralizada, en torno a estructura burocráticas inflexibles que solo siguen instrucciones y poco se consulta la ciudadanía. Un proyecto de desarrollo bien explicado y que beneficie a todos los ciudadanos difícilmente podrá tener oposición.

En la transparencia y la consulta ciudadana está la clave para este y otros problemas del gobierno del Presidente Martinelli. Parece ser aconsejado por personas con falta de manejo político y clara impericia en la construcción de políticas públicas y consenso ciudadano. Estos han impedido que el mandatario pueda ver que ese ruido que tanto molesta a los gobernantes es generado por la propia iniciativa de quienes deberían ayudarlo a solucionar y no todo lo contrario. Las encuestas revelan que el Presidente Martinelli algo está haciendo bien para mantener niveles de apoyo envidiables comparado con otros mandatarios. Pero estos apoyos son como la inversión extranjera: volátiles y nerviosos. No se debe jugar con el capital político ni ponerlo en peligro en discusiones estériles.

Publicada en el Diario Panamá América el 23.6.11

Comentarios

Esta columna aún no tiene comentarios.
BUSCAR
volver a vista clásica